Era motivo de constantes e infructuosas quejas vecinales por la contaminación ambiental, desde hace mucho tiempo. A fines de septiembre, como consecuencia de la presentación de un amparo ambiental ante en la Cámara en lo Contencioso Administrativo (solicitaba que se clausurara de inmediato el predio de la sección Caballería, ubicado en la calle Jujuy 1.447, y que fuese trasladado a un lugar donde no ocasionara perjuicios a la población), la Policía anunció que la nueva locación para la caballeriza sería en Banda del Río Salí.
En la demanda, presentada por vecinos y una senadora nacional, mencionaron derechos señalados en la Constitución provincial, tales como aquel que indica que toda persona tiene derecho a gozar de un ambiente sano, equilibrado, así como el deber de preservarlo y defenderlo en provecho de las generaciones presentes y futuras. Se indicaba que la sede carecía de construcciones que permitan aislar totalmente los 35 equinos de la vía pública y que en el mismo lugar yace un cementerio de automóviles destruidos, lo que convierte la mitad del terreno en un basural.
El intendente bandeño dijo que la volanta -como se conoce a la Caballería policial- se alojará en un terreno de dos hectáreas ubicado al lado del puente Lucas Córdoba. Contó que, como gobernador, Antonio Bussi le había donado el predio a la fundación que presidía su mujer para que hiciera un complejo deportivo para suboficiales, pero el lugar quedó abandonado y fue ocupado por personas con escasos recursos. Adelantó que instruirían a vigías de su municipio para reforzar la seguridad en la zona.
Se explicó que si bien el predio se extiende hasta debajo del puente, no llega hasta el río Salí, sino a una calle que conduce a otros barrios. El playero de una estación de servicio contigua al terreno dijo que se trata de un lugar oscuro y peligroso. “De allí salen y allí se esconden todo tipo de ladrones. Nos han asaltado y se han ido en esa dirección los malvivientes. Nos serviría un montón que se instale la Policía”, afirmó.
Finalmente, el jefe de la Policía dijo que en el terreno de la Jujuy 1.400, de 300 metros de largo por 150 de ancho, se erigiría un hospital para perros, para lo cual realiza gestiones con una institución.
Sin que signifique una impugnación a este proyecto, sería institucionalmente elogiable que se informara a los vecinos sobre los alcances y el impacto del emprendimiento, para que se trate de una obra consensuada y no impuesta.
Precisamente, el traslado de la caballeriza a la vera del río Salí también debería ir acompañado por un estudio de impacto ambiental, que confirme que no habrá contaminación del principal curso de agua de la provincia. Con esa certeza, el círculo virtuoso de la iniciativa será completo.
Queda claro que esta mudanza representa un doble acierto. Por un lado, alivia por completo a los vecinos capitalinos de Jujuy al 1.400, quienes han hecho públicos los inconvenientes de la actual locación de la dependencia. Por el otro, pinta de “verde” una zona “roja” ya no sólo de Banda del Río Salí sino del Gran San Miguel de Tucumán. Las fronteras intermunicipales de este conglomerado urbano son a menudo tierra de nadie, como lo prueba una situación tan doméstica como la falta de limpieza de los accesos a la capital, porque ningún distrito se hace cargo de esos límites. Ubicar allí una dependencia policial será una solución integral.








