Arte en la Casa Histórica y en La Cripta

Dos exposiciones en valiosos espacios no convencionales. Obras de los artistas Rosalba Mirabella y Gaspar Núñez

04 Abr 2018
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INSTALACIÓN. En el tercer patio, fragmentos de moldes reflexionan sobre el original y copia y sobre el espacio asignado a la Libertad, de Lola Mora. la gaceta / foto de jorge figueroa

El Museo Casa Histórica de la Independencia alberga mobiliarios, retratos y bajorrelieves y un conjunto de dispositivos donde solo el salón de jura es original. Un patrimonio de la memoria, podría indicarse, reconstruido en 1943.

La Cripta es un templo que construyeron los salesianos a mediados del siglo pasado también (1948); un espacio cristiano subterráneo que estuvo inundado durante 40 años y que aún hoy se escucha en su interior el goteo casi permanente y se pueden ver grandes áreas con mucha agua.

Tanto uno como otro edificio, que vienen del pasado y nos hablan de él, hoy son espacios de arte contemporáneo, que nos habla del presente, aunque este sea (Derrida dixit), un pasado diferido.

“El interés de la gestión es, por un lado, abrir el espacio y darle visibilidad, por su valor histórico-patrimonial y, al mismo tiempo, utilizarlo para la investigación y producción artística contemporánea. Procuramos volver a transitar la relación arte-Iglesia” escriben los directores de La Cripta Bruno Juliano y Gustavo Nieto.

Ese estilo arquitectónico del románico italiano del siglo XIII, con sus columnas cilíndricas talladas en pequeños sillares con capiteles, albergó últimamenete una exposición de arte abstracto y el jueves se exhibirá la exposición “Tres deseos”, de Rosalba Mirabella, de 19 a 22.30 (Don Bosco 1.450), juntamente con la presentación del catálogo de aquella muestra mencionada en primer término.

Contraste

En este inmenso espacio, la artista instalará 100 esculturas de pequeñísimo formato; cerámicas de 5 cm de altura, con figuras relevadas de maquetas y fotografías de otras muestras, familiares; “representan la parte superior del torso de diferentes personas, con sus ojos cerrados”, expresa la artista al momento de describir su trabajo.


TEMPLO. Creado por los salesianos, hoy alberga expresiones artísticas. espacio cripta

Como se podrá observar, hay un deseo de contraste manifiesto en esta gran instalación: las dimensiones del espacio y de las esculturas, la iluminación, escasa y nula en la mayoría de las zonas, y cada figura con su propia luz (¿velas?).

El contraste, pues, está planteado desde el mismo arte contemporáneo en una cripta de otros siglos, con un estilo románico, que funciona por sí.

Taceles

El espacio y la obra, su relación reflexiva entre una y otra; la escultura y Lola Mora, el arte contemporáneo (nuevamente) y la Casa Histórica están en red y linkean en “Taceles elaborados a partir de una alegoría de la libertad construida en 1904”, del artista Gaspar Núñez. Los taceles son cortes que se efectúan en esculturas que se utilizarán como moldes, fragmentos de yeso, si se quiere.

Núnez interviene sobre el concepto de monumentalidad en el tercer patio de la Casa Histórica, a pocos metros del bajorrelieve de la Declaración de la Independencia que hizo Lola Mora (y en el que incorporó con total arbitrariedad a Julio Roca, que era su mecenas).

“Taceles elaborados a partir de una alegoría de la libertad construida en 1904” permanecerá abierta hasta fines de mes.

La historia recuerda que la estatua de la Libertad fue encargada a la artista para conmemorar el centenario de la independencia. Originalmente estaba destinada a ubicarse en 1904 en el centro del jardín de la Casa Histórica entre los relieves representativos del 25 de Mayo y de la Declaración de la Independencia. Pero, sorpresivamente, cambia esa locación, por una resolución gubernamental inesperada, emplazándosela en la Plaza Independencia, donde continúa aún. (No son pocos los que señalan que Lola Mora usó su influencia con Roca para ese cambio).

Lo simbólico

“Los taceles son fragmentos copiados del original, a ser vaciados con otro material hechos a partir de una copia de la Libertad y los despliega en la ubicación original denegada. Gaspar Núñez retoma aquel sitio, no para mostrar el producto triunfante de la alegoría de la Libertad, sino más bien, para indagar sobre la efectividad simbólica que se le atribuye a determinados modos de producción”, explica la tutora del proyecto Patricia Hakim.

El trabajo investiga y deconstruye a su modo, una de las grandes dicotomías del arte: original y copia. Pero precisamente, en un lugar donde nada o casí, es original y todo, o casi, copia y copias de copias. Hay una operación de dislocación (cambiar de lugar). También incursiona en interrogarse sobre el carácter de lo monumental y da cuenta de otros debates siempre vigentes referidos al fragmento y la totalidad.

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