Tucumán recibe a Gloria Ferrandiz

La actriz uruguaya estuvo a cargo de abrir la temporada teatral de 1928 y las presentaciones fueron un éxito. Vino junto a su esposo, el director Defilippis Novoa. Orestes Caviglia e Ilde Pirovano

16 Abr 2018
1

Manuel Riva - LA GACETA

Gloria Ferrandiz fue una actriz nacida en Uruguay en 1893 que llegó a Argentina junto a la compañía de Lola Membribez. Fue la encargada junto a su compañía de abrir la temporada teatral local de 1928. Vino con su esposo, el director Francisco Defilippis Novoa, que también la dirigió en el cine. Nuestro cronista destacaba, en abril de 1928: en más de una ocasión hemos abundado en elogios para con los elementos de este conjunto, uno de los más completos que nos han visitado y ocupa un puesto destacado en el arte escénico argentino, haciéndose acreedor a la consideración y aplauso generales. En la compañía se destacaban figuras del calibre de Orestes Caviglia, Malena Ortiz o Ilde Pirovano junto a nombres que comenzaron a surgir entonces y fueron parte de la escena nacional, como Santiago Rodfer, Elisardo Santalla, Máximo Giraldez, Roberto Ferro, Josefina Win, Emma Reykes, Alida Martiz, Olga Caviglia, Luis Cánepa, Salvador Ferrer y Antonio Nieto. El debut se concretó con la obra “El cisne”, del autor húngaro Ferenc Molnar, y la sala estaba rebosante de público entusiasta. El relato de nuestro colega de antaño describía: de corte irreprochable, elegante y fino, la obra se desarrolla sin acciones violentas; sin efectos rebuscados ponen en descubierto el uso de los resortes dramáticos; por el contrario, sus escenas se deslizan naturales, lógicas, con momentos de gran emoción, que se basan en la misma profundidad del tema. El tema, una constante de la época, las diferencias de clases, era mostrado por el autor con finos e incisivos toque humorísticos, satirizando a la más alta aristocracia y sus costumbres. El director teatral Defilippis Novoa, tras llegar a la provincia, visitó nuestra redacción donde habló sobre la realidad teatral de entonces y agradeció los elogios a sus presentaciones en nuestras columnas. Además, estrechó la mano de los redactores, sus antiguos amigos.

La compañía traía en su repertorio obras de los mejores autores. Entre ellas, “El hijo de Polichinela”, de Jacinto Benavente; “Carmen” de Prosper Merimeé; “Una comedia sin título”, de Alberto Cunill Cabanillas, “Una cura de reposo”, de Enrique García Velloso; “Casa de muñecas”, de Henrik Ibsen; “Sol de Brujas”, de Luis de Góngora; “Resurrección”, de León Tolstoy; “La fábula del lobo y el cisne”, de Ferenc Molnar; “Una mujer sin importancia”, de Oscar Wilde; “Pigmalión”, de Bernard Shaw; “Rosas”, de Belisario Roldán, entre otras. Del propio director de la compañía se presentaron obras como “La samaritana”, “La madrecita”, “La loba”, “Los caminos del mundo”, “El alma del hombre honrado”, “El turbión” y “María, la tonta”. Sobre el repertorio del comediógrafo se expresaba: trae todo su bagaje decidido a brindarnos las bellezas de sus hermosas producciones.

La crónica expresaba: la temporada de este año no puede empezar bajo mejores auspicios ofreciendo al público un espectáculo digno de su cultura y de su prestigio como ciudad progresista pues bien lo ha dicho Defilippis Novoa la gira que esta compañía realiza tiene el noble ideal de difundir cultura por medio del teatro y de conocimiento del género argentino en su más alta manifestación. Cada presentación, a lo largo de los casi 20 días que duró, fue un éxito de público que colmó el teatro Alberdi.

A lo largo de las varias jornadas que el conjunto estuvo en nuestra provincia nuestro diario siguió cada presentación con interés de tal manera de llevar al lector críticas de nivel. El director no escatimó críticas en defensa del teatro nacional al decir: los fósiles del teatro que acaparan los escenarios, los empresarios que sólo ven negocio en las proximidades de la incultura y la estupidez para halagar al zafio; los poderes públicos que cobran impuestos y ponen trabas a un espectáculo de arte, quitándole las pocas entradas que logra. Que cobre por un espectáculo de feria, hecho sólo para el negocio, pero de ahí a extender a los pobres diablos que se sacrifican por nuestra cultura es inicuo. Es casi igual que gravar a las escuelas. La crítica quedó aclarada al expresar: un espectáculo de arte serio en Buenos Aires, con impuestos sobre anuncios, butacas, etc, etc, con erogaciones en aviso periodísticos y gratificaciones es un suicidio. En la entrevista también tuvo extensas expresiones para los diferentes autores que componían su propuesta teatral, como Tolstoi, que no discute, él quiere arrear al espectador. En la misma línea ponía a Anton Chejov o al inglés Bernard Shaw con su teatro socialista. Sobre el autor belga Maurice Maeterlinck, representante del teatro simbolista, expresaba: nos recuerda que hay problemas trascendentales, detrás del científico, espiritual, ideológico y es el problema del espíritu oculto. Sus explicaciones y charlas con el periodista mostraban su gran interés en la evolución del teatro y su gran conocimiento de las posiciones de autores internacionales y nacionales.

Quizás valga la aclaración que a principios de la década de 1920 hubo un enfrentamiento entre actores en Buenos Aires que obligó a unos de ellos a realizar giras por el interior del país. Estando en estos menesteres, quiso el destino que dos troupes se encontraran en la ciudad santafesina de Venado Tuerto y allí se fusionaron. De esa fusión nació una pareja de actores que contrajeron matrimonio que fueron luego trascendentales para el teatro tucumano. Sus nombres son Orestes Caviglia e Ilde Pirovano. Ambos tuvieron posiciones políticas irreductibles. Caviglia tuvo que exiliarse durante el gobierno de Juan Perón, porque estaba vedado para actuar, y se fue a Montevideo. Ambos se radicaron en nuestra ciudad muchos años después, y aquí fallecieron.

Actriz de gran nivel

Sobre la actriz Ferrandiz nuestro cronista parece atraído por sus actuaciones a las que considera soberbias y eficaces. Aprovechó su rol central en “El cisne” para señalar: en el difícil rol de la protagonista reafirmó la opinión que el público tucumano tiene respecto de su labor de actriz inteligente, cuyo temperamento artístico, dentro de la mayor fidelidad interpretativa, da al papel el sello de su indiscutible personalidad.

La presencia de Caviglia daba un respaldo clave a la compañía que las veces que vino tenía el reconocimiento del público.

Por su parte Defilippis Novoa para respaldar su idea sobre la falta de cultura por parte de algunos, relató la anécdota ocurrida con un cónsul argentino en un país vecino, que prefirió no nombrar. A mi llegada tuve ocasión de conocer al cónsul argentino, un bello sujeto arrogante y enfático, que me trató paternal y deferentemente. Me dijo “ya lo conocemos amigo” y me presentaba con gran deferencia. No me atreví a preguntarle si había leído mis obras o las había visto. No dejaba dudas de lo que me conocía. Llegó la noche del estreno, que fue un éxito, y al día siguiente quise conocer su opinión. El hombre me recibió hosco y muy agresivo diciéndome “¡Qué papelón! La noche del estreno y usted no trabaja. ¡Vea qué actor, amigo. “Pa” que se hace anunciar como gran comediante …

Comediógrafo, contesto yo.

“Pa” mí es lo mismo. Así hace quedar al país en el extranjero….

Comentarios