Dos jóvenes eran proveedores de la DAU, pero recordaban poco

Miguel (h), titular de Drober Aráoz, y Giannina Lerda Anastacio, con una firma a su nombre, tienen parentesco con el acusado Brito

07 May 2018
1

El relato de los testigos Jorge Mauricio Miguel (h) y Yanina Macarena Lerda Anastacio tuvo varios puntos en común. Ambos fueron proveedores de la Dirección de Arquitectura y Urbanismo (DAU) en la gestión del ex funcionario alperovichista Miguel Ángel Brito; los dos eran veinteañeros cuando empezaron en sus respectivas empresas y no recuerdan detalles sobre la relación contractual con la repartición. Además, tienen parentesco -en distinto grado- con el acusado de la causa.

Miguel (h) complementó la declaración de su padre y homónimo, Jorge Mauricio Miguel, apoderado de Drober Aráoz SRL. Esta empresa facturó cerca de $1 millón a la DAU durante la administración de Brito. “(El imputado) es mi tío; si bien no es de sangre (está casado con la hermana de su padre), es como si lo fuera; tengo mucho aprecio por él y su familia”, señaló ante el tribunal el joven, hoy corredor inmobiliario.

Aclaró luego que se ocupaba de la atención al público y de otras tareas en el corralón del local comercial de la firma, mientras su padre se encargaba de todo lo operativo y lo administrativo. “¿Sabe qué trabajos hacían para la DAU?”, le preguntó el fiscal de Cámara, Carlos Saltor. “No, no sabía. Ahora tengo algo de conocimiento”, respondió Miguel (h). “¿Y cómo era que contrataban con la DAU?”, añadió Saltor. “No, no tenía idea, eso lo manejaba mi padre”, agregó el testigo, que tenía 20 años cuando fue designado socio gerente de la empresa. Explicó que, al ser el hijo mayor de la familia, empezó a colaborar con su padre. Este último ya prestó declaración como testigo, la semana pasada, y explicó que es el apoderado de Drober Aráoz.

El viernes, antes de que expusiera Miguel (h), el tribunal tomó nota de la declaración de Lerda Anastacio. En su caso, la testigo dijo que su madre era la encargada de todo lo relacionado con la DAU. “Alquilamos durante un año una camioneta, con chofer incluido, para traslado de material, de empleados y de cartelería para obras”, señaló. Al igual que el otro testigo, tenía 20 años cuando empezó la relación comercial con la DAU. “Mi mamá siempre estuvo dentro del área de construcción, porque heredó de su papá una máquina vial”, argumentó Lerda Anastacio. La joven recordaba algunos datos más que Miguel (h), como el monto facturado -dijo que habían sido $202.000, aunque fueron casi $260.000-, y algunos datos operativos, como los sitios donde compraban los materiales para revenderlos al Estado. Sin embargo, no supo explicar la provisión de glifosato para el mantenimiento de espacios verdes. “Sé que es un agroquímico, pero no recuerdo bien para qué sirve”, señaló. En su caso, el parentesco con Brito es lejano. “Es familiar, pero de mi mamá, en quinto o sexto grado. Creo que su abuela es hermana del abuelo de mi mamá”, explicó la joven. Y recordó que vio alguna vez al acusado en un evento familiar. “No conversé con él”, aclaró.

Comentarios