La madre de Caro estremeció con su relato

"?Luisito? era mi vida". Los acusados, por consejo de sus defensores, se negaron a testificar. Un testigo identificó a sospechosos. Un partido trágico.

18 Junio 2004
Silvina Roldán y Alejandra Salinas lloraron cuando la madre de Luis Gerardo Caro contó lo difícil que es su vida desde el 15 de setiembre de 2001, cuando su hijo, de 13 años, fue asesinado a la salida de un partido amistoso entre Atlético y San Martín.
Las dos mujeres están acusadas de haber participado en el crimen. Ellas son la hermana y la esposa del principal acusado Sergio Gustavo "Flay" Roldán, quien ayer se abstuvo de declarar.
María Alejandra de Caro mantuvo en vilo a los asistentes al juicio durante 20 minutos al contar que su hijo era los más importante de su vida. Antes de empezar, le pidió autorización al tribunal para colocar en el estrado un retrato de su hijo: "quiero que lo conozcan, que sepan lo que me quitaron y me arrebataron", les dijo a los jueces.
"Sepulté tres cuartas partes de mi vida; mis sueños, mi futuro, mis proyectos. Hasta el 15 de setiembre de 2001 fui muy feliz viendo crecer a mi hijo", afirmó entre llantos la mujer.
El conmovedor relato de la madre del jovencito asesinado en Pellegrini al 400, cuando salía de la cancha de San Martín, se cortó cuando los defensores empezaron a hacerle preguntas sobre algunas características de Luis, y, sobre todo, respecto de sus amistades, con las que ese día habría ido a la cancha. "El no estaba autorizado a ir al estadio", dijo ella.
"La muerte de un hijo no tiene nombre; nadie sabe, nadie me entiende; los padres no estamos preparados para sepultar a un hijo... ?Luisito? era mi vida. Era un chico muy alegre y bromista que pagó con su vida la única mentira que nos dijo", afirmó.
Los defensores de los acusados le preguntaron, por ejemplo, si su hijo había ido acompañado por algún barrabrava de Atlético, y cómo consiguió la entrada. Ella aseguró que no tenía amigos más grandes que él, y mucho menos relación con hinchas fanáticos.
Lo mismo le preguntaron al padre del menor, Luis Aldo Caro, a quien interrogaron también sobre sus presuntos vínculos con dirigentes o barrabravas de Atlético. El hombre negó que los haya tenido. El padre del niño contó, además de sus padecimientos, la alocada búsqueda de su hijo cuando notaron que no regresaba, hasta que dieron con él, en el hospital Padilla. Los acusados "Flay" Roldán, sus hermanos César "Cucaracha", Diego Rafael "Condorito" y Claudio Marcelo Roldán, Juan Carlos "Tata" Fenoglio; Silvina Roldán y Alejandra Salinas (hermana y esposa de "Flay", Segundo "Chumuco" Velázquez y José Luis Naranjo se abstuvieron de declarar.

Antecedentes
Por ello, el secretario José Francisco Luque tuvo que leer las declaraciones que hicieron en la etapa de instrucción de la causa. Sin embargo, cuando se les hicieron las preguntas de identificación a los acusados, "Flay" dijo que había tenido antecedentes por robos y hurtos, y que tenía un arma. Cuando le preguntaron cómo la había comprado, si dijo que ganaba $ 250 como jornalero, explicó que unos conocidos se la vendieron a $ 10. Al explicar las razones por las cuales la tenía, indicó que era para sentirse seguro.
Por la tarde declaró Eduardo Argañaraz, un joven que en el mismo incidente resultó herido. El no pudo identificar fehacientemente a sus agresores, aunque dio algunas características físicas. Afirmó que cuando salió de la cancha vio gente corriendo y que, asustado, también corrió. Luego indicó que vio gente armada, y que escuchó disparos, hasta que lo hirieron. Poco después declaró su hermano Carlos, que estaba con él ese día, y él sí pudo reconocer a los acusados. Advirtió que "Flay", sus hermanos y "Tata" eran los hombres que estaban armados, y quienes les habían disparado.

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