Una semifinal fuera de pronóstico

11 Jul 2018
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OPTIMISMO. Phil Jones intenta atrapar al actual goleador del Mundial, Harry Kane, durante un entrenamiento de Inglaterra. Reuters.

En las charlas previas al Mundial se hablaba de que la semifinal de esta tarde -a las 15- la disputarían Alemania y España, o quizás la Argentina de Lionel Messi. Pero el pasaje para la final se lo disputarán Croacia e Inglaterra, dos selecciones que se están ante una oportunidad de oro.

Luka Modric lideró a Croacia a las segundas semifinales de su historia. Inglaterra regresó a la ronda de los cuatro mejores por primera vez desde 1990. El ganador chocará el domingo en la final ante Francia.

Por historia, porque fue campeona en 1966, por tradición y porque presume de haber inventado el deporte más popular del mundo, Inglaterra debería correr con esa ventaja que da el escudo y la camiseta. Pero existe la duda de cómo responderá a la exigencia; no sólo por la presión, sino también, y sobre todo, por cómo llega a las semifinales: le ganó a Panamá, a Túnez y a Suecia, pero empató y perdió con los dos equipos fuertes contra los cuales se enfrentó, Colombia y Bélgica.

Croacia transitó, acaso, a la inversa: brilló en la fase de grupos, en la que le propinó un 3-0 a Argentina; después, en la instancia eliminatoria, necesitó de los penales para superar a Dinamarca y a Rusia. Habrá que ver cómo está el tanque de combustible del equipo. El de la ilusión, eso sí, rebosa.

“Esperamos muchos años para estar aquí. Estamos muy cerca y dejaremos en el césped hasta la última gota de sudor para alcanzar nuestro objetivo”, prometió el delantero Mario Mandzukic. La euforia en ese pequeño país -de unos cuatro millones habitantes, que nació en 1991 a partir de la disolución de Yugoslavia- está desatada; y desde hace dos semanas las camisetas están agotadas.

Inglaterra tiene siglos de vida, y su población es 13 veces la de Croacia. En 1863 allí se creó la Football Association, la primera federación de fútbol del mundo, el organismo que sentó las bases de lo que hoy es el deporte más seguido en el planeta.

Sin embargo, los éxitos de su selección son discretos: un título mundial, dos semifinales más -incluida la de hoy-, y ninguna Eurocopa. Ni siquiera jugó una final de ese torneo continental -en la última Eurocopa perdió en octavos ante la diminuta Islandia-. Poco después de ese reciente fracaso asumió Gareth Southgate. El entrenador le cambió la cara al equipo. La victoria ante Colombia en octavos por penales fue como una liberación para los “Tres Leones”.

“Luego de lo de Islandia nos quedamos tremendamente decepcionados. Sabíamos que debíamos cambiar las cosas. Lo pudimos remediar en este Mundial. Aprendimos de los errores”, avisó el volante Eric Dier.

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