02 Junio 2004 Seguir en 
"La libertad va a completar nuestra felicidad". Juan Carlos abraza a su flamante esposa, Natalia Cecilia, en la Cárcel de Mujeres. Ambos están presos a la espera del juicio oral, pero eso no les impidió casarse ayer a la mañana.
Juan Carlos, de 31 años, y Natalia, de 23, se conocían desde antes de estar presos. "Ya habíamos pensado en casarnos", dijo él. Su esposa, al escucharlo, lo negó: "nunca nos dimos bolilla; recién ahora nos enamoramos", aclaró.
El lleva casi dos años preso, y ella, un año y dos meses. Sus familiares pidieron a LA GACETA que no se publiquen sus nombres porque -dijeron- ellos no fueron condenados, y no quieren una condena social por haber estado detenidos.
Ambos se pusieron en contacto hace cuatro meses -ya estaban detenidos- a través del teléfono, y luego empezaron a visitarse en uno y otro centro de detención. De esa manera se conocieron las cinco parejas de internos que se casaron con anterioridad, aunque esta es la primera ceremonia que se realiza en la Unidad 4 de Mujeres ubicada en Banda del Río Salí. "Queremos apostar a la vida; no importa cuándo podamos vivir juntos; estamos felices y eso es lo importante", le dijo Juan Carlos a LA GACETA, visiblemente emocionado. Natalia sueña con tener hijos, una casa y trabajo. "Después de esto, vamos a poder ser felices", señaló. La jueza de paz María Nelly Moreno estuvo rodeada, además de por familiares y amigos de los novios, por 25 de las 38 internas del penal femenino. Hubo arroz, besos, abrazos y llantos. El ramo que tiró Natalia cayó en manos de "La Reina", una de las más entusiastas presas.
Sin barreras
"Si hay amor, no importan las barreras. Ellos saben que algún día podrán estar juntos y así piensan preservar su amor", dijo Moreno, que es la persona que casó a las anteriores parejas de presos. Para la directora de la cárcel, Silvana Martínez, "lo importante es que, más allá de la situación en la que están, deben respetarse sus derechos; nosotros hacemos todo lo posible para darles espacio a fin de que mantengan su dignidad".
Ernesto Salas, director de Institutos Penales, destacó que es una situación muy positiva. "Ellos sufren mucho la vida en soledad, y al vivir con problemas comunes, en situaciones similares, pueden llegar a construir parejas que se entiendan en el futuro". Tras la ceremonia, novios, familiares e internas fueron al patio de recreo. Allí actuó "El Potro tucumano". Bailaron, compartieron pizzas, empanadas y pollo, y brindaron. Claro que con gaseosa.
Gas natural
El director de Institutos Penales, Ernesto Salas, y el secretario de Seguridad Ciudadana, Osvaldo Nieva, inauguraron ayer oficialmente la instalación de gas natural en la Cárcel de Mujeres. "Vamos a gastar la mitad que antes, y ahora las internas van a tener agua caliente y calefacción", destacó Salas. Hasta ahora, las presas tenían que bañarse con agua calentada en ollas.
Juan Carlos, de 31 años, y Natalia, de 23, se conocían desde antes de estar presos. "Ya habíamos pensado en casarnos", dijo él. Su esposa, al escucharlo, lo negó: "nunca nos dimos bolilla; recién ahora nos enamoramos", aclaró.
El lleva casi dos años preso, y ella, un año y dos meses. Sus familiares pidieron a LA GACETA que no se publiquen sus nombres porque -dijeron- ellos no fueron condenados, y no quieren una condena social por haber estado detenidos.
Ambos se pusieron en contacto hace cuatro meses -ya estaban detenidos- a través del teléfono, y luego empezaron a visitarse en uno y otro centro de detención. De esa manera se conocieron las cinco parejas de internos que se casaron con anterioridad, aunque esta es la primera ceremonia que se realiza en la Unidad 4 de Mujeres ubicada en Banda del Río Salí. "Queremos apostar a la vida; no importa cuándo podamos vivir juntos; estamos felices y eso es lo importante", le dijo Juan Carlos a LA GACETA, visiblemente emocionado. Natalia sueña con tener hijos, una casa y trabajo. "Después de esto, vamos a poder ser felices", señaló. La jueza de paz María Nelly Moreno estuvo rodeada, además de por familiares y amigos de los novios, por 25 de las 38 internas del penal femenino. Hubo arroz, besos, abrazos y llantos. El ramo que tiró Natalia cayó en manos de "La Reina", una de las más entusiastas presas.
Sin barreras
"Si hay amor, no importan las barreras. Ellos saben que algún día podrán estar juntos y así piensan preservar su amor", dijo Moreno, que es la persona que casó a las anteriores parejas de presos. Para la directora de la cárcel, Silvana Martínez, "lo importante es que, más allá de la situación en la que están, deben respetarse sus derechos; nosotros hacemos todo lo posible para darles espacio a fin de que mantengan su dignidad".
Ernesto Salas, director de Institutos Penales, destacó que es una situación muy positiva. "Ellos sufren mucho la vida en soledad, y al vivir con problemas comunes, en situaciones similares, pueden llegar a construir parejas que se entiendan en el futuro". Tras la ceremonia, novios, familiares e internas fueron al patio de recreo. Allí actuó "El Potro tucumano". Bailaron, compartieron pizzas, empanadas y pollo, y brindaron. Claro que con gaseosa.
Gas natural
El director de Institutos Penales, Ernesto Salas, y el secretario de Seguridad Ciudadana, Osvaldo Nieva, inauguraron ayer oficialmente la instalación de gas natural en la Cárcel de Mujeres. "Vamos a gastar la mitad que antes, y ahora las internas van a tener agua caliente y calefacción", destacó Salas. Hasta ahora, las presas tenían que bañarse con agua calentada en ollas.







