Para Leo Garzón “el que canta abre su vida a los demás”

El folclorista tucumano presenta su segundo disco, “Nuestra verdad”, integrado por 13 canciones propias. Compromiso a cumplir.

14 Abr 2018
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HORROR CERCANO. En “Nuestra verdad”, el tema que le da título a su disco, Garzón habla de las adicciones.

UN SHOW ESPECIAL

• A las 22 en el teatro municipal Rosita Ávila (Las Piedras al 1.500, en el ex Mercado de Abasto).

“El arte puede también ser resistencia: al olvido, a la injusticia, a la censura. Puede denunciar o enunciar en un momento en que estamos peleando por los espacios, por el derecho a difundir música y poder recibir una paga digna”, afirma Leo Garzón, con motivo de la letra de una de sus canciones, que en “Nuestro patio” dice: “a nuestra forma luchamos,/ estamos cantando”.

El músico tucumano presentará esta noche en el teatro municipal Rosita Ávila su segundo disco, “Nuestra verdad”, un espacio elegido a propósito para desplegar las canciones que contiene esta producción. “En este disco la propuesta es hacerse cargo de los males que nos aquejan como sociedad y de llevar con orgullo los logros que obtenemos culturalmente y que venimos sosteniendo”, sostiene en la entrevista con LA GACETA.

El lanzamiento del material le abrió la puerta para participar con La Bomba de Tiempo, dentro de un mes, en el Centro Cultural Konex de Buenos Aires, aparte de sumar otras invitaciones a actuar. También significó su regreso a Cosquín (festival en el que se impuso como solista vocal masculino en 2003) para tocar en peñas oficiales, con la posible convocatoria a futuro al escenario principal.

- Estuviste en el verano en Tucumán, pero ahora presentás formalmente el disco. ¿Qué significa?

- Es cumplir un compromiso conmigo mismo y con todos los que han venido apoyando mi carrera. Mi familia, mis amigos y quienes me conocen saben del esfuerzo y sacrificio que significa y de la importancia de grabar un disco de canciones propias, registrado y procesado con las mejores condiciones técnicas que pude soñar. Tucumán es inmenso como desafío y como anhelo, deseo profundamente llegar con mi trabajo al público de la provincia, y que algún día se considere mi música como representativa de nuestra cultura. Hacerlo en un teatro implica cuidar aspectos fundamentales, como la calidad del sonido y de las luces y la presencia de la banda que grabó esta producción, integrada por Juan Cruz Donati, Lucas Colque, Leo Andersen y Eugenia Masa.

- Tu disco ya está circulando...

- He tenido la suerte de recibir muy buenas críticas y el hecho de haber venido anticipando su llegada ha creado cierto interés por él. El uso de algunas plataformas digitales permite una distribución inmediata, por la cual nuestra música puede llegar más fácilmente a los oídos de la gente. La contracara es que hay un trabajo de diseño, fotografía y armado del empaque que en Internet se pierden. Comprar discos originales y las entradas a los recitales es apoyar activamente el trabajo independiente.

- Tu primer disco fue “Voz” y ahora es “Nuestra verdad”. ¿Es ir de lo individual a lo colectivo?

- Un psicólogo me dijo: si el primero fue “voz”, quizás el próximo debería llamarse “yo”, haciendo alusión a que me estaba preocupando demasiado por el bienestar de otros y no me estaba fijando en lo que a mí me hacía bien o mal. Seguramente me marcó e inconscientemente le di lugar a su propuesta. Uso “Nuestra” con total sentido de comunión, con la idea de que nuestra verdad es “de todos”, y el deseo de llegar con la canción al otro para que se apropie de ella; es una búsqueda en uno mismo y el deseo de compartir, aprender, corregir y volver a gritar verdades.

- En tus temas hay una fuerte referencia al norte y a Tucumán, ¿qué es lo que añorás?

- Principalmente los afectos de la familia y de los amigos. Uno puede acostumbrarse al ritmo de vida porteño y tapar algunas angustias con actividades, pero añoro esa relación tan profunda que uno tiene con el paisaje geográfico y humano de este lugar. A veces siento que miro a Tucumán e intento dibujarlo en las canciones, y cuando eso pasa estoy mirando hacia adentro mío.

- En el tema que le da título al CD hablás de que hay que “rescatar del horror” ciertas cosas.

- “Nuestra verdad” es una canción sobre la lucha contra las adicciones. El horror es el encierro y el sufrimiento al que esa enfermedad nos condena como sociedad y a la familia y allegados de los afectados; es la soledad a la que nos somete. Nunca nos pensemos como espectadores de esta trama, porque todos tenemos nuestra responsabilidad por acción u omisión, consciente o inconsciente. La palabra y el diálogo son algunas de esas lumbres que evoca esta canción. Callarse, señalar, minimizar, esperar que todo pase solo, son actos negativos que alimentan el fantasma que nos aqueja.

- ¿Los porteños entienden tu poesía o le cantás a los del interior que viven allá?

- Canto para todo el que quiera escuchar, para que al llegar a la gente el mensaje tome un valor. El que canta abre su mirada y su propia vida a los demás. El porteño conoce y entiende el sentimiento del que convive con ellos en Buenos Aires. Anhela la vida del interior que uno elige dejar. Hoy, la cantidad de provincianos viviendo en la Capital Federal es enorme, y la cultura del folclore y la guitarreada tiene un gran espacio.

- ¿Las ilusiones con que fuiste a Cosquín todavía están dentro tuyo?

- Seguramente. Han pasado muchos años y experiencias, y los anhelos han cambiado. Antes pensaba en el festival como una oportunidad que te brindaba trabajo de inmediato. En este momento, creo más en el trabajo cotidiano y en el camino, en los pasos andados y en los que se vienen. Todos anhelamos poder trabajar más y en mejores condiciones. Pero no podemos negar la importancia de Cosquín, su popularidad y sus años de permanencia; por algo la mayoría de los músicos anhelamos estar en él, incluyéndome

- ¿Hay apoyo oficial a proyectos como el tuyo?

- En general, faltan políticas de apoyo a los proyectos culturales y a los espacios de arte, lo que dificulta sus posibilidades de subsistencia. Eso nos frustra y nos obliga a trabajar en condiciones que no permiten el pleno desarrollo. Hay bares que son clausurados porque una pareja baila un tango o una chacarera, como si estas actividades representaran algún peligro, cuando los aranceles por los permisos que habilitan a bailar son impagables.


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