El incremento del consumo de alcohol en el país

28 Jul 2018 Por LA GACETA

Provoca placer, pero también malestar cuando se lo consume con desmesura y mina la salud cuando se transforma en adicción. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el uso nocivo del alcohol es uno de los cuatro factores de riesgo prevenibles más comunes detrás de las principales enfermedades no transmisibles y es también un importante factor de riesgo en relación a la violencia o a los traumatismos. También impacta sobre otros males, como el sida y la tuberculosis, y puede afectar el desarrollo económico y social de las personas.

Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) divulgó un informe en el que la Argentina ocupa el tercer lugar en consumo de alcohol (9,1 litros per cápita) en América. El relevamiento se efectuó en los 194 Estados miembro; nuestro país está detrás de Canadá (10 litros) y Estados Unidos, con 9,3 litros, en el continente americano, y superó por primera vez de anterior (2014 se hallaba por delante. Le siguen Perú y Brasil (ambos con 8,9 litros), Venezuela (7,1), Uruguay (6,8), Paraguay (6,3), Bolivia (5,9) y Ecuador, con 5,1.

El organismo internacional indicó que el consumo elevado de alcohol es uno de los principales factores de riesgo prevenibles de las enfermedades no transmisibles (cardio y cerebrovasculares, trastornos metabólicos, etcétera). En 2012, el 5,9% de las muertes en el mundo y el 5,1% de la carga de enfermedades y lesiones fueron atribuibles al consumo nocivo de alcohol. Esta es la principal causa de muerte en la población de entre 15 y 49 años.

El incremento de consumo de alcohol ha crecido en los últimos años en el país y en Tucumán. A fines de diciembre de 2016, el informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la Universidad Católica Argentina señaló que siete de cada 10 jóvenes comenzaron a consumir por imitar a amigos o conocidos, o porque empezaron tener actividad social. Solo uno de cada 10 dijo haber comenzado a beber porque le gustaban las bebidas. En una década, la ingesta de alcohol se duplicó entre los estudiantes secundarios. Según el Ministerio de Salud de la Nación, El 70% de los adolescentes lo consumía, y ocho de cada 10 lo mezclaba con energizantes.

En 2015, una especialista en Toxicología y catedrática de la UNT advirtió que la edad de inicio en el consumo de alcohol estaba descendiendo cada vez más. “Estas bebidas son tóxicas y generan daños irreversibles en todo el organismo, que incluso hasta pueden llegar a causar infertilidad”, sostuvo la experta que es coordinadora del informe “Tendencias en el Consumo de Sustancias entre los Jóvenes”, que se realiza cada año desde 2004 en escuelas y colegios tucumanos. Entre el primer relevamiento y el último, surge que se duplicó el consumo de bebidas de mayor graduación alcohólica. Uno de ellos indica que el 63 % de los alumnos dijo que bebe alcohol todos los fines de semana y hay un grupo cada vez más creciente que lo hace a diario. El 40% comienza a tomar en encuentros con amigos, un 40 % en fiestas y el 20% en las escuelas.

Se bebe para festejar, porque se está en problemas, para amortiguar la tristeza, la angustia, la desesperación, para ahuyentar la soledad, pero también por un vacío existencial, por ausencia de diálogo. Si bien los padres tienen una responsabilidad central en este asunto, el Estado podría incorporar ya en la primaria una asignatura referida sobre vida sana y organizar talleres para los progenitores. Las estadísticas sirven para evaluar los problemas y diseñar políticas públicas. Si estos se incrementan significa que se hace no es demasiado efectivo para transformar la realidad.

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