A culatazos y patadas asaltan a una jubilada en barrio Terán

Se dirigía a misa cuando fue sorprendida por violentos motochorros.

29 Abr 2018
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CONMOVIDA. “Me dañaron física y psicológicamente”, confesó Gallardo. la gaceta / foto de Antonio Ferroni

“Por favor, déjenme, ya les di todo”, contó María Inés Gallardo que les imploró a los dos motochorros que la atacaban a culatazos en el rostro. “Desde el momento en que me agarraron, me empezaron a golpear”, agregó.

En la noche del domingo pasado, Gallardo vivió una experiencia de la que todavía no puede sobreponerse. Ocurrió cerca de las 19.30, en el barrio Juan B. Terán, en la zona sur de la Capital

De acuerdo al testimonio de la mujer de 65 años, momentos antes había salido desde su casa en el pasaje Miguel Díaz al 1.500, rumbo a la iglesia San Benito de Murcia, ubicada en avenida Alem al 1.800. “Me dirigía a misa. Caminé unas tres cuadras hasta que me sorprendieron. No los había visto. Estaban ocultos”, relató.

Los autores del brutal ataque serían dos jóvenes de unos 30 años, que merodeaban a bordo de una motocicleta la plaza ubicada en la esquina de Lavaisse y Próspero Mena. “Sentí tanto miedo que ni siquiera podría describirlos. Fueron pocos minutos, pero sentí mucho miedo. Me hicieron daño física y psicológicamente”, dijo.

Uno empuñaba un arma de fuego, y su cómplice, un cuchillo de grandes dimensiones “como los de las carnicerías”. Sin mediar palabra, se le abalanzaron. “Me pusieron la pistola en la cabeza y el arma blanca, en el estómago”, describió. Le taparon la boca y comenzaron a pegarle golpes de puño y patadas. La despojaron de una pequeña cartera con su celular, documentación personal y dinero.

“Hacela ‘boleta’”

Desesperada por huir, ella le mordió la mano a uno de los ladrones. Eso los enfureció aún más. “Me tiraron al piso y me siguieron pateando. Yo no podía mantenerme en pie. Comencé a pedir ayuda a gritos y entonces salieron a ayudarme los vecinos que estaban en misa”, manifestó.

Entonces, los violentos motochorros escaparon. “Tenían la intención de matarme, uno le decía al otro ‘¡hacela boleta y vamos!’”

Tras el ataque, la señora fue llevada por un vecino hasta su domicilio. Luego fue asistida en el hospital. “Sufrí un desprendimiento de retina. Si el tratamiento no funciona posiblemente pierda la vista del ojo derecho”, se lamentó.

Las heridas fueron constatadas por un médico de la Policía. La denuncia policial fue radicada en la comisaría 13ª. “Creo que en el barrio estamos bastante desprotegidos; ya hubo otros robos a vecinos en la misma zona. Yo pienso que hay una inseguridad total”, concluyó.

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