El endurecimiento de las penas genera polémica

De nada sirven las leyes si no se aplican como corresponde.

31 Mayo 2004
"A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles". Esta máxima, que en general se cita cada vez que ocurre un accidente con un arma de fuego, bien podría trasladarse a la Argentina de hoy y decir: "a las armas las cargan y las descargan los delincuentes sobre los inocentes".
Muchos ciudadanos suponen que la ley que endurece las penas por la portación y tenencia de armas sin autorización, contribuirá a desarmar a la delincuencia. Algunos especialistas dicen que la ley anterior era buena, otros que puede mejorarse y otros que es un desastre, por lo que está bien que se modifique. Pero en una idea coinciden todos: de nada sirven las leyes si no se aplican como corresponde. De hecho, las leyes organizan la vida de quienes las cumplen, pero en nada afectan a quienes viven fuera del sistema. Nadie sabe cuántas armas ilegales circulan en la calle. "Es como decir cuántos kilos de cocaína hay en este momento en Tucumán; es un dislate, nadie lo sabe", afirmó el secretario de Seguridad, Osvaldo Nieva. Para la subcomisaria Cristina Hidalgo de Carbajal, directora del Registro Provincial de Armas (Repar), las únicas cifras ciertas son las reales: en 2003 la Policía tucumana fue depositaria de 80 armas, entregadas por madres que no quieren tenerlas en sus casas, por usuarios que desean desprenderse de ellas, porque están averiadas o viejas, o simplemente porque ya no quieren renovar los permisos, que tienen su costo. El año pasado también se le secuestraron a la delincuencia más de 150 armas en distintos hechos violentos. "Considero que es positivo endurecer las penas, si es que va acompañado de un efectivo control policial", opinó Luis Sal Area, delegado del Registro Nacional de Armas (Renar). "Es bueno que se tipifiquen todos los delitos con armas de fuego, que la tenencia de uso civil pase de ser una simple infracción a ser un delito concreto y que la portación sin autorización no sea excarcelable", agregó Sal Area.

Otra campana
Según el abogado penalista Cergio Morfil, todo lo que respecta a las armas está correctamente estipulado en el Código Penal y considera que sería positivo hacer sólo dos cambios: que se incluya a más calibres menores dentro del grupo de armas de guerra (sobre el que hay penas más duras) y que el Código Penal, en este sentido, sea más funcional a la vida real. Morfil está seguro de que endurecer las penas sólo producirá delitos más violentos, porque, como ocurre en EEUU, los delincuentes saben que están más jugados. "Si saben que reciben perpetua o pena de muerte si los atrapan, directamente tiran a matar porque entienden que no tienen salida", ejemplificó. "El proyecto Blumberg es una payasada", afirmó el experto en armas de guerra y tirador profesional, Pedro Itarte. "Todos los fierreros (como les llaman a los fanáticos de las armas) están de acuerdo con sacarles las armas a los delincuentes, porque es gente muy responsable, que concurre hasta con sus hijos a los polígonos de tiro. Los delincuentes seguirán teniendo armas, mientras que las personas honestas deberán cumplir con más requisitos; y, en Argentina, más requisitos significa más curros", aseveró Itarte.

Creen que debe haber más controles

"Lo mejor para sacarles las armas a los delincuentes es intensificar los controles", dijo la subcomisaria Cristina Hidalgo de Carbajal, directora del Registro Provincial de Armas (Repar). "Hay personas que portan armas sin permiso en sus vehículos y se pone a la persona y al vehículo a disposición de la Justicia", dijo.
La subcomisaria explicó que para que un arma con autorización pueda ser transportada en un vehículo, debe hacerse con el cargador vacío, fuera de esta, con las balas en otro lugar y con el arma empaquetada.
Ramón Vidal, propietario de una armería, opina que es positivo que se sancione con dureza a quienes tienen y portan armas sin registro. También aseguró que no existe forma de que un arma salga de una armería sin la documentación correspondiente, y que las balas (excepto las de calibre 22) se venden con cupos anuales. Vidal considera que la legislación argentina sobre armas es muy buena, y que sirvió de ejemplo para la modificación que se hizo a la de EEUU. "El problema es quién tiene las armas. Por eso estoy de acuerdo con que se revise a la gente en la calle, porque al que le encuentren un arma ilegal en la cintura puede ser el que me va a asaltar a mí", expresó. Otro dueño de una armería, Gonzalo Spinelli, comentó que los ladrones no van a comprar a esos locales. Dijo además que desde que aumentaron los requisitos en los últimos años para adquirir un arma cayeron las ventas, principalmente porque hay que presentar recibo de sueldo o CUIT.

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