La defensa y el arquero, testigos de lo que puede hacer la Selección cuando se enciende

30 May 2018 Por Leo Noli
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El tema central, del que tanto se habla, de si Argentina juega con dos defensores en el fondo, con cuatro o con los 10 menos Messi, pasa a segundo plano. Se puede debatir sobre táctica y la táctica en nuestra Selección es apenas el puntapié previo al partido en sí. Después todo varía, cambia, aunque buscando disciplina y orden, algo que Jorge Sampaoli intenta equiparar entre líneas antes del debut con Islandia. Paso positivo, el de ayer.

¿Para qué sirvió el amistoso con Haití? Para que el técnico insista en probar en el cambio puesto por puesto y para ver si la Selección comienza a entenderse un poco más entre sus protagonistas. Olvídese de Messi, el cerrajero con llave maestra para abrir la puerta sagrada del gol. Pero a su vez piense en él y recuerde lo que hizo ante los caribeños: gestionó fútbol cuando los del medio no acompañaron; recibió el pase que necesitaba en tres cuartos de cancha, anoche cedidos en su mayoría por Giovani Lo Celso y después por Maximiliano Meza, dos puntos altos e interesantes. También nutrió las redes con sus sentencias, además de habilitar al resto de la tropa. Hizo de todo, y todo lo hizo bien.

Argentina, en una primera impresión de 2-3-2-3 jamás fue eso en La Bombonera, más bien se paró con un 4-1-3-1-1 que fue mutando a medida que pudo ensanchar el embudo que fue Haití, un rival que no merece demasiado análisis, apenas catalogarlo como una piedra en el zapato. Lo mejor de la Selección fue cuando Lo Celso buscó a Messi, y Messi distribuyó por los costados o el centro, buscando a Gonzalo Higuaín primero, y luego a su amigo “Kun” Agüero.

Sirvió este partido como un banco de pruebas de lo que puede ser Islandia, un equipo bien amurado y construido a partir del contraataque. Por eso intentó Argentina por los costados, con Nicolás Tagliafico preciso y picante con llegada por izquierda, y Eduardo Salvio por el otro carril que no supo darle buenos cierres a sus embates. Lo positivo es que ambos subieron y bajaron con el timing de quienes son practicantes de nado sincronizado. Ida y vuelta. Sacrificio,

El tándem Lanzini-Lo Celso-Di María no impresionó como lo hizo Meza-Lo Celso-Pavón, el trío del segundo tiempo que cambió el 1-0 del primer tiempo por el 4-0 del final con goles de Messi y el “Kun”.

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