Palabras coincidentes en el elogio y la gratitud; abundantes fotografías y distinciones, y algunas lágrimas cerraron el primer ciclo académico de la Escuela Judicial del Consejo Asesor de la Magistratura (CAM). Un conjunto de 172 abogados de la capital y del sur recibió ayer el certificado que acredita la aprobación de la formación de posgrado financiada con fondos públicos, propuesta orientada a la adquisición de destrezas y competencias para el ejercicio de la judicatura. Nueve de los egresados ya desempeñan cargos en la Justicia mientras que otros 34 resultaron ternados en el transcurso de la capacitación.
El acto de colación tuvo lugar en el Teatro San Martín, y lo encabezaron Daniel Posse, presidente de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán y de la Escuela, y el director Fernando Ganami. Si bien comenzó en un horario inusual -las 16.20-, la ceremonia se extendió durante casi dos horas debido a la profusión de reconocimientos. Recibieron constancias de participación los consejeros y autoridades académicas de las diferentes gestiones del CAM, y los profesores. Recién entonces fue el turno de los alumnos, que subieron en grupo al escenario para agilizar la entrega de los diplomas. Para entonces un número relevante de autoridades y de invitados especiales ya se había retirado. Los lugares vacíos pasaron inadvertidos porque familiares y amigos de los egresados llenaron el coliseo.
El 62,3% de la primera camadada son mujeres y el 71,5% del total ejercía la abogacía al momento de la inscripción. La posesión del título otorga entre 4 y 5 puntos de antecedentes a quienes concursen en el CAM para ser jueces: es decir, vale lo mismo que una maestría y no está lejos del doctorado (concede al candidato entre 5 y 8 puntos).
Ganami y la jueza Viviana Donaire, que habló a la audiencia por la clase de la capital, se quebraron durante sus respectivos discursos. El primero, al reconocer el trabajo de su equipo y al citar al jurista Mario Ackerman. “Aquel que ha perdido la razón, que no tiene fe, que carece de amor al prójimo o que no sabe reconocer las enseñanzas de la historia, hará mal en estudiar derecho, porque perderá el tiempo”, expresó con la voz entrecortada. Donaire se emocionó al agradecer a su padre Héctor Eduardo, quien la observaba desde uno de los palcos. Antes, la oradora había bregado porque los jueces sirvan a su pueblo y los abogados se desempeñen con honorabilidad. “Todo lo que sabemos debe estar al servicio de la comunidad”, dijo.
En su intervención, Posse hizo hincapié en que la Escuela funcionaba con un staff y un presupuesto pequeños. El vocal añadió que era uno de los organismos de su tipo de mayor envergadura del país, y el primero que recibió la validación del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Posse felicitó a los creadores de la Escuela y recordó que esta había nacido durante la presidencia de su par Claudia Sbdar, quien no pudo asistir al acto, lo mismo que el titular actual del Consejo, Antonio Estofán.
Agustín Isas, quien se expresó por los egresados de Concepción y de Monteros, llamó a sus compañeros a construir una Justicia que se haga cargo de los cuestionamientos. Isas añadió: “debemos retirar lo viejo para dar lugar a lo nuevo. Ustedes, colegas, son lo nuevo”.







