“Mi tarea era acarrear los votantes de Trayán”

Durante el juicio trascendieron algunos detalles de la relación que mantenían los integrantes de la banda acusada de narcotráfico. El ex empleado legislativo se consideró un perseguido político. Los miembros dijeron que no tenían relaciones entre ellos.

01 Sep 2018

En el juicio en contra de la llamada “La Banda de Trayán”, acusada de traslado, acopio y comercialización de droga a nivel provincial, nacional e internacional, se escuchó de todo. Lealtades y traiciones. Intentos desesperados para tratar de quedar despegados de las duras acusaciones que pesan sobre los seis imputados que el 11 de septiembre podrían escuchar el fallo del tribunal.

“Mi tarea era acarrear votantes de (Julio César) Trayán cuando se hicieron las elecciones. También trasladaba las comidas para los fiscales que trabajaban para él. No era político, sino que trabajaba para él porque él me dio una mano para que pudiera sepultar a mis padres. Y más aún cuando él decidió ser candidato”, aseguró Daniel García, uno de los hombres que está siendo enjuiciado.

Trayán, finalmente, rompió el silencio después de estar detenido casi dos años en el penal de Villa Urquiza. En su exposición habló de todo y dio a entender que se siente un perseguido político. “Estoy aquí por José Cano y la senadora Silvia Elías de Pérez. Ellos me acusaron de ser el jefe de una banda narco por el trabajo territorial que venía desarrollando”, destacó cuando habló frente al tribunal.

DESAFIANTES. Julio César Trayán y Daniel García en una audiencia. la gaceta / FOTOs DE JORGE OLMOS SGROSSO

“Sé lo que piensa la gente de los políticos. Que todos son unos mentirosos, pero yo no. Siempre trabajé a favor de la comunidad. Hacía de todo. Les conseguía servicios de sepelio porque no tenían dinero para costear uno. Lo hacía -agregó- porque mi abuelo me contaba que antes a la gente la velaban en sus camas porque no tenían para un cajón. No quería que esas imágenes se repitieran”, aseguró el ex empleado legislativo.

Negación

En las audiencias, como estrategia defensiva, los investigadores trataron de despegarse unos de otros. Por ejemplo, Daniel García dijo que no se hablaba con su hermano Ricardo -el supuesto líder de la organización- por una pelea familiar (“se originó después de la muerte de mis padres por la casa”). Walter García fue detenido en Chaco cuando trasladaba unos 80 kilos de cocaína y su hermano Ricardo fue detenido media hora después en otro control. “Por esas cosas de la vida estuvimos los dos en Chaco el mismo día. No sabía que él estaba ahí”, dijo Walter cuando declaró ante los jueces.

COMERCIANTE. Straatman escucha a Ricardo y Daniel García. credito

Juan Carlos Straatman, acusado de ser el proveedor de marihuana de la organización, hizo lo imposible para despegarse de los otros acusados. Sólo reconoció que ubicaba a Ricardo García (habían estado presos los dos en una cárcel de Córdoba por causas vinculadas a narcotráfico) porque le vendía cigarrillos, celulares “truchos” y tablets que contrabandeaba de Paraguay. “Lo repartía en las ferias de Aguilares, Concepción y San Miguel de Tucumán”, expresó, y desmintió haber tenido contactos con la concepcionense Carla “La Jefa” Sánchez y un aguilarense que sería de apellido Cingolani y que también podría haber liderado un grupo narco en el sur de la provincia. Con Trayán, en cambio, dijo que se reunió para tratar de cerrar un negocio de venta de azúcar. “No se dio por el costo de los fletes”, informó y no supo explicar por qué el encuentro se realizó en Chaco, provincia a la que el ex trabajador del legislador Cano dijo no haber viajado.

Durante la audiencia surgieron indicios de que Daniel García y el ex empleado legislativo habían iniciado las gestiones para formar otra organización, más aún después de que Ricardo y Walter fueran detenidos. “Esa fue otra gran mentira. No sé de dónde sacó eso LA GACETA”, indicó Trayán. El menor de los hermanos García agregó: “no fui narco; consumía”.

Según pudo saber LA GACETA, en el expediente hay varias grabaciones en los que no sólo se comprueba el vínculo entre los imputados, sino que además surgen indicios de que Trayán-García habían iniciado los contactos para traer cocaína desde Bolivia y marihuana que les facilitaría Straatman. “Lo mejor con la gente del norte. Sólo tendríamos que cobrarle una deuda que tenían pendientes”, le habría comentado Daniel al ex empleado legislativo en una comunicación que tuvieron.

Por el apellido

Ricardo García enfrenta por tercera vez a un tribunal por una causa de drogas. En 2006 recibió una condena leve por haber sido encontrado culpable de comercialización de estupefacientes. En septiembre de 2013, fue detenido junto con otro tucumano, Juan Luis D’Andrea, acusados de transportar 15 kilos de cocaína de máxima pureza y siete kilos de pasta base para que fuese “estirada”. Sin embargo, en 2014 fue sobreseído junto con el resto de los integrantes de esa banda. El juez Ricardo Bustos Fierro entendió que el operativo que derivó en sus arrestos había sido armado ilegalmente por Juan “El Francés” Viernes, un informante de la policía cordobesa y supuesto espía del Ejército.

Dos años después fue detenido en Chaco. Gendarmería Nacional lo acusó de ir custodiando a su hermano Walter cuando llevaba 80 kilos de marihuana. “Quiero negar todo lo que me imputa. Todo comenzó cuando una vez estaba en Córdoba me detuvo la Policía Federal. Me dijeron que tenía que pagar un peaje para poder trabajar allí. Me pedían U$S 50.000 mensuales para ellos y $100.000 para el fiscal. No lo hice y ahora estoy aquí”, explicó.

García, que supuestamente se dedicaba a la compra de autos siniestrados que hacía reparar y luego vendía, insistió que es un comerciante. “Nunca les entregué ni un peso porque estaba en regla. Estaba trabajando en forma legal. Ellos me respondieron que por las buenas o por las malas terminaría siendo noticia”, destacó.

Su hermano Walter reconoció que él había aceptado trasladar la droga porque necesitaba los $40.000 que le habían ofrecido para saldar una deuda, desvinculando así a Ricardo.

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