Se afianza el poder de los narcos en el NOA

Abogados de toda la región cuestionaron la facilidad con la que ingresa la droga al país complica la situación que se vive en las provincias. Una manera de generar más ingresos sin correr tanto riesgos. Quienes están metidos en el negocio ya están buscando personas de todas las clases sociales para que trabajen con ellos

28 Abr 2018 Por Gustavo Rodríguez

Gustavo Rodríguez y Nicolás Fernández - LA GACETA


El avance del narcotráfico en el NOA ha generado una nueva manera de hacer dinero y más aún si se tiene en cuenta las facilidades que hay para ingresar, procesar, acopiar y comercializar droga en la región. “Estamos viviendo tiempos bastantes particulares, donde los líderes de estas organizaciones han montado una especie de narcoestado en los barrios en casi todas las provincias donde se impuso el modelo del narcumenudeo”, aseguró el abogado penalista Rodrigo Bilbao.

En su edición de ayer, LA GACETA publicó un informe estadístico sobre la cantidad de droga incautada por personal de Gendarmería Nacional en lo que va del año. Según esos números, se secuestraron más 1.200 kilos de cocaína, que es la droga que más ganancias genera. En la frontera tiene un valor de $76,5 millones, mientras que en Buenos Aires alcanza los $217 millones. Más del 50% del decomiso se realizó a más de 30 kilómetros de la frontera y el tráfico interprovincial crece semana tras semana.

El abogado salteño Matías Adet fue cauto a la hora de hacer una radiografía acerca de la instauración del narcotráfico en Salta y en el NOA, sosteniendo que la falta de estadísticas reales oficiales impide que se pueda dimensionar con exactitud la magnitud de la situación.

Cómo funciona una organización dedicada al narcomenudeo

El profesional dijo que sí existe un interés mayor de los medios de comunicación en los últimos tiempos y que eso se refleja también en su repercusión social: “Están publicando más casos de procedimientos o investigaciones y eso hace que también la gente se interese más”, consideró.

Juan José Saín, abogado de Santiago del Estero, hizo un crudo análisis de lo que sucede en el NOA. “Evidentemente ya no somos una región de paso como nos quieren hacer creer. Ya sabemos que hay lugares de traslado, de procesamiento de acopio y de venta. Tenemos todo el esquema del narcotráfico por la inacción del Estado y por la cada vez más próxima relación entre políticos y narcos”, comentó.

José María Molina, profesional tucumano, indicó: “En las fronteras existe poco y casi nada de controles. La facilidad con que se la ingresa al país genera que la comercialización y el transporte de la droga sea una buena alternativa económica para muchos”. “La ecuación es simple. Con la venta de drogas -agregó el profesional- se consigue más ingresos y no sólo se corren menos riesgos, sino que además las penas que se aplican por primera vez son mucho más leves que la de cometer un robo. Esa es una enorme tentación y por eso cada vez hay más personas que se dedican a este rubro”.

Un serio problema

Geraldine Salazar también se especializa en causas penales. Desde hace años que se dedica a defender a personas que fueron acusadas de comercialización de drogas. “Los narcos no sólo se transformaron en una fuente laboral para personas de clase baja de los barrios, sino también para la media y la alta que intervienen en los negocios que realizan para lavar el dinero que obtienen realizando esta actividad”, explicó.

“Hay que ponerse en el lugar de la gente. Todo es muy tentable. El problema es el tipo de delito y cómo se lo puede probar. Por ejemplo, una persona puede terminar presa porque le tenía la droga al narco del barrio o le manejaba un quiosco o le ocultaba el arma. Pero el que presta su nombre para realizar negocios inmobiliarios es más difícil de detectar”, señaló la profesional.

“Los narcotraficantes se están instalando en los barrios más humildes aprovechando la vulnerabilidad de sus habitantes. Ellos son los que dan fuentes de trabajo. Los que terminan pagando por estos delitos son justamente los más necesitados, mientras los jefes terminan impunes”, agregó Bilbao.

“Ellos han logrado establecer -agregó- una especie de narcoestado dentro de los barrios. Imponen sus códigos y sus leyes ante la ausencia del Estado. Además, son cada vez menos los que llegan a recibir una condena en un juicio oral. Están en libertad mientras dure el proceso y muchísimas veces van a un juicio abreviado y evitan una condena más dura”, destacó.

Asaín, de la manera más simple, explicó la situación. “Muchas veces cumplo la función de notificar a mis defendidos sobre distintas situaciones procesales. Generalmente por esa razón ingreso a barrios de las periferias de distintas provincias. Y siempre me encuentro con la misma situación. En medio de casas humildes sobresalen viviendas lujosas que son de políticos o de narcos”, concluyó.

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