“Nada cambió, siguen vendiendo droga como antes”

Según los registros del área administrativa, el requerimiento data de marzo de 2009. El nombramiento fue de carácter temporario y en una categoría baja. Luego, al empleado legislativo, quien hoy está vinculado a un caso de drogas, le renovaron el contrato. Fue cesanteado esta semana en la Cámara.

16 Jun 2018

Era conocida como “la casa del aire acondicionado”. Esa era la referencia que tenían los adictos para identificarla cuando llegaban al barrio a comprar “paco”. Estaba ubicada junto a las vías del ex ferrocarril Belgrano, en calle Bernabé Aráoz al 2.000, en el sur de la capital.

Era una casilla de madera donde, de acuerdo con la investigación, se habría acopiado y cocinado pasta base de cocaína. A las 14 del jueves 9 de junio de 2016, esa vivienda y otras dos que habrían funcionado como quioscos de droga, fueron allanadas por un equipo de la División Antidrogas Tucumán de la Policía Federal.

Cuando los uniformados se retiraron, los vecinos descargaron su bronca prendiéndoles fuego. El búnker narco fue desvalijado. No quedó ni el equipo de refrigeración que servía como faro para orientar a los desesperados consumidores que llegaban durante la madrugada a comprar la sustancia ilegal.

En el barrio 11 de Marzo, aseguran que, dos años después de aquel operativo, nada cambió y que apenas fue desbaratada esa organización dedicada al narcomenudeo, otras similares llegaron y se hicieron cargo del negocio.

“Fijesé allá, donde están esos ranchitos, al costado de la vía. Bueno, todos son quioscos de droga. En dos años no cambió nada. Creo que empeoró. Se volvió algo tan común que los ves vender y consumir en la calle”, cuenta Ivana Noelia Villa, de 31 años.

“La droga y la inseguridad son moneda corriente por aquí, todos los días pasa algo”, agrega la joven que vive junto a sus cuatro hijos, de dos, cuatro, ocho y 10 años. “Quisiera ayuda para poder sacar a mis hijos de aquí”, explica.

“Ya no venden ahí desde que le prendieron fuego a la casilla, hace dos años. Pero el problema no se terminó, todo lo contrarios. Todo está peor. A mí me da lástima por los chicos que andan perdidos, los conozco desde que nacieron, los vi crecer, porque vivo aquí hace muchos años”, señala una vecina que pide no ser identificada.

“No se meta por ahí porque no le perdonan a nadie. Ahí venden. El ‘paco’ los vuelve muy dañinos. Se la pasan consumiendo y robando. Muchos son menores”, cuenta Osvaldo Roque Albornoz mientras señala, desde la esquina de las calles Magallanes y Bernabé Araoz, hacia el sur. “Todos saben que en el tercer pasillo, a la izquierda, es donde venden paco”, asegura.

“También quisiera mudarme, pero no puedo. No por mí, sino por mi hija. Lo único que abunda aquí es la droga. A la madrugada ves a los chicos van y viene hasta las casas de los transas. Lo peor es cuando no tienen plata, porque son capaces de entrar a tu casa a robar”, cuenta Patricia Albornoz.

Piden presencia policial

Algunos de los vecinos consultados por LA GACETA pidieron mayor presencia policial. La seccional 13ª, a cargo de esa jurisdicción, está ubicada apenas a una cuadra. “Por aquí pasa de todo. Los adictos te asaltan a cualquier hora. No es culpa de ellos. Están enfermos, pero no entiendo por qué no actúa la Policía, estando a una cuadra”, se queja Patricia Alejandra Lobo.

“También venden droga detrás de la escuela Dean Funes, que está a la vuelta. Si lo sabemos nosotros, ¿cómo no va a saberlo la policía? Los transas son muy conocidos. Peligran nuestros hijos y por eso estamos sufriendo. La verdad que estoy cansada, me quisiera ir”, se lamenta Albornoz.

“Mis nietos salen a las 6 y se van a la parada de colectivos, para ir a la escuela. Hay que acompañarlos porque es el peor horario. Los ves a los adictos dando vueltas, desesperados porque consumieron toda la noche y no tienen más ‘base’. A ellos no les importa la Policía, están ‘jugados’”, opina otro vecino que pide que su nombre no se publique.

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