Un posible cierre amenaza a Facebook, tras el escándalo de datos

23 Mar 2018

Andrei Sokolov - Agencia DPA

MENLO PARK.- Facebook ya ha sido varias veces objeto de crítica por parte de las agencias de protección de datos y los políticos aunque siempre lograba recuperarse. Pero ahora un escándalo en torno a la empresa de análisis de datos, Cambridge Analytica, durante la campaña electoral de Donald Trump ha sumido a la red social en su crisis más profunda.

Facebook se considera una víctima del engaño, pero la compañía tecnológica más grande del mundo tiene muchos frentes abiertos. Políticos de ambos lados del Atlántico apuestan por endurecer la regulación. Los inversores se deshacen de las acciones de Facebook. En Twitter circula el hashtag “#deletefacebook” (borra Facebook), que fue retomado, entre otros, por el cofundador de Whatsapp Brian Acton, quien vendió el servicio de mensajería por U$S 22.000 millones a Facebook y hasta hace poco también era empleado de la empresa. Estas son señales de que la opinión pública está unánimemente contra Facebook como seguramente nunca antes. La socióloga Zeynep Tufekci escribe en “The New York Times” sobre la “máquina de vigilancia de Facebook”. El ex inversor de la red Roger McNamee alerta sobre el hecho de que, si la compañía no reacciona, los usuarios le darán la espalda. Y esto es algo que podría “amenazar de manera permanente” a la plataforma. El profesor de la escuela de negocios Wharton Michael Useem cree que es un “momento catastrófico” para la compañía.

El miércoles, en sus primeras declaraciones tras el escándalo, Mark Zuckerberg admitió que la gigantesca red social que dirige “cometió errores” y se vio involucrada en un “abuso de confianza”.

Lo ocurrido se puede resumir rápidamente. Cambridge Analytica, que trabajaba, entre otros, para Trump, realizó una búsqueda de datos de usuarios para llevar a cabo acciones de publicidad electoral segmentada. ¿Pero cómo se accede a estos datos si Facebook no los vende? Dejando que los propios usarios proporcionen esta información. Así, el profesor británico Aleksandr Kogan puso en funcionamiento una app de Facebook de predicción de personalidad con una encuesta que prometía ofrecer a los usuarios un perfil psicológico. Unos 270.000 personas descargaron la encuesta, según Facebook.

Lo que no sabían era que sus datos iban a parar a Cambridge Analytica para la creación de perfiles psicológicos, junto con informaciones de los perfiles de sus amigos de Facebook. Todo ello sin el conocimiento de los usuarios. Facebook ya había restringido en 2015 este acceso a la interfaz de los perfiles de amigos. Cuando el mismo año la compañía se enteró a través de la prensa de la actuación de los analistas de datos, pidió a los usuarios que borraran las informaciones. La cosa parecía estar controlada. Pero el pasado fin de semana quedó claro que uno de los implicados, el analista de datos Christopher Wylie, quería quitarse el sentimiento de culpa. Al mismo tiempo salió a la luz la impactante cifra de 50 millones de usuarios afectados. La reacción de Facebook empeoró aún más las cosas. La compañía intentó tomar la iniciativa antes de que la noticia saltara a los medios y excluyó a Cambridge Analytica de la plataforma. Pero esto no calmó el revuelo.

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