20 Junio 2004 Seguir en 
La Justicia absolvió a un joven de 20 años acusado de haber robado una gorra que un hombre había recibido como regalo al comprar dos botellas de whisky. El robo se produjo el 18 de enero de 2000 en una casa de fin de semana de Raco. Los ladrones forzaron una ventana y se llevaron zapatos, perfumes y dos gorras. Días después, José Arce fue visto en la calle por la víctima, quien le avisó a la Policía que el muchacho tenía puesta la gorra.
Este dijo que se la había prestado su amigo Néstor Ledesma, quien, a su vez, al ser detenido, dijo que la había encontrado junto al monumento a Atahualpa Yupanqui. Cuando la Policía allanó su casa, no halló nada que lo vinculara al robo. Ledesma no tenía antecedentes. Cuando admitió que le había prestado la gorra a su amigo, Arce fue sobreseído.
Durante el juicio que tuvieron que hacer los jueces Emilio Páez de la Torre, Julio Francisco Silva y Alfredo Oscar Barrionuevo, la defensora oficial Estela Velia Giffoniello pidió su absolución por considerar que no había pruebas de que Ledesma haya sido quien robó la gorra y los demás elementos, que nunca se encontraron.
Además, destacó la gravedad institucional que plantea el haber llevado a juicio un hecho como este. El fiscal Daniel Marranzino coincidió en que no había pruebas, por lo que no formalizó ninguna acusación, y el joven fue absuelto.
Este dijo que se la había prestado su amigo Néstor Ledesma, quien, a su vez, al ser detenido, dijo que la había encontrado junto al monumento a Atahualpa Yupanqui. Cuando la Policía allanó su casa, no halló nada que lo vinculara al robo. Ledesma no tenía antecedentes. Cuando admitió que le había prestado la gorra a su amigo, Arce fue sobreseído.
Durante el juicio que tuvieron que hacer los jueces Emilio Páez de la Torre, Julio Francisco Silva y Alfredo Oscar Barrionuevo, la defensora oficial Estela Velia Giffoniello pidió su absolución por considerar que no había pruebas de que Ledesma haya sido quien robó la gorra y los demás elementos, que nunca se encontraron.
Además, destacó la gravedad institucional que plantea el haber llevado a juicio un hecho como este. El fiscal Daniel Marranzino coincidió en que no había pruebas, por lo que no formalizó ninguna acusación, y el joven fue absuelto.







