Cartas de lectores

07 Abr 2018
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ALBERTO VALLEJO (I)

Bien titulaba a varias columnas en un diario de la época cuando se consagrara campeón argentino. Lanzaba tan lejos su martillo que parecía que no tenían límites las distancias alcanzadas en sus crecientes proezas atléticas. Hizo conocido afuera el atletismo tucumano en la década del ‘60. Alberto Vallejo nos honró participando como atleta de nuestra provincia, representando al país en las olimpíadas de México ‘68. De natural fuerza hercúlea, fueron múltiples sus récords y los campeonatos logrados. Compartir con él competencias y viajes era un placer. Hasta cantaba. Tenía la humildad y la dignidad del campeón. Generoso, cuando traía de otros lugares recónditos nuevas técnicas, a las que no teníamos acceso en aquellos tiempos por las limitaciones propias de la tecnología de entonces, se preocupaba por transmitirlas y enseñarlas. Sin serlo de título, fue como muchos lo llamaron luego de su retiro, “El Profesor”. Fue el abanderado en su momento para que el resto del país se asombrara con los logros de los atletas tucumanos. Emociona el recuerdo de haber compartido con él su inesperado triunfo en un campeonato sudamericano juvenil, cuando en el último tiro en el lanzamiento de la bala, que no era su especialidad, nos venció a todos. Entre lágrimas, vencedor y vencido festejamos con camisetas argentinas, hasta el anochecer, en tierra lejana, lo logrado por él frente a atletas de otros países. Llegado a Tucumán al lado del gobernador, lo pasearon en un improvisado carruaje por la ciudad. Merecido. El deporte y la provincia le deben mucho a este grande de verdad.

Horacio Ibarreche

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ALBERTO VALLEJO (II)

Lo teníamos ahí, a la par nuestra, y nunca nos dimos cuenta de lo que grandes que eran y de lo mucho que hicieron por el deporte de nuestro querido Tucumán, allá por los albores de la década del ‘60. En mi rutina habitual de los fines de semana, por la cancha de Argentinos del Norte, por el Departamento de Educación Física y el Barrio Sarmiento, que fueron nuestros patios de juegos de aquella época, lo recuerdo junto a Andrés Guaymás, José Díaz, Alba Bolocco y algunos otros, todos notables atletas. En nombre propio y en el de muchos otros que seguro lo vieron en acción, vaya mi sentido homenaje al gran Alberto Vallejo.

Carlos Lococo

Manzana “C” - Block 3 - Barrio Oeste 2


San Miguel de Tucumán


PAGO ELECTRÓNICO DE LA AFIP

Por disposición de la AFIP rige la obligatoriedad de aceptar pagos con tarjetas de débito desde principios de mes. Se suma, a la administración de las PyME, el costo del POS (dispositivo que se utiliza para efectuar pagos con tarjetas); cuesta $ 800. Además, tiene un costo mensual de $ 500, que será bonificado los primeros dos años. Los comercios, además, deberán contar con el servicio de internet. Considero que no estamos en condiciones de asumir esta nueva disposición, lo que viene a sumar los costos de la explotación de los comercios, la situación económica del país no puede solucionarse sumando disposiciones de quebranto. No están dadas las condiciones para que la AFIP aplique multas y clausuras. Al costo de este sistema se enganchan la AFIP, las provincias con Ingresos Brutos, y en otros distritos, algunas municipalidades. Te retienen pagos a cuenta de impuesto, que en Tucumán se convierten en saldos a favor que después no podés usar. Entonces, al final, no pagás el 2,5%, sino el 5% o el 6%. Es necesario que se extienda la obligatoriedad para que el comercio minorista reciba pagos electrónicos de sus clientes. Las condiciones económicas y administrativas para que todos tengan posnet no es posible. Solicito abrir un diálogo respecto de la aplicación de esta medida.

Julio Argentino Gómez

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Yerba Buena

Desafortunadamente las autoridades municipales no se hacen eco de los reclamos de la gente. ¿Salud pública y cuidado del medio ambiente desaparecieron de Yerba Buena? Digo esto para referirme a la demorada habilitación del sistema cloacal del casco viejo de este municipio, que pese a estar ya instalado según la SAT, solo funciona en un sector y el resto todavía seguimos a la espera de que podamos conectarnos a la cañería troncal. Pero como la viveza criolla nunca descansa, algún vecino de la Remedios de Escalada al 100, aparentemente ya decidió conectarse, y lo único que logró es derramar sus líquidos cloacales a la calle porque esa conexión es incorrecta, además de dejar la calle con pozos intransitables claro está. ¿Catastro y Tránsito existen en las calles internas? Los vecinos de la Remedios de Escalada llevamos meses denunciando en Tránsito, gente estacionada en doble fila, o en nuestro garaje. Y ni hablar con Catastro, las denuncias que hicimos por haberse instalado un taller mecánico, sin habilitación, sin restricciones y sin cumplir con la ordenanza municipal que prohíbe ese tipo de negocios en dicha zona. Doble fila, pintura toxica a cielo abierto y al paso de la gente, ¿veredas? no existen directamente, suciedad, y puedo seguir nombrando cosas que atentan contra los derechos de todos los vecinos de esta calle por lo menos. Me planteo entonces 2 panoramas: la irresponsabilidad por un lado de los vecinos que se tomaron la libertad de enviar sus residuos a la troncal, destruir la calle e invadirla de líquidos cloacales; y la inoperancia u omisión del municipio hacia los reclamos de los vecinos para los cuales gobiernan. Y cuando me refiero al municipio, los hago responsables desde la persona que me atiende en atención al vecino hasta el mismo Mariano Campero, actual intendente de Yerba Buena. Sin más, espero que algún día, se concreten todas las promesas de los que nos gobiernan y nuestra ciudad vuelva a ser el jardín que todos añoramos.

María Paula Simón

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PARQUE SANTA ANA

Emblema y motivo de orgullo para todo un pueblo. Exótico y bello, con árboles de otras latitudes (Asia y Europa), hoy padece el paso del tiempo. El Parque Santa Ana se muere. El diario LA GACETA se hace eco de este y de muchos problemas que se publican en este espacio de lectores. En el mundo se habla del cambio climático, de la polución ambiental, de la contaminación sonora y de la emanación de gases, y a nuestro parque eso lo afectó gravemente. Los hermosos ficus de la India, el ciprés canadiense y otras especies que no conozco, se encuentran en franco deterioro y urge que las fuerzas vivas de Santa Ana se concienticen de ello y actúen antes de que sea tarde. Con esta carta pretendo involucrar a los gobernantes para que salven al parque, a fin de que las futuras generaciones lo puedan disfrutar y para que siga siendo emblema u orgullo del “Jardín de la República”.

Juan Centurión

Vieytes 1.201


Aguilares


EL PARO DE LOS BANCARIOS

Los paros que realizan los bancarios son una barbaridad. Una total falta de respeto a la ciudadanía en general. Los llevan a cabo aduciendo que sus patrones ganan fortunas y que, en consecuencia, ellos deben ganar más, pero no dicen que esas utilidades son logradas, precisamente, a expensas de un pueblo que paga cada vez más por los servicios que prestan. Esto genera una enorme injusticia en la distribución de los ingresos e implica que la inmensa mayoría de los trabajadores, que son los que perciben sueldos muy bajos, continuarán en plena decadencia, porque la desigualdad impuesta por medios artificiosos los va empujando a la pobreza, en vez de permitirles aspirar a un merecido progreso. Por supuesto que este planteo implica una revolución que debería ser propuesta por los dirigentes de los trabajadores postergados porque, en definitiva, no tendrían que existir desigualdades en los salarios dado que todos merecen vivir una existencia mejor como fruto del esfuerzo responsable y honesto. La actitud arrogante de los bancarios, que no aceptan incrementos porcentuales que sí aceptaron los demás (docentes, empleados de comercio y un enorme etcétera), los coloca en la franja de aquellos que pretenden persistir con los privilegios (como los empleados de la AFIP, de Tribunales, del Tribunal de Cuentas y otros similares), que son la causa, a la par de la corrupción, de los males endémicos de nuestro país como la desocupación, la inseguridad y la pobreza. Los privilegios son un caldo de cultivo de una casta política de cualquier signo, y de funcionarios de los tres poderes, que carecen de ideales y solamente están preocupados en su exclusivo bienestar. La lucha, incluso de los bancarios, tendría que ser para poner término a la codicia e insensibilidad de los poderosos y de sus beneficiarios, y puedan imponerse los valores morales, la justicia, la solidaridad y la dignidad.

Luis Jorge Sily

Casa 4 - Sector “A” - Barrio Smata I


San Miguel de Tucumán

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