“El salteño ahora sabe que el Estado puede darle respuestas”

Jorge Ovejero, secretario de Seguridad de la vecina provincia, dijo que con esta norma la provincia tiene control sobre su territorio

05 May 2018
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ANÁLISIS. Ovejero rechazó que la Ley les haya generado problemas.

Nicolás Fernández - LA GACETA Salta

Salta, desde el 1 de enero de 2014, decidió provincializar las causas de narcomenudeo. Y no dudan a la hora de hacer balances. “La consideramos un éxito porque nos ha permitido tener un control efectivo sobre nuestro territorio”, consideró el secretario de Seguridad de Salta, Jorge Ovejero, en diálogo con LA GACETA.

Uno de los detonantes de la medida fue el reclamo social. “Antes la gente nos recriminada porque se vendía droga en los barrios, a la vista de todo el mundo, descaradamente, de día, frente a móviles policiales y a escuelas”, contó el funcionario destacando que ahora se advierte una reacción del Estado.

Para fomentar las denuncias de vecinos, que conocen la realidad de los barrios mejor que nadie, se implementó una línea telefónica de denuncia completamente anónima que sirve de fuente de información para el Ministerio de Seguridad. Eso se complementó con un proceso previo a la implementación de la ley de desfederalización del microtráfico que prevé un trabajo en conjunto con la Policía, el Servicio Penitenciario, la Justicia provincial y el Ministerio Público Fiscal.

Cambio de métodos

Al avocarse de lleno a la lucha contra la venta de droga en la provincia, el funcionario señaló que se encontraron con lo que esperaban: un problema que creció en todo el país en los últimos 30 años porque, a nivel federal, no hubo una respuesta eficaz.

“No hemos encontrado grandes organizaciones narco instaladas en la ciudad”, aseguró el secretario aunque reconoció que sí se toparon con bandas que eran proveedoras de las bocas de expendio.

Desde que comenzaron a aplicar la ley, quienes se dedican a esta actividad empezaron a refinar los mecanismos de distribución, almacenamiento y venta. “Antes hacías un allanamiento y encontrabas 2, 3 o 4 kilos de droga como marihuana y cocaína, envoltorios, balanzas, elementos de corte y fraccionamiento y la venta se hacía en las bocas de expendio, que eran domicilios particulares”, describió.

Ovejero indicó que los transas cambiaron de métodos de venta y, para graficarlo, utilizó un ejemplo concreto: “en la calle ya casi se dejaron de utilizar los envoltorios, directamente los vendedores rayan la tiza de cocaína o te ponen directamente en la mano el polvo o la marihuana disecada, eso es porque el envoltorio es un elementos más de prueba”, contó.

Cuando el delito muta, la persecución del mismo debe adaptarse y amoldarse. Según Ovejero, para ello es que se creó una unidad fiscal de investigación especializada en la provincia, la Ufinar, mientras que en el fuero federal se creó también un grupo de investigadores integrado por miembros de Gendarmería, Policía Federal, Policía de Salta y Policía de Seguridad Aeroportuaria, que a la vez trabaja con la PorcuNoa, que es la unidad regional de la Procunar que se instaló en Salta.

Críticas

Esta política disparó un notorio crecimiento de operativos en las calles, con detenidos y secuestro de drogas, por lo que algunos sectores cuestionaron que se persigue y estigmatiza a los simples consumidores.

Ovejero lo negó y remarcó que el objetivo político y estratégico son los vendedores, distribuidores, almacenadores y todo aquél que integre la cadena de venta de estupefacientes.}

“Cuando encontramos personas consumiendo en la vía pública se les da un tratamiento que es casi contravencional, es decir, se los demora, se secuestra la sustancia, se lo lleva Centro de Contraventores desde donde se realiza una consulta con el fiscal y juez para que ordenen la realización de exámenes médicos, chequeo de antecedentes para ver que no tengan pedido de captura y luego se los libera”, explicó afirmando que todo el proceso no puede demorar más de seis horas.

El funcionario comparó esos cosas con los que se dan, de igual modo, con las personas que consumen bebidas alcohólicas en la calle, lo que constituye una contravención.

Según Ovejero, el primer problema con el que se enfrentan es que no existe un ejemplo a seguir de un país que haya logrado vencer al narcotráfico, por lo que han elegido su propio camino.

“No es una cuestión de inversión o de fondos, el narcotráfico es un problema que el mundo no sabe bien cómo enfrentar, hay países con más recursos que el nuestro que han invertido cantidades siderales de dinero en materia de prevención y asistencia a consumidores, pero que así y todo siguen con el problema sin contener y en crecimiento”, indicó.

Sin saber si el modo elegido es el mejor, desde el Ministerio de Seguridad muestran satisfacción por lo hecho hasta ahora: “al menos la gente ve que los que delinquen sufren las consecuencias del accionar estatal, en detenciones o allanamientos de sus domicilios que lo exponen delante de su familia y vecinos, además de quedar detenido y tener que afrontar un proceso judicial”, concluyó.

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