“Rojo” es como un viaje en el tiempo a la Argentina de los 70

“Rojo” es como un viaje en el tiempo a la Argentina de los 70

El público queda impactado por la fidelidad de la recreación de la época, según contó el director Benjamín Naishtat.

EL REALIZADOR. Benjamín Naishtat no vivió en la década del 70, pero investigó exhaustivamente sobre ella. EL REALIZADOR. Benjamín Naishtat no vivió en la década del 70, pero investigó exhaustivamente sobre ella.
31 Octubre 2018

Aclamada por la crítica y ganadora de premios internacionales, como ocurrió en el Festival de San Sebastián, la película “Rojo”, dirigida por Benjamín Naishtat, cuenta una historia que sucede en un pueblo de provincia, en los años previos al golpe militar de 1976.

El realizador, en diálogo telefónico con LA GACETA, comentó que está muy satisfecho con la respuesta del público.

- Después del estreno en el país, ¿cuáles fueron las repercusiones más sorprendentes?

- Estoy muy sorprendido por la cantidad de mensajes que me llegan y la gente que se me acercó en algunas funciones, acá en Buenos Aires y en La Plata, donde estuve presentando la película. Gente grande, que vivió los 70, y que me dice que está muy shockeada con la reconstrucción de época que hicimos, que tiene que ver con los decorados, los autos, los vestuarios... Es una gran producción que tiene por detrás una profunda investigación histórica para reflejar la Argentina como era. No una idea de un imaginario, sino realmente reflejar cómo se vivía, particularmente en las provincias, en una ciudad del interior.

- ¿Y reconocen también esa sensación de violencia contenida que transmite la historia?

- Sí. Me dicen que encuentran que el clima opresivo y de cosas solapadas, el temor que se vivía, les parece que está reflejado de manera muy fiel, similar a lo que ellos experimentaron en esa época. Para mí es una grata sorpresa porque yo nací en los años 80 y la impresión de la época que yo generé en esa película es de algo que no viví, sino que lo tuve que estudiar y reconstruir a partir de testimonios, de leer, de investigar en textos y en material audiovisual. Estoy muy contento con el trabajo de todo el equipo artístico. Logramos hacer una especie de viaje en el tiempo para muchos espectadores.

- ¿Es comparable en alguna medida aquella atmósfera de violencia y el conflicto sociopolítico con la actualidad del país?

- Mi primera impresión sería decir que no, porque hay que ser cuidadoso y riguroso, y no confundir las cosas cuando se habla de temas tan delicados. Lo que sucedió en los 70 fue en el contexto de la Guerra Fría, durante el último tiempo del tercer peronismo, con Isabel Martínez de Perón, y el inicio de la dictadura, donde no había ningún tipo de garantías constitucionales en el territorio nacional. Yo creo que no estamos ahí, por suerte. Y lo digo con doble énfasis cuando miro lo que pasa en Brasil.

- ¿El triunfo de Jair Bolsonaro significa un avance de la misma ideología que propició las dictaduras en el continente?

- Todo indica que Brasil está entrando en un proceso no democrático, por las cosas que anuncia el nuevo presidente. Una serie de medidas no democráticas, como encarcelar a gente sin proceso judicial. También habló de torturas, toda una serie de cuestiones que van en contra de las leyes y de los derechos humanos. Creo que en nuestro país tenemos una serie de conflictos muy grandes políticos y económicos, con un Estado calamitoso en lo económico y que termina resultando en un ajuste, que es un gran retroceso para toda la nación, a mi modo de ver. Pero no quisiera confundir los tantos. Hay una pobreza en los debates, que exige ser cuidadoso con lo que se dice.

Cuestión de dignidad

Cuando recibió el premio al mejor director en San Sebastián, en su discurso de agradecimiento Naishtat criticó la política cultural del Gobierno.

“Seguramente en algunos diarios de mi país dirán que el cine argentino va bien, pero la realidad es que hace algunas semanas cerró el Ministerio de Cultura y fue degradado a secretaría. No voy a entrar a hablar de lo que están haciendo los improvisados que manejan la política pública en cine. Pero desde aquí quiero decirle a esa gente que la cultura dignifica, es parte de la dignidad de un pueblo y la dignidad no se negocia”, expresó entonces.

En ese festival el protagonista del filme, Darío Grandinetti, se alzó con la estatuilla a mejor actuación masculina; mientras que Pedro Sotero ganó el de mejor fotografía, también por “Rojo”.

> Dónde verla

• Hoy a las 20.10 y 22.20, y entre mañana y el miércoles 7 de noviembre, a las 19.55 y a las 0.20 en Cines del Solar (Yerba Buena).

• Jueves, viernes y sábado a las 22, en Espacio INCAA - Sala Hynes O´Connor (San Martín 251).

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