Ya está el proyecto, falta el candidato

28 May 2018 Por Fernando Stanich

Cambiemos finalmente presentará hoy en sociedad su plan de reforma política, pero nada de lo que en ese documento se escribió excede lo que ya, individualmente, venían expresando los macristas tucumanos. El texto no es más que un compendio de los proyectos sobre los cuales la oposición cabalga desde hace años sin éxito, aunque -de aplicarse- implicaría un claro avance en transparencia y en calidad institucional en Tucumán.

La propuesta ataca cada una de las falencias del sistema electoral provincial y, en consecuencia, las fortalezas del justicialismo: la proliferación de acoples, el financiamiento de las campañas, sanciones para el clientelismo, mayores controles y tecnología en el escrutinio y menos intromisión política en la fiscalización de los comicios. Desde luego, esta reforma que plantea la coalición macrista está condenada al fracaso. Sencillamente, porque el Gobierno tucumano no está dispuesto a poner en riesgo su poderío electoral para contentar a una alianza que flaquea. En Cambiemos lo saben, por eso no se preocuparon demasiado a la hora de satisfacer las demandas de cada uno de los sectores internos. Al final, se incorporaron al texto prácticamente todas las propuestas; el ejemplo más claro es el de la obligatoriedad de resolver las candidaturas mediante internas abiertas.

No existe ninguna posibilidad de que el peronismo acepte limitar a uno el acople y a confeccionar sus listas de postulantes mediante Primarias. Si algo tiene en claro el oficialismo es que la telaraña de colectoras sustentó el traumático triunfo de 2015. Y está decidido a mantener en la calle la disputa de los caciques territoriales con tal de retener la Casa de Gobierno el próximo año. Las diferencias de criterio dentro del partido gobernante se agotan ahí: nadie duda de que este régimen de acoples fortaleció aún más a los referentes del PJ: José Alperovich, Juan Manzur y Osvaldo Jaldo. El senador y el gobernador porque fueron los que usufructuaron el entramado electoral encargado al vicegobernador en por lo menos los últimos dos comicios; y el tranqueño porque se convirtió con esa herramienta en una pieza de la que ninguno de los dos puede prescindir a la hora de pensar en 2019.

Sin chances de que el eje de su propuesta electoral tenga éxito, el desafío de Cambiemos pasa por encontrar al nombre indicado. La comparación resulta reveladora: más allá del hermetismo del gobernador, en el oficialismo nadie duda de que el candidato saldrá de entre Manzur o Alperovich. En tanto, dentro del macrismo lo que sobran son postulantes, y lo que faltan son nombres que den en la talla. Todas las encuestas, ya sean del oficialismo o de la oposición, coinciden en que además de los tres nombres del partido gobernante, hay otros cuatro en la consideración de la sociedad: José Cano, Domingo Amaya, Germán Alfaro y Silvia Elías de Pérez. Estos aparecen en los recurrentes sondeos con más imagen positiva que negativa, aunque algunos con más nivel de conocimiento que los otros. Sin embargo, ninguno logra erigirse como la figura indiscutida del espacio ni puede despegarse del resto. Y esa realidad, a 15 meses de las elecciones, sí debería preocuparlos. Sobre todo porque en Cambiemos pasaron por una situación similar en 2015. En aquel año, Cano y Amaya supusieron que las buenas imágenes que ostentaban cada uno, por separado, se les sumarían directamente a la fórmula gubernamental una vez juntos. Y se equivocaron, porque esa “transferencia” está lejos de ser lineal. Algo similar le ocurre al oficialismo provincial, pero en otra batalla: ahí padecen el fracaso de esa transfusión en las candidaturas a intendente de las grandes ciudades, como San Miguel de Tucumán, Yerba Buena y Concepción. Cuesta, a poco más de un año de la contienda, encontrar un referente del PJ que se haya instalado para intentar recuperar esos municipios. Sencillamente, porque no están esos nombres y difícilmente los tengan para 2019.

Por lo que se ve, más que preocuparse por el contenido del documento de reforma política, Cambiemos debería tener otras prioridades si es que pretende competir con chances reales el próximo año. Ya las urnas le han demostrado que no basta con expresar buenas intenciones ni amontonarlas. Porque la suma, muchas veces, acaba en una resta.

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