La construcción de un centro de ayuda a adictos

28 Jun 2018 Por LA GACETA

A menudo forma parte de los discursos y promesas de nuestros representantes, pero ella continúa su marcha indiferente incrementando su poder se incrementa a diario. Tras idas y vueltas en la controversia entre la Provincia y la Nación, da la impresión de que la construcción del Centro Preventivo Local de las Adicciones (Cepla) puede ser una realidad. El martes, el Gobierno local, mediante un cotejo de precios, seleccionó una constructora que se hará cargo de la obra por un monto de $29,8 millones; el plazo es de 10 meses.

En el acto un grupo de jóvenes del barrio La Costanera que habían trabajado como talleristas y fueron despedidos por la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico de la Nación (Sedronar), pidieron ser incorporados a la Secretaría Provincial de Adicciones.

El costo del Cepla, cuya construcción se inició en 2015, era de $7 millones, pero la obra se paralizó en diciembre de ese año cuando se había construido un 43%. Se interrumpió porque la Nación le debía a la constructora los certificados de obra impagos desde 2015. La deuda fue abonada por el Gobierno nacional, pero la empresa exigía que le pagaran intereses y fondos extra por la puesta a punto de la estructura en pie, que había sido saqueada. El jefe de Gabinete de la Nación dijo que el proyecto no se realizaría. Luego, el gobernador Manzur anunció que el centro se haría con fondos provinciales.

Un psicólogo que depende de la Secretaría de las Adicciones, le dijo a LG Play que si bien es importante que se haga la obra, se trata de una gota de agua en el desierto por la magnitud de la problemática: “Hacen falta políticas estratégicas, de abordaje integral... Respecto del año pasado, aumentó el consumo, hay situaciones de mayor violencia, vemos en chicos que llevan cuatro o cinco años de consumo, trastornos psiquiátricos, y lo que nos tiene golpeados es la edad de los consumidores: de 10 y 11 años”. El profesional se lamentó de que no haya el diálogo necesario para planificar algo tan complejo. “Hay que apostar a los grupos terapéuticos barriales articulados con el sistema de salud; está faltando un diagnóstico de situación y una forma de abordaje seria y profunda. Hay que planificar porque está en juego la salud de la población, es necesario que haya una política estratégica del Estado”, afirmó.

Un ex adicto que se diplomó como operador socioterapéutico en la Universidad Jauretche merced a una beca, dijo que le pidieron a la Legislatura que “se regularizara la ley de salud mental, que se reincorporen a los psicólogos que corrieron de la Secretaría de Adicciones, que reforzaran los equipos técnicos que trabajan en los barrios porque el consumo creció”. “Lo más triste es ver a chicos de 9 o 10 años cómo se están matando... Antes de la pelea política entre Provincia y Nación, por qué no actuaron cuando veían a esas madres golpeando las puertas y llorando”, afirmó Carlitos.

¿Cuántos Ceplas necesita Tucumán para ocuparse de la recuperación de los adictos? ¿Cuántos podrían haberse hecho con los $500 millones de las valijas legislativas cuyo destino aún se desconoce? ¿Por qué no hay una política de Estado integral para combatir este flagelo que está matando a niños y jóvenes? La droga está casi abofeteando la cara de nuestros gobernantes, que al parecer siguen sin escuchar el pedido de las madres, de ex adictos, de profesionales que están trabajando in situ.

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