Trump abandonó la cumbre con una amenaza velada

El Presidente de EE.UU. dijo que no comerciará con aquellos países que mantengan aranceles a las exportaciones.

10 Jun 2018
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EL REGRESO. Donald Trump abandonó la cumple del G/ en Canadá varias horas antes de lo que tenía programado. Reuters

LA MALBAIE (Canadá).- Antes de empezar, la cumbre de los países Grupo de los Siete (G7) en Canadá parecía destinada a ser la tormenta perfecta entre Donald Trump y sus socios. Sin embargo, algunos gestos posteriores ayudaron a bajar tensiones.

La política de “deshielo” incluyó una foto enmarcada que le regaló a Trump el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, bromas con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y la foto de familia del G7 convertida en parte del perfil de Twitter de Trump.

“Hemos concluido un G7 tremendamente exitoso”, dijo Trump antes de irse -con varias horas de anticipación- del encuentro en la ciudad canadiense de La Malbaie, cerca de Quebec y a orillas del río San Lorenzo. Sin embargo, antes de retirarse, realizó una amenaza velada: dijo que dejará de comerciar con aquellos países que mantengan aranceles a los exportaciones estadounidenses, especialmente en el sector agrícola, algo que calificó de “injusto”.

“Haré lo que sea necesario” para que Estados Unidos tenga relaciones comerciales ‘justas’ con otros países”, dijo el mandatario.

Las diferencias de fondo con los demás miembros del grupo no se disiparon, por ejemplo sobre su deseo de que Rusia vuelva al G7 o los desacuerdos que hay desde que impuso aranceles al acero y al aluminio de sus socios. Pero la sangre tampoco llegó al río.

Después de irse, Trump colocó de fondo en Twitter, junto a su foto de perfil, la “foto de familia” que se tomaron los jefes de Estado y de Gobierno de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y los representantes de la Unión Europea al empezar el encuentro el viernes. Se lo ve ahí sonriente, saludando, entre el anfitrión Trudeau y la canciller alemana Angela Merkel.

Trump tiene 52,5 millones de seguidores en Twitter, su medio preferido para difundir sus ideas y quejarse de las cosas de su país y del mundo que no le gustan.

De hecho, desde ahí había arremetido antes de la cumbre contra Trudeau y Macron, como parte de su molestia por el “trato comercial injusto” que dice que le dan otros países a Estados Unidos.

En la cumbre, Trump y Macron, que siempre habían tenido una buena relación, volvieron a mostrarse sonrientes y relajados.

Primero en un breve video que subió Macron a Twitter donde se los veía conversando en un sillón, y luego ante la prensa al término de una reunión bilateral. Trump elogió ahí a Macron como un gran presidente y más tarde diría también que pondría un diez, la máxima calificación, a su relación con Macron, Trudeau, y la canciller alemana, Angela Merkel.

Trudeau contribuyó al deshielo al obsequiar al presidente estadounidense una foto en blanco y negro del antiguo hotel canadiense del abuelo de Trump, que la secretaria de prensa de Trump, Sarah Sanders, subió a las redes sociales.

“Great moment”, escribió Sanders, para referirse a ese “gran momento” entre los dos mandatarios. El hotel estaba a principios del siglo XX en Bennet, en la provincia de Columbia Británica, una localidad que ya no existe.

Macron también aprovechó para dejar en Trump otro tipo de huella. Se sabe que al presidente estadounidense le gusta negociar desde posiciones de fuerza. Y también son famosos sus largos y fuertes apretones de mano. (DPA)

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