Río Colorado bajo las aguas en 1948

26 Mar 2018

Manuel Riva - LA GACETA

Corría marzo de 1948 la provincia se movía al ritmo impuesto por las elecciones de renovación de legisladores nacionales, el peronismo había ganado por amplio margen en la primera elección tras el triunfo de 1946, pero la naturaleza se encargó de demostrar que no se la puede domar. Las zonas que se habían inundado - y las que habían quedado más afectadas- fueron las mismas que en el presente sufren los mismos embates de las aguas. En aquel año, nuestro diario titulaba “La villa de Río Colorado fue cubierta por las aguas” y con varias imágenes mostraba la zona totalmente inundaba; imagen que aún hoy se sigue repitiendo. En la misma edición, una de las crónicas expresaba que el espectáculo que ofrecía la zona comprendida entre Río Colorado y Balderrama era imponente y desoladora. Bajo un cielo plomizo cargado de amenazas y en medio de una llovizna persistente el lugar aparecía convertido en un gran lago. Las aguas aparecían barrosas y en su superficie flotaban ramas, tablas y objetos que la corriente impetuosa había arrastrado. El enorme caudal fue formado por las aguas del arroyo Agua Blanca, que volcó sobre el Balderrama y las del arroyo Aranilla, que volcó en el río Colorado. El gobernador Carlos Domínguez acompañado de parte de su gabinete fue hasta la zona afectada. Y al llegar pudo presenciar un espectáculo impresionante. La población, en su mayoría, se había refugiado en el galpón y las casillas de la estación ferroviaria, construidos a cierta altura y a donde habían transportado todos aquellos enseres y efectos que le permitía la aflicción del momento. El acceso a la localidad se hacía a través de la vía férrea. El mandatario y sus acompañantes llegaron allí en una zorra del ferrocarril, ya que 2 kilómetros antes de la población, el tránsito era imposible, agregaba el artículo. Una vez interiorizado de las necesidades, Domínguez distribuyó carpas, ropas, mantas y víveres en las cantidades necesarias. El gobernador vio que la altura del agua superaba el 1,20 metros.

Otra localidad afectada fue Balderrama. El cronista informaba que la situación en ese lugar era aún peor que en la primera y agregaba que desde la estación ferroviaria, lugar hasta donde únicamente se pudo llegar, se observó que el agua llegaba hasta los dinteles de las puertas de las casas. Estas, en su mayor parte, han quedado destruidas pues sólo se salvaron aquellas construidas con ladrillos. La noticia indicaba que enLa Junta, donde se unen los río Colorado y Famaillá, la inundación había adquirido gran magnitud y que los vecinos “pasaron la noche en el puente carretero, donde permanecieron también durante todo el día, a la espera de que bajaran las aguas”.

En Monteros

La fuerte tormenta también había provocado efectos catastróficos en Monteros y en Acheral. Durante dos o tres días se mantuvo la preocupación en Monteros ya que los ríos y arroyos que la rodean estaban al máximo de su capacidad; y en cualquier momento derramarían sus aguas hacia el casco céntrico; pero sí afectaron los vecindarios más alejados. El artículo expresaba que la población de Monteros volvió a sentir la angustia producida por la inundación de 1919. Agregaba que la lluvia caída en toda la zona había alcanzado los 90 milímetros en un período de seis horas; y que tras un par de horas de disminución habían caído otros 50 en cuatro horas.

En Santa Lucía la marca llegó a 200; en el ingenio La Fronterita, 133 y en Sauce Huacho, colonia del ingenio Nueva Baviera, 121.

Los empleados municipales, con colaboración de los pobladores, en camiones de la intendencia, evacuaron a los afectados de varios barrios de la ciudad, como Villa Nueva o Villa Brava que estaban amenazados por el desborde el río Mandolo. Los caminos se cortaron al igual que las vías férreas, lo que durante varias horas impidió el recorrido a los trenes.

Promesa de obras

La noticia se completaba con la promesa de obras para mitigar los efectos de las inundaciones. Se ha dispuesto que se realice de inmediato la licitación de las obras de defensa del río Colorado, las que se iniciarán de ser posible, en cuanto baje la creciente expresaba el artículo que seguía: las obras consistirán en la construcción de defensas longitudinales en una extensión de 5 kilómetros y en la formación de barrancas. Se encauzará asimismo el arroyo que corre al N.O de la población para llevarlo hacia el río, y hacia el sur, se realizarán obras de limpieza y ensanche del desagüe natural que existe en el lugar. Y se informaba que el costo de los trabajos demandaría unos 150.000 pesos. También se dispusieron obras para la localidad de Balderrama.

Las lluvias también afectaron a la capital provincial. Los bomberos tuvieron que trabajar intensamente en diversas zonas para auxiliar a personas que se vieron afectadas y con daños en sus viviendas.

Las crecidas del río Lules también destruyeron plantaciones y a las poblaciones de la zona, pero de menor magnitud.

Periodicidad

Entre los datos que aportaba la cobertura de 1948 se destaca aquel que hablaba de la “periodicidad de crecientes” en la zona de Monteros. La noticia indicaba que cada 10 años se producían eventos de magnitud y decía que se recuerda la gran crecida del río Romano, cuando cortó el terraplén entre 1910 y 1911. Luego se repitieron los mismo daños en 1919 y 20, y después en 1930, año en que fueron generales las crecientes de los ríos Romano, Pueblo Viejo y Gastona, que derribaron puentes ferroviarios y carreteros. En 1939 hubo grandes crecientes pero no llegaron a la magnitud de aquellas ni a la de ahora.

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