22 Mayo 2004 Seguir en 
Los parroquianos que suelen merendar en el conocido bar ABC, ubicado en General Paz y 9 de Julio, vivieron ayer una situación propia del cine de ficción. Es que la producción del unitario "Tucumanos", que dirige Víctor Hugo Cortés, tenía previsto filmar una escena de acción en esa confitería. Se trataba de un asalto a mano armada que se verá en el quinto capítulo de la serie.
Todo estaba previsto según las exigencias del guión. Los clientes del bar fueron advertidos de que serían partícipes de la escena y se ensayaron las tomas. Pero cuando comenzó el rodaje sucedió algo imprevisto.
Un vecino que vio a los actores encapuchados apuntando con sus armas a la gente y pidiendo dinero creyó que de verdad se estaba cometiendo un asalto y, de inmediato, avisó por teléfono a la Policía.
Minutos después, más de 20 efectivos armados hasta los dientes coparon el bar e instaron a los actores a bajar las armas. "Nadie se dio cuenta de que todo era mentira", contó Cortés, quien aseguró que el pedido formal para realizar la filmación había sido presentado en la comisaría 2ª.
El revuelo fue tan grande que muchos curiosos se congregaron para ver lo que sucedía. "Tuvimos que parar las grabaciones para poder explicar lo que pasaba", contó Cortés. Al parecer los asaltantes, interpretados por los mellizos Carlos y Gustavo Chávez, eran tan reales que a los policías les costó un poco entender que se trataba de una ficción. "Al final todo fue aclarado. Los oficiales se portaron muy bien con nosotros y hasta nos dejaron a un policía de custodia", señaló Cortés, quien de todas formas debió presentarse en la seccional para dejar asentado por escrito lo que había ocurrido.
"A pesar de que, al principio, fue una situación un poco tensa, al final sirvió para ratificar que que estamos haciendo las cosas bien con nuestro programa, ya que las escenas son muy convincentes y reales", dijo el director.
Todo estaba previsto según las exigencias del guión. Los clientes del bar fueron advertidos de que serían partícipes de la escena y se ensayaron las tomas. Pero cuando comenzó el rodaje sucedió algo imprevisto.
Un vecino que vio a los actores encapuchados apuntando con sus armas a la gente y pidiendo dinero creyó que de verdad se estaba cometiendo un asalto y, de inmediato, avisó por teléfono a la Policía.
Minutos después, más de 20 efectivos armados hasta los dientes coparon el bar e instaron a los actores a bajar las armas. "Nadie se dio cuenta de que todo era mentira", contó Cortés, quien aseguró que el pedido formal para realizar la filmación había sido presentado en la comisaría 2ª.
El revuelo fue tan grande que muchos curiosos se congregaron para ver lo que sucedía. "Tuvimos que parar las grabaciones para poder explicar lo que pasaba", contó Cortés. Al parecer los asaltantes, interpretados por los mellizos Carlos y Gustavo Chávez, eran tan reales que a los policías les costó un poco entender que se trataba de una ficción. "Al final todo fue aclarado. Los oficiales se portaron muy bien con nosotros y hasta nos dejaron a un policía de custodia", señaló Cortés, quien de todas formas debió presentarse en la seccional para dejar asentado por escrito lo que había ocurrido.
"A pesar de que, al principio, fue una situación un poco tensa, al final sirvió para ratificar que que estamos haciendo las cosas bien con nuestro programa, ya que las escenas son muy convincentes y reales", dijo el director.







