En Simoca, la feria se vistió de celeste y blanco para alentar a la Selección

Los tradicionales puestos no frenaron su marcha de sábado por el partido, al contrario: le sumaron color al lugar para atraer a los turistas con opciones que iban más allá de la comida. Muchos accesorios para vivir un partido con goles, frustraciones y sabores.

17 Jun 2018
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LO DE SIEMPRE Y ALGO NUEVO. Los Sulkys, el locro y el asado no faltaron en la feria “mundialista”. A ello, los vendedores le agregaron sombreros, banderas y maquillaje celeste y blanco. la gaceta / fotos de osvaldo ripoll

La Selección debutó y al equipo lo alentaron tanto en Rusia como en cada rincón de Argentina. Simoca, en el sur de la provincia, no fue la excepción: banderas, gorros, bufandas, pinturas y mucha emoción fueron algunos de los accesorios en la tradicional feria de los sábados.

A un costado de la entrada a la feria, los sulkys estaban decorados para la ocasión y, con sus respectivos choferes esperaban ansiosos la llegada de turistas para dar un paseo y conocer la ciudad.

Sergio Zelaya (42) es de Balderrama pero ahora vive en Simoca, y desde hace tres años maneja el sulky con el que recorre las principales calles con los visitantes. Esta vez fue el turno de María Akerman, Norma Garello y Marta Boasso que vienen casi todos los años desde Luque, provincia de Córdoba.

En medio del predio, en un puesto de productos alusivos al Mundial, Darío Gómez (32) y su esposa Laura Cativa (28) elegían cornetas para ver el partido y festejar el gol de Sergio Agüero, lejos sus hijos que se habían quedado en su natal Pampa Mayo, a siete kilómetros del lugar. “Tenemos que ganar y asegurar tres puntos para traer la copa”, pedía Darío.


En el sector de los ranchos de comidas, mientras desayunaban y preparaban los menús del día, veían la previa en los televisores de cada puesto y especulaban cuales serían los resultados. En el rancho 7 de María Casagrande y Carlos Herrera, estaba sus hijos Darío (41), Dora (42) y Natalia (39) y el resto de la familia. “Hace 30 años que estamos en la feria”, cuenta Dora, mientras mezcla locro en una gran olla, además de explicar que para todos los mundiales se preparan especialmente.

El trabajo y los preparativos no impiden que estas familias y grupos de amigos vean el desempeño de la albiceleste en la cancha. Mucho menos en el rancho 9 de Jorge Amaya, oriundo de Simoca y que hace seis años que está trabajando en la feria.

Allí se juntaron vendedores y clientes para ver los primeros minutos del partido, algunos con banderas, gorros y algo de nervios pero siempre con mucha fe. Al mismo lugar comienzan a llegar turistas. Javier Pizarro Miguels (67), y su esposa María Isabel Smit de la Zerda vinieron desde Buenos Aires a visitar la feria, pero acompañados por Pio Auviex (58) y Julia López de la Zerda (56) ambos de San Miguel de Tucumán. “Vinimos especialmente a la feria para ver el partido y pasear”, cuenta Julia. Por otro lado, Javier dice: “En el fútbol no hay lógica, a pesar de las diferencias entre los países, tanto Islandia como Argentina sufrimos en este primer partido”. Minutos después se escucha el grito de gol del “Kun”.


En el rancho 1 de Mami Fiad (60) también disfrutaron del partido pero con muchos nervios sobre el final. Los visitantes que llegaron pidieron locro y empanadas. Al lugar se acercó con una bufanda celeste la repostera Marta Lizárraga (49) (tiene su propio puesto) para ver el partido. “Estoy muy nerviosa. Ojalá ganamos”, pidió sin que se escuchara su plegaria. “Soy re fanática de Messi y la Selección. Tengo la bandera puesta en casa desde el primer día”, agrega.

Al finalizar el partido, luego de tanta ansiedad, Fabián Frías, también de nuestra capital, trabajador en un puesto de productos, dio su visión del partido. “El debut siempre es difícil y la defensa estuvo un poco floja, pero no siempre podemos decir que todo depende solamente de Messi”, explicó.

El resultado en Moscú no fue el esperado pero en Simoca, pese a todo, los hinchas disfrutaron.

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