Cartas de lectores

12 Oct 2018

- CONTRAVENCIONES POLICIALES

La intención de esta carta para nada busca polemizar ni tampoco crear incertidumbre ni en la Institución Policial, mucho menos en la sociedad tucumana de la cual formo parte. De modo alguno, además, no cuestiono lo publicado por ese prestigioso diario (sobre los hechos y personas involucradas), pero sí es necesario rectificar una parte de dicho texto (portada), donde el periodista indica que “la Ley de Contravenciones Policiales fue puesta en vigencia por la dictadura”. Ello es un craso error, pues la ley que actualmente usa la Policía de la Provincia de Tucumán data desde el 31 de marzo de 1900, sancionada por el Senado y la Cámara de Diputados, bajo el N° 786, consta de 52 artículos, y en esos años, ya en su Art. 16, castigaba con una pena de 10 días de arresto o 
$ 30 de multa, en su inciso 3, a quienes riñan públicamente, y en el siguiente a quienes recorran las calles perturbando el orden y la tranquilidad pública con gritos agresivos”. Considero que el error puede surgir por las frecuentes actualizaciones de los montos del valor de la multa. Es dable hacer constar que no tengo estudios superiores de historia ni filosofía, pero sí por curiosidad y evitar un celebre dicho “actúe como es de práctica”, por parte de quienes tienen la obligación y deber moral de guiar a sus subalternos, desde mis inicios como oficial de mi querida institución policial me nutría de información escrita sobre el funcionamiento y ordenamiento de la fuerza. De esta manera obtuve el Reglamento General de la Policía de la Provincia de Tucumán (publicación oficial del año 1932), que se puso en vigencia en el año 1901, y al inicio de dicha publicación se inserta el Dictamen del señor Ministro Fiscal, donde hace referencias al trabajo presentado por el entonces Intendente General de Policía (denominación del cargo de Jefe de Policía) D. Eduardo Elordi. Ya en el año 1900, se decía “su vigencia importará la normalización de los procedimientos administrativos en materia policial, la extirpación de ciertas facultades peligrosas, que emanaban del falso concepto discrecional atribuido a la policía por tradición y asentimientos de nuestras clases populares… (sic) “sentíase hace tiempo la necesidad de un Reglamento General de Policía, pues la Ley de Junio de 1877, aunque muy buena y previsora, no responde a las exigencias actuales, nacidas del crecimiento de la población y el desarrollo industrial (sic)”. Este reglamento fue promulgado por el Superior Gobierno de la Provincia el día 17 de Enero de 1901.

Luis Amado Díaz

Pasaje Oncativo 1.260
 - San Miguel de Tucumán

- SUBSIDIO DE SALUD

La prensa nacional le dedicó especial tratamiento y calificativo de injusto, por lo insólito, que a los usuarios del servicio de gas domiciliario en Buenos Aires los quieran hacer pagar, con el concepto de retroactivo, un dinero que la empresa proveedora reclama al Estado Nacional como reajuste en beneficio de sus ganancias, a consecuencia de la devaluación de nuestra moneda ante el dólar estadounidense. Y ocurre que aquí, el Gobierno de Tucumán le ha ordenado a su empleado con funciones de Interventor en la obra social Subsidio de Salud, que a los cientos de miles de afiliados nos descuenten, por intermedio de la Anses -en nuestras boletas de sueldo-, pequeñas sumas de dinero por el concepto “retroactivo Subsidio de Salud”, que sumados resultan montos millonarios al mes. Triste y lamentable es que los jubilados y pensionados transferidos a la Nación, que revestimos el carácter de afiliados fundadores, no tenemos voz ni voto en lo que hace a todo el funcionamiento de la obra social, porque ese mismo Gobierno de Tucumán, desde hace 28 años, prolonga el carácter de “intervenido” y maneja todos los dineros que ingresan, bien pensamos, directamente por el ministro de Economía. Hemos preguntado prácticamente en todas las oficinas del Subsidio de Salud, y nadie nos informa el porqué, y en la Casa de Gobierno tampoco hemos conseguido ser atendidos. Por intermedio de LA GACETA, los Jubilados de la Plaza denunciamos públicamente que el Interventor en el Subsidio de Salud mete sus manos en nuestros sueldos, y diríamos dolosamente, usando supuestamente el pretexto de una inexistente deuda u obligación de hacernos cargo de todo o cualquier desfasaje en su estado contable. Así, escamotea dineros que, sumados todos los meses, muchos de nosotros los necesitan para alimentos o medicinas.

Ángel Ricardo Salguero

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- “MEDITACIÓN” (I)

Las estatuas, un hecho lamentable que uno ve y lo obliga a pensar quién protege las obras que son expuestas en los espacios públicos. Esas réplicas fueron hechas con pasión, imaginación y esmero por un hombre o una mujer, que durante horas trabajaron en silencio, quizás, para que sean destruidas de la manera más vil. Y nos damos cuenta de quién es el hombre que procede de esta manera. Y en esta jungla de intereses, como invertir en otras necesidades y quedan desprotegidas otras, el artista depende del hecho político, en la democracia, para darse cuenta que solo es difícil, y siendo independiente, carecen de otras necesidades para exponer y paliar gastos. En esta crisis moral se aprende, y los que exponen, desde sus trincheras, saben lo que cuesta en esta democracia, que tendría que velar por todos, sin destruir.

Carlos Rubén Ávila

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- “MEDITACIÓN” (II)

El robo de la estatua “Meditación”, y su propio nombre, nos obligan a meditar sobre el deterioro moral y ético que sufrió nuestra sociedad en estos 91 años que pasaron, desde que el gran tucumano Juan B. Terán, fundador de nuestra Universidad, la trajera desde Europa. Eran aquellos años en los que nobles prohombres pensaban en el bien común y no en enriquecerse. En los que el resto de los ciudadanos reconocían sus méritos y respetaban sus obras. Hoy en día, sólo bastaría leer LA GACETA y caminar por el Parque 9 de Julio para advertir la penosa realidad de una decadencia grande e inocultable, como “Meditación”.

Marcos Mirande

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- DESESPERACIÓN GENERALIZADA

No es mi obsesión, tampoco mi desesperación; es la que sentimos y sufrimos millones de argentinos, mientras lo que recibimos por mes sufre la pérdida de 1/3 de su poder adquisitivo. Los aumentos inconscientes y salvajes desbordan de una manera grosera lo que podemos pagar: el gas, la electricidad, el agua, más otros imperativos de nuestras vidas (poder comer, el transporte, gastos de salud, traslado a la escuela, insumos para poder cursar, viejos jubilados que tienen que elegir entre comer o comprar remedios o dejarnos morir, porque sus costos superan toda imaginación). Hoy, el ministro intenta explicar lo inexplicable, los que menos gastamos para pagar el gas -porque hacemos hasta lo imposible-, vamos a pagar más; los que gastan más, porque no se cuidan, van a pagar menos. De una manera solapada, según las costumbres de este Gobierno de gente manipuladora, informa que el próximo aumento del gas se va a situar en un 35%. Analizamos lo que ha de contener cada liquidación las boletas que vamos a recibir, y el aumento en definitiva es de un 60% más; ¡nada!, si consideramos que los sueldos han sido incrementados, hasta ahora, en porcentuales que no pasan de un 25% -para los maestros, por decreto, es de un 19%; mientras el aumento del costo de vida, hasta fin de este año, se va a situar entre un 45% a 50% más. De por sí, nuestro Presidente no tuvo la capacidad que hubiera necesitado para sacar a nuestro país adelante. Desde su mismo comienzo, la economía se le fue de las manos, y así es como llegamos económicamente adonde estamos: la economía al borde de un abismo; en lo social, imposible vivir; las tarifas superan toda vocación de pago. Mientras tanto, los distintos reclamos sociales, de todos los días, llenan las calles argentinas. Dios quiera que se puedan evitar los estallidos sociales incontenibles; será la dolorosa respuesta de todos los argentinos que ya no podemos más. El Gobierno, desde su soberbia incapacidad, deberá hacerse cargo de todo lo que pueda suceder en las calles o en cualquier lugar, de nuestro avasallado, estafado y manoseado país.

Héctor Leonardo Bravo

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- TIMBA NACIONAL

El gobierno de la Nación quiere implementar una serie de sorteos de dinero por medio de entidades crediticias, uno por semana, con montos de hasta 
$ 500.000, y 20 premios consuelos de $ 5.000, para reactivar el consumo. Ilógico e irrisorio si se puede llamar a este proyecto. Mientras las estadísticas hablan de una tremenda caída del consumo en el rubro alimenticio, se les ocurre semejante payasada. La inflación se devora los salarios, los impuestos saltan en sus precios de manera constante, y pretenden que la sociedad pague la devaluación del servicio de gas en 24 cuotas; los combustibles modifican sus valores dos veces al mes, disparando todos los precios. ¿Estos funcionarios ingenuos salen con esto? El consumo se reactiva equiparando sueldos a los niveles de inflación, generando empleo y producción, movilizando las masas ante una oferta coherente para captar la demanda. ¡Por Dios!, ¿en qué piensan estos funcionarios? Sólo falta que organicen un Bingo Nacional para los jubilados, y el ganador obtiene los medicamentos que faltan. Otra propuesta beneficiosa para el sector privado, en este caso, las tarjetas de créditos autorizadas a publicitar esta timba, que en tiempos de crisis es un disparate. ¿En qué país viven los hombres del gobierno de Macri?

Williams Fanlo

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- ¿”Motochoro” o “motochorro”?

Leo LA GACETA de mi querido Tucumán con frecuencia desde mi computadora, aquí en Buenos Aires, y no deja de sorprenderme la pérdida de identidad en el lenguaje al hacer mención a los arrebatadores que hacen de las suyas subidos a una moto. Es un uso incorrecto del vocablo y del participio activo del verbo, que se arraigó aquí en Buenos Aires y que, equivocadamente, replica a menudo el diario. Lo llamativo es que, tanto en Tucumán como en Buenos Aires, el verbo es el mismo: “chorear”. Por ende, el participio activo, o sea, el que ejecuta la acción, es “choro/a”, tal como es costumbre añeja en nuestra provincia, sin necesidad de agregarle otra “r”. Es así que espero que, próximamente, se corrija la escritura del neologismo cuando se alude a esos malvivientes llamándolos como debe ser: “motochoros”. No copiemos lo que está mal: “choro” es el que roba; “chorro” largan los sifones.

Alberto Albornoz Díaz

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Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: [email protected],  consignando domicilio real y N° de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.

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