“La familia Mercado ha sido siempre intachable”

El intendente de Aguaray y la directora de la escuela en que trabajaron Virginia y Jimena dijeron que nunca generaron inconvenientes.

14 Mar 2019
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LA LOCALIDAD. Aguaray, a poco más de 20 kilómetros de la frontera con Bolivia, tiene unos 20.000 habitantes. gentileza marcelo floriano

AGUARAY, Salta.- Tranquilo. Así definieron los habitantes de Aguaray a su pueblo. Según su intendente, Alfredo Darouiche, la localidad tiene unos 20.000 habitantes. Pero esta afirmación recién cobra sentido cuando se escucha que la jurisdicción incluye a personas repartidas en distintos parajes. Las calles del pueblo suelen estar vacías y aunque Gendarmería lo cataloga como una “zona caliente” de narcotráfico debido a su proximidad con la frontera boliviana (poco más de 20 kilómetros) aclara que esto no se refleja en la vida cotidiana del pueblo.

Ese es el hogar de las hermanas Virginia y Jimena Mercado, dos de las personas que salieron con Paulina Lebbos la noche que desapareció. Cuando “Panorama Tucumano” acudió al pueblo fronterizo fue a la casa de Virginia, la última persona que vio con vida a Paulina. Allí dió su primera entrevista pública en 13 años desde que ocurrió el hecho. Las hermanas Mercado y su familia explicaron cómo les afectó el caso y cómo se sienten ahora que serán investigadas por sus contradicciones durante el juicio oral que terminó con cinco condenas por encubrimiento (se informa por separado).

Este diario conversó con cerca de 20 personas en las calles del pueblo, y solo tres habían escuchado hablar del caso Lebbos pero no lo conocían en profundidad. También dijeron que no conocían a la familia Mercado.

Sin embargo, el mandatario local y la subdirectora de la Escuela Gaucho de Guémez -Silvia Esther Pérez- dieron sus referencias sobre Virginia, sobre Jimena y sobre la familia en general. “Desde hace más de 30 años que los conozco. Han sido siempre intachables”, respondió Darouiche.

“Virginia es una docente trabajadora, muy dedicada a sus chicos. Durante el año pasado no tuvimos ningún problema”, comentó Pérez, actualmente a cargo de la escuela en la que trabajó Virginia en 2018 y en la que, hace semanas, comenzó a trabajar Jimena. “Aunque recién comienza sé que es una docente responsable y muy trabajadora”, dijo en relación a Jimena.

El intendente contó que sí estaba familiarizado con el caso Lebbos. “Lo sigo muy de cerca porque tengo dos hijas estudiando en Tucumán y siempre me ha preocupado el tema de la seguridad. Nos duele lo que ha pasado”, comentó.

La subdirectora escolar, por su parte, dijo haber conocido el caso a través de Virginia, cuando ella pidió las licencias que necesitaba para venir a declarar en Tucumán. “Aquí la gente lo desconoce, no es un caso muy difundido. Tal vez a la gente no le interesa o no ha tenido la repercusión, acá en Salta, que tenía que tener”, analizó.

En unas cuadras a la redonda, en Aguaray, se encuentran la intendencia, la escuela en la que trabajó Virginia el año pasado, la jefatura de Policía y el Escuadrón 54 de Gendarmería. Allí, el comandante principal Víctor Daniel Larrea, a cargo del escuadrón, explicó que se trata de una zona caliente debido a la cantidad de procedimientos que se realizan para combatir distintas actividades ilegales.

“En la zona, como todos sabemos, hay narcotráfico y contrabando. También trata de personas”, comentó. “Pero es zona de paso, aunque no se descarta que haya narcomenudeo. Generalmente los que transportan la droga vienen desde Bolivia, de otras zonas como Córdoba o Tucumán o también de la misma zona de aquí”, explicó.

Y añadió que, en general, no le parece probable que los traficantes tengan colaboración de los habitantes locales. “Que yo tenga conocimiento no tienen el apoyo de la gente porque hubo varias denuncias. La gente no está de acuerdo, se han acercado y si han detectado que se vende algo en algún lugar vienen a denunciar”, comentó.

Tanto los ciudadanos de Aguaray como su intendente y la subdirectora de la escuela coincidieron con esta apreciación. Saben que hay narcotráfico en la ruta 34 -a la entrada del pueblo- y en el monte pero explicaron que esto no se traduce en una tensión palpable dentro del pueblo.

Sin embargo, la droga sí les preocupa en otro contexto: el narcomenudeo y el consumo de los jóvenes. “El tema de la droga se fue de a poco instalando”, contó Darouiche. Vive en ese pueblo hace más de 30 años e insiste en que es tranquilo y en que la mayoría de sus habitantes son solidarios el uno con el otro. Pero analizó que hace falta más trabajo para que la desocupación no fomente la delincuencia y las adicciones.

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