El país sigue incrementando las importaciones

Afectan al plan oficial, basado en una alta tasa de inversión y en la apertura al mundo para ingresar al comercio global con exportaciones.

25 Jun 2018

Los datos de las cuentas nacionales del primer trimestre del año dan cuenta de lo que venía siendo el modelo de crecimiento ideal del Gobierno: una economía dirigida por las inversiones y las exportaciones, indica Invecq Consultora Económica. Desde los inicios de la gestión, el equipo económico y el propio presidente de la Nación, hicieron hincapié en que un modelo exitoso de crecimiento, y que rompería con la dinámica del modelo kirchnerista, sería uno que se basara en una alta tasa de inversión y en una apertura al mundo que permitiera penetrar en el comercio global mediante el incremento de las exportaciones argentinas hacia el mundo. Esto implica un gran desafío, una estrategia de largo plazo y aumentos de competitividad y de la tasa de ahorro importantes.

En el primer trimestre del año el PBI tuvo una expansión del 1,1% respecto del trimestre anterior y del 3,6% en términos interanuales. El consumo privado creció 2,3% trimestral y 4,1% interanual, mientras que el consumo público no varió respecto del trimestre anterior y tuvo una caída del 1,4% respecto del mismo período de 2017. Por su parte, las exportaciones mostraron un impulso del 5,8% respecto al último trimestre del año pasado y del 6,4% en términos interanuales. La inversión, a su vez, mostró el mayor dinamismo interanual con un alza del 18,3% y una variación positiva respecto al trimestre anterior del 3,3%. Con un foco más amplio se observa que el comportamiento del primer trimestre fue el mismo, con algunas diferencias en la intensidad, que la tendencia desde el arranque del gobierno de Cambiemos. Respecto de 2015, la inversión muestra un crecimiento acumulado del 17% (pasando por una recesión en 2016), las exportaciones aumentaron 13%, el consumo privado subió un 6% y el consumo público permaneció casi estable (crecimiento acumulado del 2%).

El PBI en su conjunto muestra una expansión acumulada del 3,5%, por debajo del crecimiento de la inversión, las exportaciones y el consumo privado. Este fenómeno ocurre como consecuencia del fuerte crecimiento que experimentaron las importaciones. Entre el primer trimestre de 2018 y el año 2015, las compras al resto del mundo muestran un crecimiento acumulado del 32%, lo que significa que gran parte del crecimiento de la demanda agregada se satisfizo mediante importaciones (principalmente la inversión, pero también el consumo privado), lo que genera una especie de “filtración” de demanda hacia el resto del mundo y que, por ello, no impacta en el crecimiento de la economía interna representado por la dinámica del PBI. Esta observación no implica que deba cerrarse la economía para potenciar el crecimiento del PBI. Estos experimentos han mostrado en innumerables ocasiones su fracaso. El último caso es el estancamiento del PBI característico entre los años 2011-2015, período en el cuál rigió el cepo cambiario, que implicaba un aislamiento de la economía argentina con el comercio internacional.

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