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No importa cuán corta sea su vida: los insectos salvajes también van perdiendo algunas de sus habilidades físicas antes de morir. Parece un dato menor, pero los insectos se usan para estudiar el envejecimiento en los laboratorios, y no estaba claro si sólo alcanzan la “vejez” porque estaban protegidos de un entorno natural severo.
Con más de 130 cámaras de video, investigadores de la Universidad de Exeter estudiaron cada hora de la vida de una población de grillos salvajes en un prado español. Durante 10 años supervisaron el esfuerzo reproductivo, el envejecimiento y la supervivencia. Y hallaron la respuesta
“Al igual que los humanos, los grillos envejecen -dijo Rolando Rodríguez-Muñoz, del Centro para la Ecología y la Conservación de la Universidad de Exeter, en Cornualles-. Y aunque no encontramos evidencia de ‘vive de prisa, muere joven’ en esta especie, los que pusieron más energía en la reproducción a temprana edad mostraron algunos signos de debilitamiento más rápido a medida que envejecían”. El estudio, publicado en la revista Evolution, mostró que los grillos que invirtieron más en la reproducción chirriaban menos y perdían más peleas.
“Hay una gran pregunta en biología acerca de por qué nos desmoronamos a medida que envejecemos”, señaló Tm Terneza, también de la Universidad de Exeter.
“En el pasado, se pensaba que había algo inevitable en el deterioro, asociado con la edad. Pero ha habido un cambio hacia la creencia de que esto (el envejecimiento) es algo para lo que hemos evolucionado -agregó-. El envejecimiento puede estar causado porque, en lugar de utilizar nuestra energía para mantenernos a nosotros mismos, la ponemos en la reproducción. La selección natural puede favorecer la reproducción, transmitir muchas copias de sus genes, en lugar de simplemente sobrevivir”.






