Alba Flesler: “La escuela se ha convertido en un ring”

Invitada por la Facultad de Psicología de la UNT, la ex presidenta de la Escuela Freudiana de Buenos Aires dictará una conferencia sobre el bullying el próximo viernes 27. La especialista señala que es usual que a los niños les cueste expresar el acoso que sufren y que eso, a veces, tiene un desenlace fatal. “Llaman al bullying ‘la epidemia silenciosa’, tal vez porque a pesar de sus presentaciones variadas conserva un elemento común: la ausencia de la palabra”, afirma

22 Abr 2018
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LA DEFINICIÓN. “El hostigador actúa como lo haría un bull, un toro. Se trata de alguien que arremete con la bestialidad como modo”. reseña Fresler.

Por Alfredo Ygel - Para LA GACETA - Buenos Aires

- En los últimos años es constatable el incremento del acoso escolar, poniendo de manifiesto la tendencia a la crueldad en el lazo con el semejante. Fernando Ulloa, querido maestro de psicoanalistas, advertía que la crueldad anida en todo ser humano. Recuerdo cuando decía de un modo que nos implicaba a cada uno: “Usted, yo, el vecino, tenemos altas dosis de crueldad”. ¿Cómo podemos pensar la manifestación de violencia entre niños y jóvenes?

- Los síntomas de hostigamiento de unos niños contra otros son episodios regulares en la infancia, no un mal novedoso de este tiempo. Sin embargo, los episodios en aumento precisan elucidar sus razones. Ansiosa por encontrar un nombre, esta época de inquietud e incertidumbre lo ha apodado como bullying, importando del inglés un término que alude a quien usa la fuerza o el poder para herir o amedrentar a otra gente. El hostigador actúa, tal como lo haría un bull, un toro. Se trata pues de alguien que arremete con la bestialidad como modo. Que no sea exclusivo de los niños no impide interrogar por qué su práctica se afianza y extiende en las escuelas; y por qué esencialmente deja oír sus estridencias en niños y adolescentes de entre 7 y 14 años.

- El acoso, hostigamiento o bullying es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. El objetivo es intimidar, reducir, someter, emocional e intelectualmente, a la víctima, con vistas a obtener algún resultado favorable para quienes acosan, o satisfacer una necesidad imperiosa de dominar y agredir a los demás. Partimos de esta definición para detenernos a pensar sobre esta manifestación de crueldad tan presente hoy en la escuela sea dentro de su ámbito, en sus inmediaciones, como en las redes sociales ¿Cuál es tu constatación en el lazo social en la escuela hoy?

- Las sombras de la muerte parecen sobrevolar amenazantes sobre el ámbito escolar y espacios aledaños, con variantes que hacen pendular el hostigamiento entre muestras de indiferencia abismal y provocaciones humillantes, entre burlas e insultos, entre el silencio y los mensajes humillantes, entre golpes y empujones. Se menciona, descriptivamente, que el niño tomado por objeto de ese acoso puede ser gordo o flaco, alto o bajo, callado o extrovertido, nuevo en la clase o veterano; sus atributos no son causa suficiente para comprender cuál es la causa que da el pie y desencadena la tragedia. Sí se sabe que las vías se cierran, que a los niños les cuesta contar cuánto sufren, que las más de las veces callan, que intentan dejar de ir a la escuela, que sólo hallan salida en un pasaje al acto fatal. La “encerrona” cumple su cometido, la escena deja de ser cómica, la tensión dramática detiene su curso y la tragedia gana el escenario escolar, con una ferocidad que no tiene nombre.

- Podemos afirmar que estos episodios siempre han estado presentes en el lazo social. Sin embargo, la frecuencia ha ido en aumento en el ámbito escolar y es fuente de preocupación del mundo adulto. ¿Cuáles serian las razones que determinan este aumento de las manifestaciones de violencia en la escuela?

- El hostigamiento a otros siempre existió en los chicos de 7 a 14 años; y la segregación está en la base de todo agrupamiento. Sus ecos siempre resonaron en todos los niños que empiezan a transitar ese momento de la vida en el que los grupos de pertenencia son el resguardo para ir más allá de su familia. Por eso, hallarlos es tan importante y el sufrimiento inmenso cuando se enfrenta la exclusión. Muchos niños se quedan mudos cuando se apilan los goces, y el sujeto no halla respuesta. Faltan las palabras, suele haber anonadamiento. Es que el destino de ese tiempo de la vida depende de los recursos simbólicos recibidos del Otro real para alojar lo diferente. Asistimos a una versión del padre desautorizado. Él no se autoriza y tampoco lo hace el discurso social al confundir la ley con la censura, la autoridad con el autoritarismo, y toda represión como improcedente restricción de la libertad del sujeto. Cuando nada está prohibido todo es obligatorio. La existencia peligra a merced del goce y la vida se ve llevada en tobogán a la muerte. Llaman al bullying “la epidemia silenciosa”, tal vez porque a pesar de sus presentaciones variadas conserva un elemento común: la ausencia de la palabra. El maltrato sistemático y continuado entre pares no parece llamar la atención.

- ¿Podríamos pensar estas escenas como un acting out, un actuar allí donde debería emerger una palabra? Y además siguiendo la concepción del acting out en psicoanálisis, ¿este hostigamiento constituiría un llamado a un adulto a que cumpla una función que no realiza? También nos preguntamos ¿Como incide en este fenómeno que se manifiesta en lo actual del lazo social el desfallecimiento de la función del padre en el hoy de nuestra cultura?

- Hace tiempo que la escuela se ha convertido en el “ring” de una escena que traslada a lo público lo que no logra tramitarse en lo privado. De la familia a la escuela, el acting se hace out cuando no pasaje al acto. Busca que alguien responda a los goces pulsionales que encallan en acantilados inexpugnables. Llamado al Otro que se demora en responder, que desconoce que la urgencia pulsional no admite espera sin mojones, que el pasaje a la pubertad reclama un agente ordenador del tránsito. El desfallecimiento de la autoridad, y sus consecuencias sobre la desacreditada función nominante del padre, hoy dirige su reclamo a otro ámbito, uno obligatorio, aquel al que por la ley social se debe concurrir. Escenario de transición entre la endogamia y la exogamia, la geografía de la escolaridad enfrenta en estos días la pregunta por la responsabilidad que nos cabe a los adultos ante el problema escolar. Considerarlo como síntoma, libera la palabra amordazada y nos invita a hablar y decidir.

© LA GACETA

PERFIL

Alba Flesler es psicoanalista, miembro y ex presidenta de la Escuela Freudiana de Buenos Aires. Colaboradora de la revista Cuadernos Sigmund Freud, supervisora del Hospital General de Agudos Ricardo Piñeiro, del Centro de Salud Mental Arturo Ameghino y del Hospital Municipal Infanto-Juvenil Dra. Carolina Tobar García. Actualmente es supervisora de analistas en la Après Coup Psychoanalytic Association School. Ha dictado numerosas conferencias en el país, en Río de Janeiro, Barcelona, París, Dublín y Nueva York. Es autora de El niño en análisis y el lugar de los padres, El niño en análisis y las intervenciones del analista y Niños en análisis, presentaciones clínicas.

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