Dramático juicio por la muerte de un inocente

Declararán hinchas de Los Andes de Mendoza. Ningún elemento jugó hasta ahora a favor de los nueve imputados. Tiroteo a la salida de la cancha. Las audiencias se reanudarán en una semana.

20 Junio 2004
Luis Gerardo Caro era fanático de Atlético y, a pesar de sus 13 años, sentía la frustración de no haber podido ver nunca un clásico con San Martín. Por eso, el 15 de setiembre de 2001 desafió a sus padres y fue a la cancha. Ese día, la pelea entre las dos hinchadas fue a los tiros, y en una emboscada el joven "decano" recibió un balazo en el pecho.
Poco después empezó a circular el rumor de que una de las facciones de la barra brava de San Martín, conocida como "La banda del camión", estaría involucrada con el asesinato de Caro y con las heridas de bala que sufrió Carlos Eduardo Argañaraz, otro hincha de Atlético.
Los testigos -muchos no quisieron dar a conocer su identidad- afirmaron que quien disparaba vestía un enterito rojo y blanco, como el que solía usar el líder de ese grupo, Sergio Gustavo "Flay" Roldán.
Una investigación que realizó LA GACETA, un año después del crimen, confirmó algunas de las teorías. Por ejemplo, la que daba cuenta de que hinchas de Atlético identificados como miembros de "la barra de Chupete" se habían enfrentado en la esquina de la cancha de San Martín con simpatizantes de este club. Luego, sectores de la barra "santa" habrían decidido emboscar a sus oponentes para tomarlos por sorpresa. Eso ocurrió en la esquina de La Madrid y Pellegrini, por donde caminaban los "decanos", protegidos por la Policía, hacia la avenida Mate de Luna.
El testigo Ricardo Bulacio, quien acompañó a Caro en la ambulancia, contó que el menor estaba adelante de los policías cuando él lo encontró herido. El hombre aseguró, además, que el chico sólo le dijo que se llamaba Caro, que vivía en barrio Victoria, y que le pedía que le soplara la boca porque se estaba quedando sin aire.
El dramático relato provocó el llanto de varios de los asistentes a la cuarta jornada del juicio oral. Lo mismo había ocurrido en la segunda, el jueves pasado, cuando declararon los padres de "Luisito" y contaron sus padeceres desde esa fatídica tarde. En esa oportunidad, lloraron hasta las imputadas Silvina Roldán y Alejandra Salinas (hermana y esposa de "Flay").
"Flay" y sus hermanos César Alejandro "Cucaracha", Diego Rafael "Condorito" y Claudio Marcelo Roldán fueron detenidos días después.
Estuvieron ocultos en El Taficillo, durmiendo en una carpa, hasta que por la supuesta recomendación de su amigo Segundo "Chumuco" Velázquez pararon en la casa de José Luis Naranjo, imputado por presunto encubrimiento.
Antes habían sido apresadas las dos mujeres y Juan Carlos "Tata" Fenoglio. Este es el dueño del camión por el que el grupo fue bautizado de esa manera, dado que en ese vehículo los hincas solían llegar a la cancha, viajar a otras provincias para seguir a su equipo y se juntaban a beber antes y después de los partidos, según varios testigos.
En el juicio, el hermano de Argañaraz reconoció a los acusados como quienes estaban haciendo disparos cuando Carlos fue baleado.El juicio continuará el lunes 28 de junio, cuando los jueces María del Pilar Prieto, Horacio Villalba y Silvia Castellote reciban una nueva ronda de declaraciones testimoniales.
Entre los más importantes testigos de esos días figuran quienes eran autoridades de los clubes y de la cervecería. También tres hinchas del club Los Andes, de Mendoza, que ese día estuvieron junto a los de Atlético.

Se cayó un argumento de la defensa
Los defensores esperaban poder torcer el rumbo del juicio al interrogar a los peritos balísticos de la Policía, pero fracasaron en su intento. Tras el rechazo a la incorporación de pericias de parte ofrecidas por el abogado de Fenoglio, se convocó a los peritos para que explicaran por qué habían afirmado que la bala homicida -calibre 22 largo- salió del arma hallada en la casa del acusado. Los peritos fueron contundentes y no dejaron dudas.

Hipótesis sin comprobar
La Policía intentó sin exito, durante la investigación, probar que "la banda del camión" tenía una estrecha relación con la familia Ale, que conduce el club de La Ciudadela. Según varios testimonios, el camión de Juan "Tata" Fenoglio había sido dejado -durante el partido- en la remisería "5 Estrellas", ubicada a dos cuadras de la cancha. En ese local la hinchada habría dejado sus banderas y bombos.

Importante demanda civil
La familia de Luis Caro solicitó una indemnización de $ 650.000. Además de los imputados, la demanda incluye a los clubes Atlético y San Martín; a las dos compañías de seguro contratadas por los organizadores, y a la cervecería Quilmes, organizadora del partido amistoso. Por ello, además de los defensores penales y de los querellantes, hay otros siete abogados que representan en la instancia civil a aquellos que podrían ser conminados a pagar esa suma.

Acusados y letrados
Sergio "Flay" Roldán, 31 años, jornalero, ex empleado del Concejo Deliberante. Acusado de haber disparado.
César "Cucaracha" Roldán, 26 años, jornalero, presunto partícipe del crimen.
Diego "Condorito" Roldán, 23 años, jornalero, habría participado en la emboscada.
Claudio Marcelo Roldán, 27 años, supuesto partícipe.
Silvina Marisol Roldán, 22 años, desocupada. Habría estado con sus hermanos.
Alejandra Salinas, 31 años, pareja de "Flay", supuesta partícipe del crimen.Todos ellos son defendidos por Cergio Morfil, Leonardo Coria y Silvia Furque de Morfil.
Juan Carlos "Tata" Fenoglio, 53 años, comerciante y fletero. Habría repartido armas y hecho disparos. A él le secuestraron el arma supuesta usada para matar a Caro. Lo asiste el abogado Bernardo Torti.
Segundo Antonio "Chumuco" Velázquez, 43 años, comerciante, habría trasladado a los acusados hasta un "aguantadero" que él habría conseguido. Lo defiende Roberto Flores.
José Luis Naranjo, 34 años, comerciante. Habría facilitado el "aguantadero". Lo asiste la defensora oficial Nilda González Escobedo.n La fiscal del juicio es Marta Jerez de Rivadeneira. La familia de Luis Caro está representada por José Agustín Ferrari y Jonas Prats. Por Carlos Argañaraz está la abogada Ana Marsilli.

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