Bajo el signo del dolor

Poesía reunida de Glauce Baldovin

10 Jun 2018
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COMPLEJA TRANSPARENCIA. Baldovin escribe una poesía sin máscaras.

POESÍA

MI SIGNO ES DE FUEGO

GLAUCE BALDOVIN

(Caballo Negro - Córdoba) 

La presente poesía reunida de Glauce Baldovin (1928-95) permite apreciar, de un modo integral, la obra lírica de una de las poetas argentinas más sólidas e intensas de la segunda mitad del siglo XX. Aquí, todos sus libros editos e inéditos articulan un descenso a la temperatura interior. El desgarro de haber perdido a Sergio, su hijo en la última dictadura cívico-militar, es uno de los puntos clave de su voz lírica. Militante de la libertad y la imaginación -formó parte del PC y, más tarde, PRT-, hizo del desengaño, su Norte. La temperatura de su decir está atravesada por la ausencia, y como consecuencia, por una difícil e insondable soledad. Las bifurcaciones tenebrosas del remordimiento cristalizan en la hondura del desasosiego de su tono. La lucidez como precio que debió pagar tras los naufragios de la historia reciente, que derivó en lucha consigo misma.

Esta autora que durante décadas permaneció secreta, que recién a los casi sesenta años publica Poemas, su primer libro, ha legado una poesía comprometida, testimonio de su tiempo. No obstante, su propuesta es mucho más abarcativa y rica en matices. Baldovin casi siempre permanece en sí, no cruza los límites de su ser, vive en su fondo, en lugar de extenderse: se ahonda en sus abismos de dolor. Lectora voraz, autodidacta, nada en su propuesta resulta inesencial. De cierta economía expresiva, su poesía clara, precisa y conceptual, procura momentos de complitud. Una poesía sin máscara que tiene un estilo notable de compleja transparencia. Una parca sensibilidad lírica que anula el tiempo.

El meticuloso trabajo de edición de Mi signo es de fuego, ha sido fruto de un cuidado ejemplar. Acaso, tan riguroso como lo fue ella con su poesía. Los textos introductorios de Julio Castellanos y Elena Anníbali, permiten una mirada esclarecedora sobre la autora del inimitable Y sin embargo el sol, entre otros atemporales poemarios. Ojalá hoy, con este voluminoso libro, comience la recuperación definitiva de su figura y su obra.

© LA GACETA

Augusto Munaro

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