Pusieron cercas y una huerta para no tener baldíos enfrente de sus casas

Los vecinos se adueñaron de esos espacios. Así, aseguran, evitan que se formen basurales.

13 Mar 2018

Este es otro capítulo de espacios urbanos abandonados con los cuales no se sabe qué hacer. En esos terrenos hay patrones bien definidos: basura desparramada, pastizales altos, alimañas, actos vandálicos y la buena voluntad de algunos vecinos que se hacen cargo de lo que no deben para no tener nada de lo anterior frente a sus hogares. Eso sucede en las vías que bordean la calle Italia, desde avenida Juan B. Justo hasta Junín.

“Si no la mantenemos nosotros, esto se transforma en un asentamiento, en un basural clandestino alimentado por carreros o en una guarida de malvivientes”, afirma Hugo Flores, que vive en Italia y Laprida. Justo en esa intersección hace unos meses instaló un portón para “tratar de inhibir a quienes arrojan basura o a los que se van a drogar”. Flores aclara que por los años que ha limpiado y cuidado este lugar (desde 1996, lo especificó en una pintada en la pared) ya tiene “un derecho adquirido”. Por ello confiesa que los días que hay partido de Atlético, abre el portón para que estacionen autos en esa cochera improvisada, y los cuida él mismo.

“Cortamos el césped de la Laprida hasta la morera (está a mitad de cuadra), sacamos la basura, mantenemos limpio esto. Sólo basta con que miren cómo se han formado asentamientos en la otra vía que está en la Marco Avellaneda. Allá no había vecinos que la mantuvieran. Por eso no me molesta ver que otros construyan un horno de barro (hay uno en Italia y Rivadavia). Prefiero eso a revivir hechos como lo que un día pasó acá: instalaron colchones y armaron un improvisado hotel alojamiento al aire libre. Los corrí, por supuesto”, detalla el vecino. Por último, resalta que esta zona se ha vuelto muy insegura, con robos y arrebatos a cualquier hora.


En otras cuadras hay desde viviendas que tomaron esos terrenos, que dependen de la Nación, hasta una plazoleta (la Italia).

Experiencia piloto

Transformar los baldíos en espacios verdes y lograr la soberanía alimentaria son los objetivos que se propuso un grupo de personas, entre vecinos y miembros de una ONG, que creó la primera huerta urbana de San Miguel de Tucumán en una cuadra de las vías del tren: en Italia al 500, detrás del destacamento de Bomberos. La implementaron en octubre del año pasado y ya se vieron sus primeros frutos: zapallos, tomates, maíz, entre otras verduras y frutas.

“El primer día que llegamos nos encontramos con un vecino, Pablo Dumit, que limpiaba el lugar. Tanto él como otros, estaban cansados de tener un baldío pegado a sus casas; estaba lleno de escombros, ratas, alacranes y la inseguridad que confluye en lugares como ese. Queríamos transformar ese espacio y lo hicimos”, detalla Ada Porcel, una de los integrantes del grupo Huerta Urbana de la Vía, que participa en la creación y el mantenimiento de la huerta. La Fundación Forestar aportó árboles de frutos nativos: como un chilto (o tomate de árbol), por ejemplo.


El trabajo -confiesa Porcel- es difícil: la tierra no es muy fértil, tienen graves problemas de agua (“estamos ideando un sistema de captación de agua de lluvia”) y hay mucho vandalismo, por lo que piensan poner una reja. “Transformamos un lugar inhóspito con mucho amor. Esperamos que este proyecto se replique en toda la ciudad. Aunque notamos que nuestra sociedad no está preparada aún. Igual seguimos intentándolo y tratamos de convertirla”, agrega la joven tucumana.

El costo

Cortar el césped del sector de las vías entre Muñecas y Maipú le cuesta más o menos unos $ 600 al mes a Stella Maris Checa. Ella y otro vecino se encargan de mantener ese espacio, porque asegura que tanto el municipio como la Provincia y la Nación se tiran la pelota. Pero confiesa que es difícil hacerlo sola, por su situación económica. “Sabemos que son terrenos federales, pero a la vuelta tenemos el edificio de la Legislatura; también cerca está la escuela de Policía y los Bomberos. Si todos colaboraran para limpiar sería todo mucho más fácil, ¿no?”, reflexiona la mujer, que nació y se crió en la zona.

Por su parte, Jorge Pérez Musacchia, a cargo de la Dirección de Higiene Urbana municipal, sostiene que desde su repartición se hacen limpieza y desmalezamiento a lo largo de la vía, a pesar de que esos terrenos no son propiedad del municipio.

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