En la Anses, hay quienes pasan hasta 20 horas en la calle haciendo fila para vender un turno

Tras haber fracasado en el intento de conseguir un turno por internet, decenas de beneficiarios pasan la madrugada esperando ser atendidos.

28 Jun 2018
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NOCHES DE ESPERA. Dos personas duermen a metros de la puerta de la Anses; lo hacen para obtener un turno que les permita realizar trámites.LG PLAY

Algunos pasan hasta 20 horas en la calle por $ 250. Sus clientes son diversos: hay abogados que envían a sus representados a buscarlos, hay personas que vienen del interior y solicitan su ayuda, y hay clientes fijos que ya los conocen. Duermen en la calle, incluso en las noches más crudas del invierno, para poder conseguir el dinero con el que sobreviven. Ese es el contexto en el que, de domingo a jueves, un grupo de 20 personas se dedica a esperar en la puerta de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) para luego vender el turno.

“No nos queda otra, amigo. No hay otra cosa, no hay trabajo en la calle”, explicó el lunes a la noche Alejandra Cabrera, quien desde hace un año se dedica a vender turnos para trámites en Anses. En uno de los primeros puestos de la fila, a las 12 de la noche, habló con el ciclo televisivo de este diario: “Panorama Tucumano”. Detrás de ella, el resto de los integrantes del grupo estaban acostados sobre cartones, envueltos en sus colchas para aguantar el frío.

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Según Alejandra, hay cerca de 20 hombres y mujeres que se dedican a vender turnos. Comentó que suelen colaborar unos con otros. “A veces uno tiene de más y le va pasando (los clientes) a los chicos que no tienen“, explicó. Algunos se ubican en la puerta del edificio de 25 de Mayo y Córdoba desde el mediodía. Es decir, pasan 20 horas ahí hasta que, a las 8:15 del día siguiente, los empleados del Anses distribuyen los números. Ellos son los que cuidan el lugar para el resto del grupo, que suele llegar a la noche.

Rubén, sentado en los cartones que le servirán para pelearle al frío esa noche, coincide con su compañera. “Todos los que estamos aquí estamos acostumbrados y lo hacemos para llevar el pan, todos lo hacen para tener su monedita”, comentó. Vive con sus padres y su hermano, a quienes ayuda gracias a esta y a otras changas. Explicó que en las largas noches que pasan en la calle buscan la manera de hacer más llevadera la vigilia. “Ponemos la pavita y hacemos café. Tengo más de un año acá. Siempre hacemos cola, aun cuando llueve”, comentó mientras miraba a una de sus compañeras enchufar la pava eléctrica en un tomacorrientes del poste de luz más cercano.

Otra de las figuras que sobresalen en este grupo es Don Julio, quien prefirió no hablar con la prensa. Alejandra lo mencionó cuando explicó la forma en que llegó a vender turnos. “Una vez vine a hacer un trámite con unas amigas y conocí a Don Julio, que está hace seis años en esto. De ahí empecé. Me dijo ‘vení si querés, si no tenés trabajo’. Y ahí empezamos”, relató.

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Esta realidad es conocida por el personal de la Anses. “Nosotros no tenemos problemas acá, ya nos conocen, saben que es el trabajo de nosotros”, explicaron los vendedores de turnos. Consultados sobre si alguna vez los contactó alguien de la Municipalidad, respondieron que no. “Nunca, nadie. Ni un político, como verás”, dijo Alejandra riendo con resignación mientras miraba a sus compañeros en el piso.

Los beneficiarios

Esther Carrizo tiene 58 años y llegó a la 1 de la mañana del martes a hacer fila en la Anses, cargando una silla. A las 7:30, relató ante las cámaras de “Panorama Tucumano” que el frío había sido insoportable. “Nosotros mal que mal nos abrigamos bien, pero hay gente mayor que yo y mujeres con hijos, es una pena”, dijo la beneficiaria. Como relataron muchos de los que se encontraban en la fila, internet no siempre es la solución. “El otro día vinimos y nos dijeron que saquemos turno por internet. Lo intentamos y nada, todo agotado”, se quejó.

Algo parecido le sucedió a Renee Jerez, quien estaba en la fila con su madre y su hijo desde las 6, esperando tramitar la Asignación Universal por Hijo (AUH). Mientras la abuela sostiene al bebé de 18 meses, Renee dio rienda suelta a sus críticas. “No hay turno. Está todo parado, a veces te lo dan para dentro de tres o cuatro meses, y a veces no conseguís. Si no venís a hacer fila y no te parás aquí no te atienden”, sentenció. Incluso aquellos que logran sacar turno por internet, el cual en la mayoría de los casos implica al menos uno o dos meses de espera, pueden tener inconvenientes (se informa por separado).

Esta noche, como en la víspera de cada día hábil, Alejandra y sus compañeros dormirán en la calle para ganar unos pesos al día siguiente. Otras personas, como Esther, llegarán a las puertas de la Anses con su silla, dispuestas a esperar durante horas. Y al igual que Renee, habrá madres que acudirán con sus bebés durante las horas más frías de la mañana.

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