Según un asistente social, las mujeres adictas viven una realidad cruda y violenta

Un especialista en adicciones habló de la situación de chicas que consumen y de los problemas que enfrentan a diario.

17 Mar 2018
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DURA REALIDAD. La adicción en las chicas va más allá de la droga, está fuertemente asociada a la prostitución. ARCHIVO

“La vulnerabilidad de las chicas y mujeres adictas es mucho mayor a la de los hombres que están en esa misma situación”, manifestó Emilio Mustafá, asistente social, especialista en adicciones.

“Ellas sufren una situación de mayor agresividad y violencia, primero por ser mujeres, después por ser pobres y por último por ser adictas. Están extremadamente expuestas y tienen la desgracia de estar en una sociedad patriarcal en la que la no sólo se las culpa y estigmatiza más que a los hombres, sino que también las invisibiliza”, expresó Mustafá.

El especialista afirmó que en su trabajo en la Costanera, “El Sifón”, Los Vázquez, Juan XXII (“La Bombilla”) y en el barrio Alejandro Heredia vio crecer exponencialmente el número de mujeres y chicas que caen en la adicción, algunas de ellas ni siquiera superan los 13 años. “En los últimos dos años el porcentaje de chicas adictas creció y sigue creciendo. De cada 100 adictos, entre 30 y 35 son mujeres”, contó.

Más allá de la droga

“Sabemos de chicas de 12, 13 y 17 años que dormían debajo del puente Lucas Córdoba, lo cual las expone a situaciones terribles. La adicción en las chicas va más allá de la droga, está fuertemente asociada a la prostitución; los transas se aprovechan de ellas y les exigen que vendan sus cuerpos a cambio de droga”, dijo Mustafá, y añadió que “a raíz de eso en los CAPS y centros de salud el problema del sífilis y otras enfermedades de transmisión sexual”. “Son víctimas de una realidad cruda, la adicción está vinculada a los problemas de autoestima, y la estigmatización que tienen estas chicas, sumado todo a la explotación, los golpes y las violaciones, empeoran el cuadro”, explicó.

Mustafá aseguró que la ayuda a estas chicas se complica ya que no hay un centro para mujeres con problemas de adicción en la provincia. “No hay una política del Estado que toque esta problemática específica, lo que genera una gran complicación, ya que la dinámica de tratamiento es distinta; los vínculos familiares y el cuidado de los hijos, por ejemplo. Pudimos mandar a algunas a clínicas en Buenos Aires, pero son la excepción”. Afirmó que una de las drogas de mayor consumo es el paco.

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