Los seres fantásticos del Impenetrable

03 Jun 2018
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TALENTO CHAQUEÑO. Quirós recorre los conflictos que se suceden entre padres e hijos signados por la intimidad asfixiante de los pueblos.

CUENTOS

LA LUZ MALA DENTRO DE MÍ

MARIANO QUIRÓS

(Factotum - Buenos Aires) 

La difusión reciente de un conjunto de narradores, que suelen englobarse bajo el título de “escritores del interior”, esconde que la literatura argentina fue fundada bajo el signo de una geografía (el Desierto) pensado desde una ciudad (Buenos Aires).

Esa tensión fundante dejó de lado otros territorios menos atendidos, como la Mesopotamia o la Puna, y otras ciudades. Narradores como Selva Almada y Federico Falco traducen el paisaje en una innovación técnica, donde abunda el azar, el aislamiento y la mirada de los otros.

El chaqueño Mariano Quirós podría inscribirse en esta tendencia. El libro de cuentos La luz mala dentro de mí, ganador del primer premio del Fondo Nacional de las Artes, recorre los conflictos entre padres e hijos signados por la intimidad asfixiante de los pueblos.

Algunos relatos, como El cazador de tapires o La vida en el aire, reflejan el momento en el que la vida de un personaje parece no tener vuelta atrás; otros, la tensión constante de la literatura en el interior (Lee Don Reinoso o Una paliza literaria).

Lobisón de mi alma, por su parte, transforma los seres mitológicos del Impenetrable en una fábula kafkiana sobre la migración del campo a las ciudades. Narrado en primera persona por un lobisón que deja la granja, donde convivía con otras criaturas como los yasí-yareté, cuenta las dificultades de su familia para integrarse a la vida urbana. El final es una declaración de principios de la nueva literatura de provincias: todo lo mágico desaparece ante la sordidez.

© LA GACETA

Salvador Marinaro

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