Jorge Drexler se presenta esta noche en el teatro Mercedes Sosa

A las 22, el músico uruguayo da a conocer los temas de “Salvavidas de hielo”.

08 Jun 2018
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DECLARACIÓN. “Me tomo la canción como un género artístico; me lo tomo muy en serio”, dice, y se nota. ECOS LA

HOY

• A las 22, en el teatro Mercedes Sosa (San Martín 479)

Después de “Bailar en la cueva”, Jorge Drexler ofrece un “Salvavidas de hielo”, tales los nombres de sus últimos álbumes donde las canciones toman cada vez más altura poética y musical. La voz amable, sincera y reflexiva de su canto contesta la llamada de LA GACETA. Planta bandera acerca de su oficio de trovar y sobre los temas que aborda, ante su presentación, esta noche, en el teatro Mercedes Sosa.

“Me tomo la canción como un género artístico; me lo tomo muy en serio. Muchas veces la canción está vista como un género de entretenimiento, y me parece maravilloso que haya personas a quienes les gusta entretener o ser entretenidas. O que cumplen una función promocional: un artista escribe una canción como para entrar en un ranking, en un mercado, lo cual se parece más a la publicidad que a un género artístico. Soy sincero: a mí me interesa que me escuchen; me interesa que la gente vaya a los conciertos y escuche las canciones, pero me interesa que lo hagan realmente por razones humanas. La canción para mí es un género artístico, tal como lo es la novela. Le tengo el mismo respeto y la misma reflexión. Cuando uno lo encara así puede abordar cualquier tema: tengo una canción escrita sobre una lesión en el pie, y tengo otras donde el silencio es la materia prima, como esta del último disco; tengo otras donde se vuelca la historia familiar en aspectos traumáticos; tengo canciones escritas en formato de décima en el texto; otras que tienen estructura palindrómica, que se leen de derecha a izquierda. En ese sentido no le veo límites, podés hacer lo que quieras en una canción; podés musicalizar un texto de medicina legal. La canción es un objeto de estudio profundo”.

Acerca de la cura a través de las canciones, responde Drexler el médico.

“Escribo para curarme yo. Componer es un acto terapéutico para mí; lo necesito. Es como quien va en procesión cada tanto a algún lugar. Ahora hace un año que no escribo una canción entera, pero cada tanto me concentro a escribir: es como un reseteo, me hace ser consciente del lugar donde estoy, me alimenta, y como tengo fe en el ser humano y considero al público un igual, no un fanático irreflexivo (no me gusta el término fan), y considero que si la canción me cura a mí, puede curar a otra persona. Pero la secuencia es importante: yo lo hago para mí; no soy un embajador ni la Madre Teresa de Calcuta ni un curador ni un filántropo. Me interesa emocionar, emocionarme yo, y considero, de manera sincera y profunda, que el público es un igual; empatizo con el público. Entonces pienso: si eso me gusta a mí -y me lo ha demostrado el tiempo- le va a hacer bien a otra persona. Y sí, hay una intención de curar en las canciones; eso me quedó de la medicina”.

Al músico montevideano le da mucho gusto nombrar a quienes lo acompañan en el escenario.

“Me acompaña un numeroso equipo, pero en escena son: en batería y percusión de guitarra, Borja Barrueta, de Bilbao; en bajo eléctrico y guitarra, Martín Lleiton, de Islas Canarias; en programaciones, guitarras y coros y producción, Carles ‘Campi’ Campón; en guitarra eléctrica, de Colegiales, Buenos Aires, Javier Zaremberg. Y en percusión, otro argentino, Martín Ghersa. También están el productor de otros dos discos, Matías Cella, de Viedma, y nuestro iluminador sobresaliente, que es andaluz: Carlos Fajardo, de Jaén”.

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