15 Junio 2004 Seguir en 
Sin dudas, es el rey de las fugas y del disfraz. Un peligroso delincuente, que tiene pedidos de captura de distintos puntos del país, logró burlar el domingo, por tercera vez, a los guardias del penal, y salió tranquilamente por la puerta del penal de Villa Urquiza.
La historia de Luis Clemente Nadotti tiene mucho de novelesco. El 5 de julio de 1999 entró a la sucursal Banda del Río Salí y, luego de tomar rehenes, asaltó a los cajeros. Fue detenido dos años después, en setiembre de 2001, por un robo agravado en Concepción. Allí comenzó a dar muestras de su talento para el escapismo: mientras esperaba para declarar ante un juez, pidió permiso para ir al baño y huyó por un ventiluz.
El 21 de marzo de 2000, intentó el mismo golpe que dos años antes, en Banda del Río Salí. Pero una empleada que él había mantenido cautiva lo reconoció y comenzó a gritar para alertar sobre su presencia. A Nadotti y a su cómplice, al que la Policía identificó como Víctor Moreira, no les quedó otra opción que escapar. En la calle se tirotearon con la Policía y fueron detenidos. A Nadotti le secuestraron una pistola calibre 11.25 y una granada de guerra. El delincuente fue condenado y enviado a Villa Urquiza, aunque tenía pedidos de captura en Santiago del Estero y en Mar del Plata. Allí estaba acusado de haber asesinado a un docente durante un atraco. El domingo 28 de julio de 2002, a Nadotti fueron a visitarlo sus familiares (todos domiciliados en Tucumán); entre ellos su hermana.
Aparentemente, la mujer había llegado con dos mudas de ropa. En cierto momento, el delincuente se puso una, y salió sin problemas junto con el resto de las mujeres que habían estado de visita en el penal. Nadie advirtió lo que había sucedido hasta que notaron la ausencia del asaltante. Su hermana nunca fue detenida.
Durante un operativo, Nadotti fue nuevamente detenido y reenviado a Villa Urquiza, para que siguiera purgando su condena. Pero el hombre no puede quedarse quieto. Este domingo nadie lo fue a visitar. Pero él se las ingenió para disfrazarse de anciano y pasar, saludando sin problemas, por el portón de Villa Urquiza.
El director de Institutos Penales, Ernesto Salas, indicó ayer que se abrió un sumario administrativo para tratar de establecer si alguien de la guardia estuvo involucrado, o no, en la fuga. Salas afirmó que no, aunque fuentes del penal indicaron que algunos de los guardias que estuvieron el domingo en la puerta de la cárcel eran los mismos que habían estado el 28 de 2002.
La Policía ya fue informada sobre la fuga, y se busca al delincuente, aunque se está pensando en medidas extremas para que, una vez detenido, no vuelva a escapar.
La historia de Luis Clemente Nadotti tiene mucho de novelesco. El 5 de julio de 1999 entró a la sucursal Banda del Río Salí y, luego de tomar rehenes, asaltó a los cajeros. Fue detenido dos años después, en setiembre de 2001, por un robo agravado en Concepción. Allí comenzó a dar muestras de su talento para el escapismo: mientras esperaba para declarar ante un juez, pidió permiso para ir al baño y huyó por un ventiluz.
El 21 de marzo de 2000, intentó el mismo golpe que dos años antes, en Banda del Río Salí. Pero una empleada que él había mantenido cautiva lo reconoció y comenzó a gritar para alertar sobre su presencia. A Nadotti y a su cómplice, al que la Policía identificó como Víctor Moreira, no les quedó otra opción que escapar. En la calle se tirotearon con la Policía y fueron detenidos. A Nadotti le secuestraron una pistola calibre 11.25 y una granada de guerra. El delincuente fue condenado y enviado a Villa Urquiza, aunque tenía pedidos de captura en Santiago del Estero y en Mar del Plata. Allí estaba acusado de haber asesinado a un docente durante un atraco. El domingo 28 de julio de 2002, a Nadotti fueron a visitarlo sus familiares (todos domiciliados en Tucumán); entre ellos su hermana.
Aparentemente, la mujer había llegado con dos mudas de ropa. En cierto momento, el delincuente se puso una, y salió sin problemas junto con el resto de las mujeres que habían estado de visita en el penal. Nadie advirtió lo que había sucedido hasta que notaron la ausencia del asaltante. Su hermana nunca fue detenida.
Durante un operativo, Nadotti fue nuevamente detenido y reenviado a Villa Urquiza, para que siguiera purgando su condena. Pero el hombre no puede quedarse quieto. Este domingo nadie lo fue a visitar. Pero él se las ingenió para disfrazarse de anciano y pasar, saludando sin problemas, por el portón de Villa Urquiza.
El director de Institutos Penales, Ernesto Salas, indicó ayer que se abrió un sumario administrativo para tratar de establecer si alguien de la guardia estuvo involucrado, o no, en la fuga. Salas afirmó que no, aunque fuentes del penal indicaron que algunos de los guardias que estuvieron el domingo en la puerta de la cárcel eran los mismos que habían estado el 28 de 2002.
La Policía ya fue informada sobre la fuga, y se busca al delincuente, aunque se está pensando en medidas extremas para que, una vez detenido, no vuelva a escapar.







