Parecidos, pero distintos: por qué Rita es mejor que Merlí

La popularizada serie catalana es muy similar a la danesa, pero esta gana en profundidad temática.

30 Jun 2018 Por Ricardo Reinoso

Merlí es un profesor de filosofía, protagonista de la serie catalana que lleva su nombre y que todos recomiendan ver en Netflix. Gusta por lo carismático del protagonista y porque, además de divertir, hace pensar sobre temas de adolescencia, diversidad sexual, conflictos hogareños, consumo de drogas, sexo adolescente y bullying, entre otros temas álgidos.

Lo atractivo del personaje pasa por su actitud frontal, crítica y provocadora, e intenta transmitir esa misma postura a los alumnos.

“Me llamo Merlí... y quiero que la filosofía os haga ‘trempar’” (una palabra catalana que se refiere a los efectos de la excitación sexual en el hombre). Otra de sus frases: “En las clases de filosofía podréis demostrar que sois animales racionales... En el resto de asignaturas podéis continuar siendo animales, y ya está”.

El actor Francesc Orella reconoce que en la vida real se parece mucho al personaje, porque frente al poder -en general- es tan rebelde y crítico como Merlí Bergeron. Por ejemplo, cuando lo entrevistó un medio argentino demostró que está familiarizado con el conflicto de la educación pública y arengó: “Adelante compañeros con la lucha de los docentes y de los alumnos también. Adelante, todos por la filosofía, por los derechos de los profesores y por salarios justos. Estoy absolutamente con vosotros en esta lucha”.

Salvar a los alumnos

La notable repercusión que tuvo la serie “Merlí” entre el público argentino llevó a poner la atención también en otra serie, que fue su antecesora y es de origen danés: “Rita”. Con sospechosas similitudes en la trama, para la mayoría de los críticos “Rita” supera a “Merlí” en profundidad, complejidad y calidad, e incluso con una virtud relevante en estos días: la idiosincrasia liberal y contestataria de la profesora danesa tiende al feminismo. Por el contrario, comparadas desde ese punto de vista, podrían advertirse en la serie catalana algunos rasgos machistas.

La frase con que la profesora de literatura y protagonista Rita Madsen resume su política, es: “Me hice docente para salvar a los alumnos de sus padres”. Esa idea se comprende cabalmente a través de los hechos ficcionales de la tira, que reflejan situaciones muy frecuentes y reconocibles de la realidad. Los parecidos de ambos personajes son múltiples: tanto Rita como Merlí son separados, viven la sexualidad con total libertad, los dos tienen un hijo gay que estudia en su misma clase y teme asumirse públicamente como tal, la manera de dar clases que practican es mal vista por los directivos o por sus pares, y ambos redoblan esfuerzos en ayudar a los alumnos con problemas.

Resulta evidente que “Merlí”, realizada en 2015, se inspiró en “Rita”, que es de 2012. Hoy ambas ocupan lugares destacados en la grilla de Netflix.

Clases magistrales

En el caso de “Merlí”, sus clases magistrales recuerdan al profesor de “La sociedad de los poetas muertos”, muy seguro de sí mismo y en busca de inspirar a sus discípulos para que escapen a los rígidos moldes de la mediocridad. En la trama son centrales las historias entre alumnos.

En “Rita” es diferente: no hay teorías filosóficas como disparador ni arengas existenciales. Todo se centra en las relaciones de la maestra con sus hijos, con los hombres, con los alumnos y sus padres, con los profesores y las autoridades del colegio, cuestiones que asume llena de inseguridad. Otro frente de conflicto, los recortes presupuestarios en la educación pública, muestra que en Dinamarca no es tan diferente la realidad de la nuestra.

Por debajo de lo caótico y conflictivo de la vida personal de Rita (interpretada por la actriz danesa Mille Dinesen), subyace una dimensión política en la que se apoyan todas sus decisiones y donde predomina su preocupación por la inclusión de todas y todos.

Ese compromiso se expresa en el reconocimiento del otro como sujeto. Mientras camina por los pasillos saluda a los estudiantes por sus nombres, les sonríe, los abraza. Va siempre en busca de aquello diferente como un vínculo pedagógico. Va en contra de la inercia, de la nivelación para abajo que es tendencia en el ambiente educativo. Rita se lleva bien con lo diverso, en ello se centran sus afanes, con triunfos y fracasos, como en la vida real.

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