"Se me aflojaron las piernas; era como ver a mi hija en la cama jugando con juguetes"

La ginecóloga que asistió en la cesárea de la niña violada dijo que la vida estaba en riesgo. "Fue un abandono absoluto", relató.

27 Feb 2019
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Cecilia Ousset, la ginecóloga que participó anoche de la cesárea que se realizó a la niña de 11 años violada, habló de la situación vivida como una pesadilla, se refirió a un "total abandono" y advirtió que, de continuar con el embarazo, la nena podría haber muerto.

Ousset asistió a su esposo, el médico José Gijena, en la intervención realizada en el Hospital del Este. "Nunca me imaginé llegar a la operación y decirle a la nena que le vas a solucionar la situación... cuando llegamos se fueron todos. Nadie se había puestos los guantes", relató en diálogo con LA GACETA

"Una nena menor de 13 años tiene cuatro veces más riesgos de morir durante el embarazo que una chica de 20 con eclampsia, más riesgo de retardo de crecimiento uterino porque el cuerpo no está desarrollado, riesgo de prematurez, de hipertensión, de diabetes, de muerte fetal intrauterina,  y de infecciones porque no terminó de desarrollar su sistema inmunológico", enumeró.

Además, contó lo que le tocó vivir en la madrugada. "Nosotros le explicamos todo. Si no hubiera sido por los organismos la nena estaría muy mal físicamente. Ha sido un milagro que hayamos llegado anoche y que hayamos realizado la intervención", dijo.

"Cuando entramos se me aflojaron las piernas, fue como ver a mi hija menor en la cama, jugando con juguetes. Tenía un cuerpo muy menudo, de menos de 50 kilos. Se aferraba al brazo de su mamá que le explicaba que nosotros íbamos a solucionar el problema", detalló. "Como soy objetora de conciencia, le dije que iba a estar al lado de su cabeza. Entonces le pregunté qué música quería escuchar. Me dijo que le gustaba la música cristiana", añadió.

La odisea continuó en el quirófano. "Nos dimos con que eran todos objetores: la instrumentista, la enfermera, todas las personas de guardia, incluida la anestesista. Tuvo que venir una anestesista de la Maternidad, que al igual que nosotros trabaja en el ámbito privado. No sabíamos ni dónde estaban las gasas. Fue un abandono absoluto", afirmó.

"Estirando la interrupción legal del embarazo hasta llegado a ese punto crítico donde no se podía hacer por vía vaginal. Fue por una microcesárea vía abdominal. A la nena la tuvimos que dormir para sacarle la ropa porque no se dejaba tocar, y obviamente hay que operarla en condiciones de asepsia y antisepsia", continuó.

"Tampoco tenia la pelvis adecuada para el embarazo, e incluso si la hubiera tenido no hubiera podido interrumpir legalmente su embarazo con pastillas por su presión arterial", aclaró. "No aguantaba el dolor, ni siquiera el pinchazo del suero", siguió.

Y cerró: "la operación fue un éxito, la paciente evoluciona normal y se siente muy aliviada". 

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