La película del Monumental

03 Jun 2018
1

IMPULSOR. Antonio Vespucio Liberti fue quien inició la obra del Monumental.

Los aniversarios pueden elegir una foto o la película completa. El Monumental acaba de cumplir 80 años. A la mitad exacta de su vida, el estadio de River fue el gran escenario del Mundial 78, la Copa de la FIFA que también celebra en estos mismos días de cabeza en Rusia su aniversario número 40. ¿Elegimos la foto del Mundial 78, con todo lo que eso puede implicar, o nos quedamos en cambio con la película completa, una película que incluye además parte de la historia argentina, y no solo futbolística?

El atajo acaso más fácil podría ser quedarnos con la imagen de la Copa del 78, la más difundida en estos días. Es la imagen que contrapone los goles de Mario Kempes con la euforia en el palco del dictador Jorge Videla. A la memoria histórica le resulta difícil, sino imposible, disociar una de otra. Y al propio Monumental le pesa esa historia. Es interesante la investigación del sociólogo Rodrigo Daskal, director del Museo de River, publicada en el flamante libro “Clubes de fútbol en tiempos de dictadura”. Revela que el Ente Autárquico Mundial 78 (EAM 78), el engendro burocrático creado por los militares para quedarse con la organización y el negocio de la Copa, no pagó los U$S 110 millones que había prometido para la remodelación del Monumental. Y que ese impago dañó muchísimo más a un club de 60.000 socios que, sin poder usar sus instalaciones durante todo un año, obligado a jugar en Huracán y a trasladar también el resto de sus deportes a otros escenarios, sufrió los años siguientes “los déficits más altos de su historia”. Un atenuante: River, claro, terminó recibiendo los beneficios de la remodelación y, además, pagó los costos en interminables cuotas fijas, comodísimas en un país de inflación crónica.

También hay que decir, como lo hace la investigación de Daskal, que River dio un gran paso cuando en 1997 –14 años después de restablecida la democracia- quitó por fin la condición de socios honorarios con la que había distinguido a Videla y a los otros dos miembros de la Junta, Emilio Massera y Orlando Agosti, expulsados todos del club. Pero otros 10 miembros de la dictadura, algunos ya fallecidos, siguen gozando en cambio de esa “distinción”, admite también Daskal.

Imposible no citar al almirante Carlos Lacoste, amo y señor del deporte durante la dictadura y fana de River, como lo cuenta el propio Ubaldo Fillol cuando dice que el marino lo intimó a que arreglara su contrato con una pistola sobre la mesa. “Si quiero -amenazó Lacoste al ‘Pato’-, vos desaparecés en 30 segundos y no te encuentran nunca más”.

Otro funcionario de la dictadura, el general Omar Actis, primer presidente del EAM, era socio de River desde antes e inclusive jugó en la cuarta del club. Fue asesinado en 1976, cuando se iba a presentar ante la prensa. La dictadura dijo que fue un atentado terrorista. Todos los indicios apuntan a creer que, en rigor, su muerte fue una interna militar. Actis quería un Mundial austero, todo lo contrario de lo que terminó haciendo Lacoste, a quien Joao Havelange agradeció luego con una vicepresidencia en la FIFA.

En su cumpleaños 80, parece más justo recordar al Monumental con película completa. Fue inaugurado el 25 de mayo de 1938 con un amistoso que River ganó 3-1 a Peñarol. Goles de tres jugadores míticos: Carlos Peucelle, Bernabé Ferreyra y José Manuel Moreno. El apuro se debió a que el Monumental, que debía ser tan grande como el Centenario de Montevideo, estaba previsto como sede del Mundial de 1938 que la Argentina creyó suyo pero que la FIFA terminó dándole a Francia por 19 votos a 3. Acaso muchos no lo sepan, pero el presidente de River impulsor de la obra es de apellido boquense. Antonio Vespucio Liberti, sobrino de Tomás Liberti, un masón y genovés fabricante de soda y naranjín que en 1884 lideró la creación de los Bomberos Voluntarios de la Boca. Veinte años después de la inauguración, el Monumental completó la tribuna que le faltaba con el dinero que logró por la venta de Enrique Omar Sívori a Juventus. También jugaron en el Monumental los tres principales cracks de nuestra historia, por orden de aparición, Alfredo Di Stéfano, Diego Maradona y Lionel Messi. Además de sus campeonatos locales, River celebró sus tres Copas Libertadores y hasta Boca dio cuatro vueltas olímpicas.

A los 30 años de su inauguración, 23 de junio de 1968, 72 muertes tomaron el nombre de Puerta 12, la tragedia más grande de nuestro fútbol. El 5 de septiembre de 1993 Colombia goleó 5-0 a la Selección y en 2011 el que descendió fue el propio River.

Pero el Monumental fue más que fútbol. Sting cantó en 1988 rodeado de Madres de Plaza de Mayo para Amnesty Internacional. Rolling Stones, Paul Mc Cartney, Michael Jackson, Madonna, Elton John, Roger Waters con su récord de nueve noches repletas. Y los Redondos, La Renga, Los Piojos y Soda Stéreo. En el Monumental cerraron actos líderes sindicales y políticos. No el actual presidente Mauricio Macri.

Tampoco la Selección juega ahora en el Monumental. La Bombonera es el estadio de estos tiempos nuevos. Pero el Monumental tiene motivos para celebrar. A días del debut en Rusia, la historia de nuestro fútbol lo tiene entre sus monumentos principales.

En Esta Nota

Notas de opinión
Comentarios