Cartas de lectores

05 Jun 2018
1

la gaceta / foto de diego aráoz

Imagen de Tucumán

En total coincidencia con la descripción de nuestra ciudad que hace el lector Alberto Segulja en su nota “Pobre Tucumán” en esta sección, no puedo dejar de pensar la pésima imagen que se llevará cualquier visitante que, en las próximas vacaciones de Julio, haya decidido como destino turístico el “Jardín de la República”. Cuando deba emprender la aventura de circular a pie por sus veredas, casi el 100% desparejas, rotas, parchadas y tapizadas de excrementos caninos. Ni siendo un gran equilibrista podrá salvarse de una torcedura, un taco roto, o un zapato sucio con restos de las queridas mascotas, que nadie se ocupa de recoger con una simple bolsita plástica. Es calamitosa la dejadez y el desprecio por la higiene y las buenas costumbres que tiene el habitante de nuestra ciudad, no solo por la suciedad abrumadora, sino por el hábito destructivo que lo caracteriza, rompe y ensucia todo, paredes, bancos, troncos de árboles, “todo”. Esto hace que uno llegue a la triste conclusión de que el tucumano es realmente un “destructor serial”. Para qué hablar de su lenguaje, la simpática tonada regional cambió por una sucesión casi ininteligible, tipo catarata, que muchas veces requiere un traductor para el desprevenido visitante. Creo que es urgente recomponer este deterioro desde lo básico, sólo veo como esperanza el valor de la escuela y la familia.

Miguel Ángel Sáez

[email protected]


ABORTO

El diputado nacional Daniel Lipovetzky -(PRO y presidente de la Comisión de Legislación General de Diputados) hizo pública en el diario La Nación del 03/06/2018, página 10, la destacada exposición del abogado Fabián Salvioli, quien sostuvo: “La legalización del aborto es compatible con los Tratados Internacionales de los que la Argentina es parte”. Ante dicha posición que expuso el presidente de esa Comisión de Diputados, sin perjuicio de respetar su opinión, cabe poner en conocimiento del citado legislador -y de la ciudadanía-, que jamás en nuestro Estado de Derecho se puede ni siquiera pretender obviar y/o desconocer las normativas existentes en el ordenamiento jurídico argentino, y en especial lo establecido en el Tratado Internacional sobre Derechos Humanos “Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica)”, de raigambre constitucional (Art. 75 - inc. 22 CN), que establece en forma expresa en su Art 4 - inc 1 sobre el Derecho a la Vida: “Toda persona tiene derecho a que se respete la vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente...”. A saber: ¿por qué sería inconstitucional que se despenalice el aborto en el ordenamiento jurídico argentino? Porque en el actual ordenamiento jurídico jurídico argentino, el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación establece en el Capítulo 1. Comienzo de la existencia, Art. 19: “... La existencia de la persona humana comienza con la concepción ...”. O sea, que: “pretender una ley sobre la despenalización del aborto, resultaría inconstitucional”.

Miguel Ángel González Fidani

[email protected]


UN TRISTE 5 DE JUNIO

El 5 de junio de cada año se festeja el Día Internacional del Medio Ambiente. Los ambientalistas decimos: Tucumán está en crisis ambiental grave, pero esa crisis no es ecológica, sino política. Nos encantaría poder encarar este día como un festejo, pero no lo es, es un día de reflexión; eso sí, le cambiaríamos el nombre y podría llamarse “Día mundial del ambiente partido a la mitad”, eso es lo que les estamos dejando a las generaciones que nos siguen. No vamos a referirnos a la crisis global ambiental, sino a la deplorable y arrodillada, ambientalmente hablando, “El Jardín de la República” que por inacción política fue mutando y hoy es “El Jardín de los basurales y cloacas a cielo abierto”. Tucumán está sumergido en una política ambiental deplorable, un basural en cada esquina, entradas a la ciudad que invitan a ver una provincia abandonada ambientalmente, malos olores, calles llenas de basura tirada a discreción. ¿Qué nos sucede como pueblo? ¿Por qué llegamos a este límite? Sencillo: porque no existe la decisión política de trabajar por el ambiente; todos son parches. Otros viajan al exterior a ver cómo trabajan ambientalmente en otros lares y llenan de propagandas ambientales sus municipios, cuando los basurales contrastan con el paisaje. La Ciudad Histórica se va derrumbado, edificios que se cobran vidas humanas inocentes y los funcionarios se tiran la pelotita, deslindado responsabilidades, cuando ellos mismos otorgan los permisos de obras. El turismo promociona lugares a visitar, tan sólo que hagan aterrizar el avión o el micro que trae a los turistas en los valles, porque hacerlos entrar por la avenida de Circunvalación o el Puente Barros es una invitación a que los turistas se vayan a otra Provincia. Las entradas a la Ciudad dan lástima y vergüenza. Las industrias aportan su cuota; los ingenios impregnan de aromas insoportables, de tirar sus efluentes a campos de sacrificios saturados; las citrícolas, que ahora exportan, pero la condición era no contaminar, tiran a los canales sus efluentes, seguramente con un DQO mayor a 250 mg/l, que es el permitido, de ahí el mal olor; los frigoríficos, arrojan sus líquidos putrefactos al río Salí. Es decir, las industrias aportan lo suyo, dan trabajo, pero contaminan a más no poder. Los insensatos siguen quemando cañaverales, fumigando gente como insectos. Otros talan y desvían ríos escudándose en la política, perjudicando con las inundaciones a los más pobres; luego aparecen los “buitres”, queriendo comprar las tierras devaluadas por precios magros, caso de La Madrid. Pocos se hacen cargo de lo que se viene, muchos de aquellos que tienen la responsabilidad de decisión de que se haga tal o cual cosa a favor o en contra de su medio ambiente, miran para el costado. Nuestro papa argentino “Francisco, fue lo mejor que nos puede haber pasado en estos últimos tiempos, eligió ese nombre emblemático para llamar a la reflexión a los que impulsan llegar más rápido al abismo y caer al precipicio, debido a sus malas conductas ambientales.

Pedro Martínez

[email protected]

En Esta Nota

Notas de opinión
Comentarios