River ganó, sigue en carrera y mostró su mejor cara en la Libertadores

Los "Millonarios" enfrentarán a Independiente por el pase a semifinales.

30 Ago 2018
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LUCHA. Santos Borré cubre la pelota ante la presión de Lucas Orban. reuters

El River copero lo hizo otra vez. Cuando muchos lo daban “tocado”, casi hundido por su endémica falta de gol, por la plaga de lesiones, por la ausencia de Ponzio, le ganó con autoridad por 3-0 a un pálido Racing y será rival de Independiente en cuartos de final de la Libertadores.

No importó que Gallardo no estuviera en el banco. El “Muñeco” le dio una paliza táctica a Coudet de principio a fin, expresada en los goles de Pratto, del “Tucu” Palacios y Borré.

Habían pasado más de 400 minutos sin el grito sagrado. El contexto ameritaba la explosión: Pratto no falló en la primera que tuvo: la metió alta y lejos del alcance de Arias después de un centro atrás de Montiel. River encontró, más bien fabricó rápido, el gol que lo ponía adelante en la serie.

Más allá de la presión inicial ejercida por Racing, la ventaja estaba en consonancia con la agresividad en la búsqueda exhibida por el “Millo”, que renunció a la tenencia y apostó por la contra rápida.

Y la “Academia” falló mucho. A los 27, un tiro libre a favor cerca del banderín del córner derivó en pase a un rival y furibunda contra. El raid de cinco jugadores de River culminó con ese tiro bajo y cruzado de Palacios que entró al lado del palo con suspenso, casi una remake de aquel del “Tucu” ante Racing en Avellaneda por la pasada Superliga. Con Centurión intermitente, Cardozo y Zaracho sin luces, Bou y López inocuos y el 2-0 en contra, el equipo de Coudet terminó de encallar en el borde del área local. Y la sacó barata en el primer tiempo, porque River, abroquelado atrás, con laterales incisivos y Quintero como jugador distinto, tuvo cuatro situaciones claras para liquidar el pleito.

La llegada del intervalo fue una bendición para “La Academia”. Al regreso, saltó al campo Pol Fernández y la visita ganó en circulación de balón, aunque siguió careciendo de profundidad.

Racing seguía vivo: un gol lo hubiera puesto cerca de un match point inopinado. Pero los minutos siguieron pasando. Y cuando estuvo cerca, apareció Armani, la pesadilla recurrente de Coudet. Finalmente, Borré la mandó adentro con un gran gesto técnico.

Debutó el pibe Sosa en River, se armó una trifulca entre Pérez y Centurión que terminó en roja para los dos, Soto también se fue expulsado. Pero la noticia, estaba en otro lado: el equipo del “Muñeco” Gallardo vive.

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