09 Junio 2004 Seguir en 
Un preso murió ayer cuando era llevado desde la comisaría 10ª al Centro de Salud. El hombre, según una orden judicial dictada el 2 de junio pasado, tendría que haber estado internado, pero la Policía, y aparentemente también personal del hospital, habrían desoído esa disposición.
Este episodio se produce cuando distintos organismos estatales cuestionan las condiciones de alojamiento de los detenidos en las comisarías.
Felipe Antonio Trejo, de 30 años, había sido herido el 26 de mayo pasado. Junto a otros cinco hombres habría ingresado a la casa de Luis Moreno para robarle. Pero el dueño de casa se resistió, le sacó el puñal a uno de los invasores e hirió a dos de ellos. También Moreno terminó en un hospital por los golpes y la cuchillada que recibió. Uno de esos heridos sería Trejo, quien estuvo internado en terapia intermedia hasta el 2 de junio, cuando le dieron el alta. Ese mismo día fue llevado a declarar, pero la fiscal Adriana Giannoni y el secretario Ernesto Baaclini, al ver su delicado estado de salud, suspendieron la indagatoria y ordenaron que sea revisado por un médico forense. El profesional recomendó que vuelva a ser internado, y la fiscal le dio la orden por escrito al Centro de Salud.
Se cayó
Pero el viernes, inexplicablemente, fue trasladado a la comisaría de El Manantial. "Ahí se descompuso, se cayó y se golpeó la cabeza, por lo que lo llevaron otra vez al Centro de Salud", dijo su esposa, Viviana Alderete, quien está embarazada de tres meses y tiene dos hijos de tres y nueve años. El lunes le dieron el alta nuevamente, y el médico de Policía Hugo López, al revisarlo, dijo que podía estar alojado en una dependencia policial, y fue a la seccional 10ª. Esto se hizo sin el conocimiento de la Fiscalía VIII, según se informó. Ayer se descompensó nuevamente, y a las 7 murió, cuando era llevado en un patrullero al hospital. Giannoni y Baaclini fueron al Centro de Salud, confirmaron la información y se dirigieron, con personal de Criminalística, a la seccional 10ª. Allí, según se supo, constataron que en la celda había coágulos de sangre, y escucharon el testimonio de otros presos, que contaron que Trejo se pasó la noche tosiendo y escupiendo. El calabozo, según las actas, estaba muy sucio y con basura, en condiciones muy malas para retener a una persona recién operada. El jefe de Policía, Pedro Ledesma, aseguró que ellos sólo cumplieron con la orden del médico. "El afirmó que podía estar en una comisaría, y así se hizo. No puedo hablar sobre su estado de salud, ya que no soy médico. La Justicia investigará", dijo.
Las actuaciones por la muerte de Trejo serían remitidas a la Fiscalía V, que está de turno. Al "Loco", como le decían a Trejo, le estaban por dictar la prisión preventiva.
Este episodio se produce cuando distintos organismos estatales cuestionan las condiciones de alojamiento de los detenidos en las comisarías.
Felipe Antonio Trejo, de 30 años, había sido herido el 26 de mayo pasado. Junto a otros cinco hombres habría ingresado a la casa de Luis Moreno para robarle. Pero el dueño de casa se resistió, le sacó el puñal a uno de los invasores e hirió a dos de ellos. También Moreno terminó en un hospital por los golpes y la cuchillada que recibió. Uno de esos heridos sería Trejo, quien estuvo internado en terapia intermedia hasta el 2 de junio, cuando le dieron el alta. Ese mismo día fue llevado a declarar, pero la fiscal Adriana Giannoni y el secretario Ernesto Baaclini, al ver su delicado estado de salud, suspendieron la indagatoria y ordenaron que sea revisado por un médico forense. El profesional recomendó que vuelva a ser internado, y la fiscal le dio la orden por escrito al Centro de Salud.
Se cayó
Pero el viernes, inexplicablemente, fue trasladado a la comisaría de El Manantial. "Ahí se descompuso, se cayó y se golpeó la cabeza, por lo que lo llevaron otra vez al Centro de Salud", dijo su esposa, Viviana Alderete, quien está embarazada de tres meses y tiene dos hijos de tres y nueve años. El lunes le dieron el alta nuevamente, y el médico de Policía Hugo López, al revisarlo, dijo que podía estar alojado en una dependencia policial, y fue a la seccional 10ª. Esto se hizo sin el conocimiento de la Fiscalía VIII, según se informó. Ayer se descompensó nuevamente, y a las 7 murió, cuando era llevado en un patrullero al hospital. Giannoni y Baaclini fueron al Centro de Salud, confirmaron la información y se dirigieron, con personal de Criminalística, a la seccional 10ª. Allí, según se supo, constataron que en la celda había coágulos de sangre, y escucharon el testimonio de otros presos, que contaron que Trejo se pasó la noche tosiendo y escupiendo. El calabozo, según las actas, estaba muy sucio y con basura, en condiciones muy malas para retener a una persona recién operada. El jefe de Policía, Pedro Ledesma, aseguró que ellos sólo cumplieron con la orden del médico. "El afirmó que podía estar en una comisaría, y así se hizo. No puedo hablar sobre su estado de salud, ya que no soy médico. La Justicia investigará", dijo.
Las actuaciones por la muerte de Trejo serían remitidas a la Fiscalía V, que está de turno. Al "Loco", como le decían a Trejo, le estaban por dictar la prisión preventiva.







