Sahar impulsó al cine local

25 Jul 2018
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IN MEMORIAM. El cineasta Eduardo Sahar dejó su marca en Tucumán.

A fines de la década del 80, Eduardo Sahar dejó su Córdoba natal para sumarse al proyecto de crear una carrera de medios audiovisuales en la Universidad Nacional de Tucumán. No le era un proyecto desconocido: dos décadas antes lo había conversado con Jorge Prelorán, con quien compartían la pasión por el documentalismo.

El cineasta nunca más se alejó de la provincia y se jubiló tras diversas tareas de responsabilidad en la UNT. En la tarde del lunes falleció por problemas cardíacos recientemente descubiertos, y su partida enlutó a sus colegas de la Escuela de Cine y Televisión (fue su fundador y primer director) y de la Facultad de Artes, donde fue docente. Además coordinó el área Audiovisual de la Dirección de Comunicaciones y el programa Sidera Visus por Canal 10.

Sahar estaba especializado en fotografía (lo hizo en “La esperanza”, “El fin de la espera”, “Bajo otro sol” y “Los días de la vida”, dirigidos por su amigo Francisco D’Intino; y en proyectos del desaparecido Raymundo Gleizer), pero también dirigía: los ejemplos son el documental “Yokavil (los pueblos olvidados)”, filmado a principios de siglo, y “El sitio” y “Sonia Bateau” (en la década del 90, junto a la psicóloga Clara de Espeja). Además integró en 2014 el jurado del Festival Tucumán Cine Gerardo Vallejo. “Eduardo era una enamorado de lo arqueológico, de los pueblos originarios. Era su gran preocupación, junto con la docencia, por la que es muy recordado y querido”, evocó D’Intino a Sahar, un gran impulsor de las nuevas camadas de cineastas tucumanos.

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