Cartas de lectores

29 May 2018

Cosas veredes...

Hace muchos años fui Jefe de Auditores de la Contaduría General de la Provincia. Una calurosa mañana de verano llego a mi oficina y me encuentro con un bombero que, con su pesado equipo, casco, botas hasta arriba de las rodillas y un hacha colgando del cinturón, estaba acomodando algunas sillas en mi despacho. Sorprendido, y pensando que habría fuego en el lugar, sólo atiné a decirle que por la galería que conduce a los baños había una manguera contra incendios enrollada tras un vidrio. Me respondió: “No se aflija, contador, no hay ningún incendio”. Recién al oír su voz advertí que el bombero era uno de mis ordenanzas. Al preguntarle porqué estaba vestido de esa manera me contestó que para aprovechar el beneficio que daba la Municipalidad a los policías, soldados y bomberos de viajar sin cargo en los colectivos, decidió venir a trabajar con su uniforme de Bombero Voluntario porque no tenía ni un peso para pagarse el boleto del ómnibus.

Luis Salvador Gallucci
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DENUNCIAS DE CORRUPCIÓN

En el artículo que lleva la firma de la periodista Irene Benito de LA GACETA, se advierte ese sano y necesario periodismo de investigación: la ecuación “219 denuncias y una condena” (en 13 años) podría significar -para un lector algo desprevenido- que tales denuncias fueron falsas o sin suficientes fundamentos, entre otras miradas indulgentes. Cuando se publicó mi comentario del libro “La cara injusta de la Justicia” (en LA GACETA Literaria, 25/04/2017) uno de cuyos autores es el fiscal federal Federico Delgado, transcribí un párrafo: “El manejo de los tiempos de un modo distinto al que contempla la ley, junto a la tolerancia respecto del gobierno de turno y la persecución al saliente, constituyen aspectos característicos de nuestro sistema judicial”. Claro que se refiere al orden nacional porque en Tucumán la línea José Alperovich-Juan Manzur funciona desde octubre de 2003: ¡14,5 años! Un caso sin dudas de corrupción en dinero contante y sonante: las valijas que oportunamente fotografió LA GACETA, que llevaban dinero de un banco en camionetas corrientes de la Legislatura hasta la tesorería legislativa donde las recibiría -es lógico suponer- el tesorero Pérez, ungido secretario de la Cámara y custodio de los comprobantes de los gastos sociales por $ 615,6 millones. De las presentaciones formales con expedientes que hice en el Tribunal de Cuentas de la Provincia obtuve sendas respuestas con firma y sello de su presidente, Miguel Chaiben Terraf en formulario oficial: “es imposible determinar el monto total de los gastos sociales, porque la rendición de cuentas de los mismos se realiza dentro de una partida que incluye otro tipo de gastos, por lo que discriminar lo que corresponde a este concepto exclusivamente es imposible, sin contar con la documentación respaldatoria del gasto”. La otra respuesta fue transcribiendo un informe del contador fiscal general del TC, Ricardo Contino: “El presidente del Poder Legislativo, mediante acto administrativo, solicita a la Tesorería General de la Provincia los fondos financieros necesarios para atender los gastos sociales de los 49 legisladores y los funcionarios de la Legislatura”. Y no pasó nada, nada. Documentación que fue base de mi denuncia que recayó en la Fiscalía de Instrucción de Arnaldo Suasnábar que decretó, luego de mucho tiempo y con semejantes pruebas, el “archivo”. Clásico método del “cajoneo”. Solicité desarchivar la causa y hoy anda dando vueltas por otras fiscalías, como consecuencias de una petición formal que hice por ante el Ministerio Fiscal. Cabe expresar que las actuaciones en la Cámara en lo Contencioso Administrativo que derivaron en un pedido a la presidencia de la Legislatura (Osvaldo Jaldo) sobre los comprobantes de los gastos sociales fue ignorada y se rechazó el oficio. Es que cuando hay un atisbo de justicia independiente la aplastan con la indiferencia o con cualquier argucia desde el poder, sea Ejecutivo o Legislativo.

Carlos Duguech

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MALTRATO A HINCHAS DE SAN MARTÍN

Me dirijo por este medio, ya que no sé dónde manifestarles la vergüenza ajena sentida el domingo pasado, con el trato que recibieron los hinchas de San Martín de Tucumán en Junín, todo debido a una mala dirigencia, a la mala organización, a la Policía de la Provincia de Buenos Aires y al Aprevide. Yo soy hincha de Sarmiento, de chico, pero soy amante del fútbol. A mí me gusta ver la cancha llena , como en la final de la Champions (torneo europeo) con las parcialidades compartiendo las mismas tribunas. En las calles de Junín todo se desarrolló normalmente: gente hablando con las camisetas de sus equipos sin importar la que llevaba el otro. Yo creo que al poner alambrados, policías, etcétera, dividiendo a los hinchas, hace que eso irrite y descargue más violencia. La verdad es que si los de San Martín compartían la misma tribuna que Sarmiento no hubiese ocurrido nada. Todo ocurre porque los antes nombrados quieren que ocurra para justificar sueldos y acciones, yo deseo que ascienda Sarmiento (obvio). Además, mi deseo era ir a Tucumán, provincia que conozco y me encanta. Pero en estas condiciones lamentablemente no lo haré, me siento apenado por lo sucedido.

Fernando Serra

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Contenedores

Sin duda el avance con voluminosos contenedores, instalados en la Capital en muchas calles, es bueno para comenzar a gestionar el manejo de los residuos sólidos urbanos. Sin embargo, todos ellos se hallan instalados sobre la calle lo que crea un peligro para la circulación de vehículos de todo tipo. Por algún descuido de los conductores pueden producir graves accidents. Con el fin evitar esa posibilidad no sería posible tomar unos pocos metros cuadrados de las veredas, como se muestra en la foto, de manera que el contenedor quede fuera de la calle. De esa forma creo que es menos factible que un transeúnte choque con un contenedor que un camión, auto, moto o bicicleta.

Juan Antonio González


San Juan
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Lules


Prótesis del PAMI

No caben dudas de que el espacio cedido a sus lectores mantiene las preferencias de los tucumanos. En LA GACETA de ayer, 28 de mayo, se publica un pedido, “Esperando las prótesis”, y las repercusiones llegaron al instante. Desde PAMI Área Central y desde PAMI Área Prensa llegaron mensajes solicitando tener mis telefonos para contactarse. Además, otras personas ingresaron con sus mensajes solidarios; uno de ellos me cedió el teléfono de un funcionario a quien llamé y me atendió preferentemente, otorgándome una audiencia para entrevistarlo. Muchas gracias.

Julio Argentino Gómez

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