08 Junio 2004 Seguir en 
La familia de Carlos "Sardina" Ahmed, muerto en un supuesto enfrentamiento con policías, se presentará hoy como querellante en la causa, con el patrocinio del abogado Mario Mirra, según le anticiparon ayer a LA GACETA.
Sandra Ahmed, hermana del hombre baleado el 23 de mayo en su casa de La Reducción, dijo: "hay tantas irregularidades en la causa que en estos días encontramos dos proyectiles más: uno en el colchón donde dormía mi sobrina, y otro enterrado en el piso". Este último, explicó Sara Barrera, esposa de "Sardina", fue encontrado dos días después del hecho, mientras limpiaba la sangre. "Estaba enterrado, en medio de los coágulos de sangre, lo que demuestra que le dispararon cuando ya estaba tirado en el piso", explicó.
Las mujeres, junto a la madre de Ahmed, María Isabel Obregón, dieron varios detalles que esperan poder aportar a la causa, respecto de la supuesta preparación del escenario para simular el enfrentamiento, tal como lo sostienen. Por eso pedirán ampliar su declaración, y también la de la hija de "Sardina", de ocho años, que estaba junto a él cuando lo balearon.
Otra versión
La hermana y la esposa de Ahmed, además, desmintieron la versión policial que da cuenta de que dos policías fueron baleados por él. "El que dice que se salvó por el chaleco antibalas, miente; él entró sin nada, con una campera. Al otro lo vimos al rato, en la comisaría, comiendo empanadas con la mano que después apareció herida", aseguraron.
Mirra, en tanto, comentó que pedirá que los policías que participaron en el procedimiento sean imputados por allanamiento ilegal y abuso de armas de fuego, y en caso de surgir nuevos elementos de las pericias que realiza Gendarmería, también por homicidio agravado.
Los policías habían advertido que habían ido a detener a Ahmed, quien estaba prófugo de la cárcel y que, según ellos, habría participado en varios asaltos, y que él se resistió disparándoles.
Mirra apunta también a buscar respuestas ante la falta de la firma de un fiscal en las primeras actuaciones. Sucede que el caso recayó en el turno de la fiscalía VII, que estaba siendo subrogada por la fiscal Teresita Marnero. Cuando el secretario Julio Plaza inició las actuaciones, según un acta que él firmó, lo hizo con el conocimiento de la magistrada. Pero esta, horas después, le avisó que estaba enferma y le habría recomendado que buscara otro fiscal. Al día siguiente se hizo cargo Alejandro Noguera, quien sigue al frente de la investigación. Pero las declaraciones de los policías y de los primeros testigos no están certificadas por ningún fiscal, por lo que Noguera las tomó nuevamente.
Sandra Ahmed, hermana del hombre baleado el 23 de mayo en su casa de La Reducción, dijo: "hay tantas irregularidades en la causa que en estos días encontramos dos proyectiles más: uno en el colchón donde dormía mi sobrina, y otro enterrado en el piso". Este último, explicó Sara Barrera, esposa de "Sardina", fue encontrado dos días después del hecho, mientras limpiaba la sangre. "Estaba enterrado, en medio de los coágulos de sangre, lo que demuestra que le dispararon cuando ya estaba tirado en el piso", explicó.
Las mujeres, junto a la madre de Ahmed, María Isabel Obregón, dieron varios detalles que esperan poder aportar a la causa, respecto de la supuesta preparación del escenario para simular el enfrentamiento, tal como lo sostienen. Por eso pedirán ampliar su declaración, y también la de la hija de "Sardina", de ocho años, que estaba junto a él cuando lo balearon.
Otra versión
La hermana y la esposa de Ahmed, además, desmintieron la versión policial que da cuenta de que dos policías fueron baleados por él. "El que dice que se salvó por el chaleco antibalas, miente; él entró sin nada, con una campera. Al otro lo vimos al rato, en la comisaría, comiendo empanadas con la mano que después apareció herida", aseguraron.
Mirra, en tanto, comentó que pedirá que los policías que participaron en el procedimiento sean imputados por allanamiento ilegal y abuso de armas de fuego, y en caso de surgir nuevos elementos de las pericias que realiza Gendarmería, también por homicidio agravado.
Los policías habían advertido que habían ido a detener a Ahmed, quien estaba prófugo de la cárcel y que, según ellos, habría participado en varios asaltos, y que él se resistió disparándoles.
Mirra apunta también a buscar respuestas ante la falta de la firma de un fiscal en las primeras actuaciones. Sucede que el caso recayó en el turno de la fiscalía VII, que estaba siendo subrogada por la fiscal Teresita Marnero. Cuando el secretario Julio Plaza inició las actuaciones, según un acta que él firmó, lo hizo con el conocimiento de la magistrada. Pero esta, horas después, le avisó que estaba enferma y le habría recomendado que buscara otro fiscal. Al día siguiente se hizo cargo Alejandro Noguera, quien sigue al frente de la investigación. Pero las declaraciones de los policías y de los primeros testigos no están certificadas por ningún fiscal, por lo que Noguera las tomó nuevamente.







