30 Mayo 2004 Seguir en 
El empresario detenido Pedro Tomas está por cumplir un año preso y la ansiedad lo carcome. En una entrevista que le concedió ayer a LA GACETA en la cárcel, negó haber estafado a Angel Córdoba Ledesma con la venta del auto Alfa Romeo que pertenece a María Jesús Rivero, dueña de la remisería "5 Estrellas". También despegó a la familia de Rubén "La Chancha" Ale y aseguró que nunca trabajó con policías.
"No entiendo por qué le tiran más nafta al fuego. Cada auto que secuestran dicen que lo vendí yo; me relacionan con políticos y con policías; no entiendo todo esto", dijo el principal sospechoso de la investigación del juez federal Felipe Terán por el escándalo de las 4x4 "mellizas".
El empresario decidió hablar con este diario nuevamente ante la información que lo ubica en el centro de otra presunta estafa. Córdoba Ledesma le compró una camioneta Trafic en abril del año pasado, pero tuvo problemas con los papeles.
Tomas explicó que tenía una deuda, y que el comprador lo sabía. Ante el reclamo de este, el empresario le ofreció el Alfa Romeo que la Policía secuestró el jueves pasado, a pesar de que no había denuncia u orden alguna.
"Me tomé la atribución"
"Admito que vendí el auto de Rivero sin su autorización. Me tomé esa atribución porque cuando me lo dio para que le arregle el motor, me comentó que quería venderlo. El problema fue que me metieron preso dos días después, y nunca pude pagarle o decirle lo que había pasado", dijo Tomas.
El empresario, además, negó la versión dada por el inspector Juan Carlos Coppa y por el principal Víctor Hugo Brito, de la Federal, quienes estuvieron detenidos por la causa, respecto de que estaban infiltrados en su taller y de que allí vieron a muchos policías tucumanos "negociando" con él. "Es raro eso de que estaban infiltrados, porque siempre supe que eran policías; si hasta les prestaba autos para que trabajaran", dijo. "También me sorprende que digan que yo tenía ?arreglos? con policías, porque nunca trabajé con la ?cana?", añadió.
Se mostró despreocupado por lo que puedan mostrar las escuchas telefónicas que se realizaron. "Los vendedores de autos estamos siempre bajo sospecha, y desde hace cinco o seis años sé que me pueden ?pinchar? el teléfono. Además, tuve conversaciones con todos los jefes de Gendarmería", disparó Tomas.
"Se menciona a todos los políticos y policías que tuvieron problemas conmigo, pero no a los que me dejaban sus autos, o que me los compraban y no pasó nada. Me dejaron solo", se quejó el empresario. "En esta causa hay una mano negra; no sé cuál es ni de dónde viene", dijo finalmente.
"No entiendo por qué le tiran más nafta al fuego. Cada auto que secuestran dicen que lo vendí yo; me relacionan con políticos y con policías; no entiendo todo esto", dijo el principal sospechoso de la investigación del juez federal Felipe Terán por el escándalo de las 4x4 "mellizas".
El empresario decidió hablar con este diario nuevamente ante la información que lo ubica en el centro de otra presunta estafa. Córdoba Ledesma le compró una camioneta Trafic en abril del año pasado, pero tuvo problemas con los papeles.
Tomas explicó que tenía una deuda, y que el comprador lo sabía. Ante el reclamo de este, el empresario le ofreció el Alfa Romeo que la Policía secuestró el jueves pasado, a pesar de que no había denuncia u orden alguna.
"Me tomé la atribución"
"Admito que vendí el auto de Rivero sin su autorización. Me tomé esa atribución porque cuando me lo dio para que le arregle el motor, me comentó que quería venderlo. El problema fue que me metieron preso dos días después, y nunca pude pagarle o decirle lo que había pasado", dijo Tomas.
El empresario, además, negó la versión dada por el inspector Juan Carlos Coppa y por el principal Víctor Hugo Brito, de la Federal, quienes estuvieron detenidos por la causa, respecto de que estaban infiltrados en su taller y de que allí vieron a muchos policías tucumanos "negociando" con él. "Es raro eso de que estaban infiltrados, porque siempre supe que eran policías; si hasta les prestaba autos para que trabajaran", dijo. "También me sorprende que digan que yo tenía ?arreglos? con policías, porque nunca trabajé con la ?cana?", añadió.
Se mostró despreocupado por lo que puedan mostrar las escuchas telefónicas que se realizaron. "Los vendedores de autos estamos siempre bajo sospecha, y desde hace cinco o seis años sé que me pueden ?pinchar? el teléfono. Además, tuve conversaciones con todos los jefes de Gendarmería", disparó Tomas.
"Se menciona a todos los políticos y policías que tuvieron problemas conmigo, pero no a los que me dejaban sus autos, o que me los compraban y no pasó nada. Me dejaron solo", se quejó el empresario. "En esta causa hay una mano negra; no sé cuál es ni de dónde viene", dijo finalmente.







